En Málaga con el Costa Mágica

Catedral de Málaga.
Catedral de Málaga.

París, 26 de mayo de 2016.

Querida Ofelia:

El martes 12 de abril al alba, anclamos en el puerto de la bella Málaga. El cielo estaba un poco nublado, después llovería; la temperatura era de 17°c. Después de desayunar en el Ristorante Costa Smeralda, bajamos al muelle donde alquilamos un gran coche con chofer para visitar los lugares que teníamos programados. Eramos ocho: nuestras encantadoras amigas Gelsys y Mayra, nuestro hijo con su esposa, nuestros dos nietos, mi esposa y yo.

La primera visita fue la del castillo árabe Alcazaba de Málaga.  Esta impresionante edificación, en su mayor parte construida en el siglo XI, fue el palacio-fortaleza de los gobernantes musulmanes de la ciudad. Se eleva sobre un cerro adaptándose a su topografía.

Uno de sus primeros investigadores, el profesor L. Torres Balbás, distingue en la Alcazaba unas Fortificaciones de Ingreso, que se unirían a la muralla de la ciudad y de las que destacan la Puerta de la Bóveda, construida en recodo para aumentar su valor defensivo, y la Puerta de las Columnas, que reaprovecha fustes y capiteles romanos como material de construcción y que presenta un bellísimo arco.

El primer recinto amurallado o Recinto Inferior al que se accede a través de otra puerta en recodo,       llamada Torre del Cristo por haberse utilizado como capilla durante muchos años, es un gran espacio que se adapta  a la  topografía del cerro y que rodea por completo el recinto superior del que destacan el Patio de Armas, hoy día ajardinado, con un baluarte para la defensa costera en su cara sur, y la torre, que en el extremo oriental, da salida a la Coracha que une con Gibralfaro.

El segundo recinto amurallado o Recinto Superior, también muy adaptado a la forma del cerro, está fuertemente defendido en sus dos extremos, por el oeste por la Puerta de los Cuartos de Grada, que es su único acceso y que está muy resguardada  por el este por la Torre del Homenaje que ha sido consolidada en el estado de semi-ruina en el que la vemos. En el interior de esta último  se encuentra El Palacio, una parte fechada en el siglo XI y otra de los siglos XIII-XIV, así como un interesantísimo barrio de viviendas del siglo XI. Toda la zona está muy restaurada y contiene en sus salas una exposición didáctica sobre las técnicas y los usos de la cerámica en la Málaga musulmana.

EI Palacio ocupaba tres patios consecutivos: el primero, llamado de Los Surtidores, conserva en su lado sur una arquería Califal que da paso a una sala desde la que se accede a la Torre de la Armadura Mudéjar, cubierta con armadura de lazo del siglo XVI y a la Torre de Maldonado, con bellas columnas de mármol originales y que es un espléndido mirador sobre la ciudad. A través de un pabellón reconstruido se accede al interior del Palacio Nazarí con el Patio de los Naranjos y al de La Alberca, y desde él, a la zona ocupada por el Barrio de Viviendas.

El material empleado en la construcción de la Alcazaba fue en gran parte una piedra caliza fosilífera que se descompone fácilmente, por lo que a lo largo de su historia sufrió importantes reconstrucciones, la mayor de ellas y de la que nos ha quedado constancia histórica a través de las crónicas fue la realizada en época Taifa por Badís, rey zirí de Granada, entre el 1040 y el 1065, que la fortaleció y la amplió, hasta el punto de que muchos autores lo consideran el constructor. La mayor parte del Palacio pertenece al siglo XIV,  pero fue muy reconstruido en la restauración de 1930.

Al final del recorrido pudimos bajar por un elevador que nos dejó junto a dos gigantescas estatuas de los Reyes Católicos Fernando de Aragón e Isabel de Castilla, vestidos con trajes de tela, lo que  hizo divertir a nuestros nietos.

Los árabes decían de Málaga, que ella era el paraíso en la tierra, y quizás fuese precisamente éste el motivo por el que fueron menos duros en sus incursiones, tras las cuales ganaron confianza con el territorio para terminar por instalarse en él. La misma sensación de paz y tranquilidad la tuvieron antes que ellos los fenicios, que descubrieron este tramo de costa y que establecieron en él el primer asentamiento habitado (el origen del nombre, de hecho, es fenicio, “malak”), y los cartaginenses, que la gobernaron durante muchos años antes de abandonarla ante las invasiones bárbaras de los visigodos.

Actualmente, Málaga es un centro entregado al turismo y a la agricultura, con una sobresaliente predisposición hacia la industria alimentaria, gracias a la cual existe un florido comercio de fruta, uva y vino, que se cultiva en la llanura que rodea a la ciudad.

Málaga es el centro portuario y de acceso turístico privilegiado para llegar a Granada, famosísima por la legendaria Alhambra, uno de los más célebres complejos arquitectónicos mundiales y una de las máximas obras de arte árabe. Se trata de una ciudad real fortificada, situada en la cima de una colina que domina, desde sus 150 metros de altura, toda la ciudad. Es el único edificio medieval árabe existente en todo el mundo que ha llegado intacto hasta nosotros. Su estado de conservación se debe a la reina Isabel II, que, tras un periodo de total abandono, ordenó su restauración.

Son particularmente dignos de ser visitados dentro de la Alhambra el patio de los Arrayanes, que constituía el ala del palacio reservada al rey y que debe su nombre a los arbustos de arrayanes que rodean a la alberca central, de forma rectangular, y el patio de los Leones, que junto con el harem constituye el centro de los apartamentos de invierno del rey y está considerado como una auténtica obra maestra de arquitectura morisca, con sus doce leones de mármol negro que ornan la fuente del centro. La Alhambra es el monumento más visitado de toda España. Igualmente notable es el Generalife, residencia de reposo para los reyes árabes, que construyeron allí un jardín a imagen y semejanza del paraíso islámico. Los naranjos, los setos de arrayanes y de laurel, el esplendor de las flores, la alberca central, alimentada por las fluyentes fuentes, y las esbeltas columnas que sujetan las arcadas, el delicioso patio.., aquí todo forma parte de un escenario de auténtica fábula oriental.

Siempre desde Málaga, como hicimos el año pasado,  se puede ir también a una de las metas turísticas de mayor éxito de España, la famosísima Costa del Sol, cuya perla, Marbella, podría compararse, en lo que a notoriedad y fama internacional se refiere, al italiano pueblo de Portofino. Marbella es un centro bastante moderno, nacido para alojar al turismo de masa, pero las construcciones residenciales han respetado, e incluso han protegido, el centro histórico de la ciudad, que presenta unas óptimas oportunidades para hacer shopping en el marco de uno de los decorados arquitectónicos más típicos de la región andaluza.

Desde el punto de vista gastronómico, Andalucía es una región extremadamente afortunada, cuya cocina es tan variada como sus aspectos geográficos: el pescado y el marisco en la costa, y la carne, especiadísima y acompañada con especialidades de tradición árabe, constituyen los platos fuertes de unos almuerzos agradables, muy sabrosos y enriquecidos con uno de los mejores vinos de Europa.

El Málaga es un vino de postre o aperitivo producido por fundamentalmente por Pedro Ximénez y Moscatel.

Tomamos por la emblemática calle Larios, importante arteria comercial de Málaga, donde se ubican comercios de grandes firmas, hasta llegar a la plaza de la Constitución: el corazón del centro histórico de la ciudad. De allí nos dirigimos hacia el oeste, por la calle Compañía hasta llegar al Palacio de Villalón (siglo XVI), sede del Museo Carmen. Thyssen Málaga. Este museo, inaugurado en marzo de 2011, expone una colección permanente de más de 200 obras de artistas españoles del siglo XIX, especialmente centrado en la pintura andaluza.

De vuelta a la plaza de la Constitución, pudimos aprovechar para retomar fuerzas, degustando un buen café con churros que nos sentó de maravilla. Nos dirigimos por  la calle Santa María que nos llevó directamente a la Catedral y a su Museo Catedralicio. Aunque las obras de la Catedral se iniciaron durante el período gótico (siglo XVI) sobre la antigua mezquita de la ciudad árabe, el edificio actual es de estilo renacentista y aún está inconcluso. Según los planos de Diego de Siloé, las tres bóvedas están decoradas con relieves de palmeras, conchas, etc. Pedro de Mena fue el creador de una parte de la hermosa sillería del coro. El espectacular púlpito de piedra rosada y el órgano, son del siglo XVIII. La falta del campanario sur, le ha valido el apelativo popular de “La Manquita”.

Pudimos rezar ante el celebérrimo  Cristo de la Buena Muerte. Para llegar al altar donde se encuentra, hay que entrar por un costado de la puerta principal. Está prohibida la entrada si no se va a rezar. Mis nietos se arrodillaron, rezaron el Padre Nuestro y le encendieron velas.

Frente a la Catedral, la plaza del Obispo y el Palacio Episcopal (1762),  son bellísimos ejemplos de la arquitectura barroca malagueña.

La siguiente visita fue la de la Casa natal de Pablo Picasso. EI día 25 de octubre de 1881 nació, en el antiguo número 36 de la Plaza de la Merced, Pablo Ruiz Picasso. Desde 1988, su casa natal es sede de la Fundación que lleva su nombre. El inmueble, compuesto por cuatro plantas, fue levantado por Diego Clavero en el 1861. En 1880, con motivo de su matrimonio, los padres del pintor, losé Ruiz Blasco (1838-1913) y María Picasso López (1855-1938), alquilaron una casa en el edificio donde vino al mundo su primogénito, Pablo. En 1883 la familia abandonó este domicilio para trasladarse al número 34  de la citada plaza, donde residió hasta su marcha a La Coruña en octubre de 1891.

La plaza, lugar de los primeros juegos infantiles de Picasso, conserva intacto el aire que la hiciera en su tiempo uno de los lugares de encuentro de las clases burguesas del siglo XIX. En ella se erige el obelisco dedicado al general Torrijos y sus compañeros, fusilados en 1831 y cuyos restos descansan allí desde 1842.

Dentro del edificio histórico, en su primera planta se ofrecen diversas salas y elementos para comprender los orígenes de Picasso y sus años malagueños, con una especial atención al entorno familiar. Parte principal de este esfuerzo es la sala del siglo XIX que recrea un salón-estudio decimonónico en el que destaca la presencia de una obra de José Ruiz Blasco, padre del artista: un óleo pintado en 1878 que representa un palomar. Completan esta planta diversos documentos, fotografías y objetos personales de la familia Ruiz Picasso, con una gran carga emocional, que testimonian la profunda vinculación de un artista universal con su ciudad natal.

Desde sus comienzos la Fundación Pablo Ruiz Picasso ha conseguido reunir una colección de obras de arte compuesta por más de cuatro mil piezas de más de 200 artistas diferentes.

La primera incorporación importante de obras de Picasso fue la carpeta de grabados “Sueño y mentira de Franco”; donada en 1989, a la que siguió, en 1992, la donación de diez libros ilustrados, a cargo de Marina y Christine Picasso, respectivamente.

Entre las piezas de arte de la Fundación destaca el cuaderno de dibujos preparatorios de Picasso para su obra “Las señoritas de Aviñón”, realizados en 1907, única presencia de este tipo de bocetos en colecciones españolas. El valor simbólico y artístico de este cuaderno, adquirido en 2006, es realmente excepcional. Estos 84 dibujos se complementan con un importante repertorio de obra gráfica de Picasso, que abarca periodos estéticos comprendidos entre 1905 y 1971, con diversas técnicas como aguafuerte, linograbado o punta seca. La Colección de litografías está compuesta por 238 obras realizadas entre 1930 y 1964, que forman un conjunto especial, hasta el extremo de ser el segundo más importante en el mundo. El núcleo principal fue la colección Jan John, adquirida en 2004 y que aportó 223 obras que fueron reunidas por un coleccionista alemán.

Asimismo, hay un importante conjunto de 54 libros ilustrados por Picasso y otros artistas como loan Miró, Marc Chagall o Max Ernst, y que totalizan 533 grabados del artista malagueño, con técnicas e iconografías muy variadas. Además, cuenta con una selección de 34 piezas de cerámica, representativas de la producción picassiana, crearlas entre 1947 y 1969.

Fruto de los intercambios con otras instituciones, la Casa Natal posee numerosas obras en depósito temporal, entre las que destaca la carpeta de grabados de Picasso “Suite de los Saltimbanquis” cedida por la Fundación Málaga.

Completan los fondos una selección de fotografías originales de Juan Gyenes que reflejan los últimos años de la vida del pintor; el legado de esculturas de Frank Rebajes; una colección de pintura y escultura de autores contemporáneos que comprende desde la generación de los 50 hasta nuestros días; y 2443 piezas de fondos gráficos con creaciones de artistas contemporáneos nacionales e internacionales, tales como Christo, Francis Bacon, Antoni Tàpies y Eduardo Chillida, entre otros.

En la tercera planta de la Casa Natal se ubica la Biblioteca de la Fundación, especializada en Picasso y arte contemporáneo, de acceso libre y gratuito. Sus fondos están formados por monografías, un gran número de catálogos de exposiciones y razonados, revistas de arte nacionales e internacionales, obras de referencia, archivo de prensa escrita y audiovisual, dvds monográficos o de las actividades de la Casa (conferencias, exposiciones, ciclos específicos, cursos…), informes, tesis, trabajos de investigación y una gran cantidad de folletos y material divulgativo. Todo este material puede consultarse en la Sala de Lectura o, mediante el servicio de préstamo, y hacer uso de ellos fuera dela Casa.

Hicimos paradas en el hermoso Ayuntamiento y en la Plaza de Toros antes de regresar al puerto.

En una de las tiendas de la aduana del puerto, una señora estadounidense que venía también en el Costa, me preguntó qué botella le podía comprar a un gran amigo como recuerdo del viaje. Le recomendé lógicamente el Málaga. Pero luego constaté que compró… ¡Vodka como recuerdo de Málaga! Huelgan mis comentarios.

Mi agradecimiento a la Srta. Laura Zuccaro de la oficina de excursiones y al Sr. Giorgio Brundia de Costa Club, por las  excelentes informaciones sobre el viaje que me proporcionaron.

Mientras el Costa Mágica zarpaba rumbo Santa Cruz de Tenerife, los adultos disfrutamos de varias actividades: Bailes Latinos con el equipo de animación en la piscina central; Lecciones de Salsa con los Latin Dancers en el Gran Bar Salento; Clase de gimnasia con Tatiane en el Circuit Training; mientras nuestros nietos preferían la piscina.

Esa noche el Ristorante Costa Smeralda nos ofreció una deliciosa cena típica de Emilia Romaña, esa bella región de la espléndida Italia.

El plato principal de la cena fue : Cappelletti de estofado con salsa de carne. Este tipo de pasta rellena típica de la Italia central debe su nombre (literalmente, gorritos) a su particular forma. Son tan exquisitos que, cuando se empieza a comerlos, cuesta parar; en 1811 el prefecto de Forlì convocó competiciones entre prelados para ver quién comía más. Según la versión original, se sirven en caldo y con relleno de queso ricotta, pero ahora se pueden probar en esta versión enriquecida, que exalta el aroma del estofado, guardado como en un cofre de aterciopelada pasta.

Bajo esos árboles de Emilia Romaña, hay gente bailando. Es gente simpática, amable, con una sonrisa en la cara; la música es alegre e invitante.

Varios hombres cortan embutido en tablas de madera, alguno fríe el gnocco y otros sirven un vino generoso y aromático. Las chicas llevan vestidos de flores ligeros que ondean con su danza.

Se respira la alegría. Un ambiente campesino sencillo y auténtico. Estamos casi ante un cuadro en movimiento de una región ligada a la tierra y a sus ritmos, donde el amor por la vida entra en los platos, como el aromático salchichón de Felino, la pasta casera o el conejo in porchetta (relleno), como en los raviolis con calabaza a la mantequilla y hierbas.

Después de cenar fuimos a ver el espectáculo del Teatro Urbino, el cual  fue muy simpático: “Elan, Mimo y fantasía.”

Mañana seguiré contándote este hermoso viaje que hicimos por el Mediterráneo Occidental y el Atlántico hace solo un mes.

Un gran abrazo desde La Ciudad Luz,

Félix José Hernández.