De Málaga a Tenerife en el Costa Mágica

En el Restaurante Costa Club del Costa Mágica. Abril de 2016.
En el Restaurante Costa Club del Costa Mágica. Abril de 2016.
En el Restaurante Costa Club del Costa Mágica. Abril de 2016.

París, domingo 29 de mayo de 2016.

Querida Ofelia:

Ante todo quiero felicitarte, pues hoy se celebra en Francia el Día de la Madre. Te deseo de todo corazón que Dios te dé paz, serenidad y amor.

Pasamos todo el 13 de abril, navegando por un mar poco agitado, bajo un sol brillante y con una temperatura de +18°c.

Continuó nuestra navegación con ruta suroeste a una velocidad media de 19 nudos por el Océano Atlántico, el que como sabes es  el segundo océano en magnitud, ya que cubre aproximadamente el 20% de la superficie terrestre. Su nombre deriva de la Mitología Griega y significa “Mar de Atlanta”.  Su superficie acuática varía con la latitud, con las corrientes, las estaciones y la distribución de la energía solar. La temperatura del océano varía entre 2 grados centígrados en las regiones polares y 29 grados en las ecuatoriales.

Debido a la gran capacidad del mar de retención térmica, el clima marítimo es templado y no presenta variaciones estacionales extremas. Las precipitaciones se ven enormemente afectadas por la dinámica oceánica ya que la evaporación de agua oceánica es una de las fuentes principales de vapor acuático. El Atlántico ha sido explorado extensivamente. Los vikingos y Cristóbal Colón son algunos de los más famosos primeros exploradores. Los vikingos colonizaron Groenlandia a principios del año mil, pero la colonia desapareció debido a un empeoramiento de las condiciones climáticas. Tras Colón, la exploración europea se aceleró rápidamente y se establecieron nuevas rutas comerciales. Como resultado, el Atlántico se convirtió y sigue siendo hogaño  la sede del mayor tráfico comercial entre Europa y América.

Durante todo el día hubo a bordo numerosas actividades culturales, deportivas y de entretenimientos. Nosotros participamos en muchas de ellas, sobre todo en las clases de: salsa, samba, ritmos latinos, vals vienés, etc. Mi esposa fue a los ejercicios de estiramientos en el Spa y las clases de gimnasia y de ejercicios abdominales.

En el mostrador del Servicio de Hospitalidad, una chica llamada Lorena Cárdenas nos dio valiosas informaciones sobre como pasarlo lo mejor posible durante el crucero.

Desde el  día anterior habíamos  recibido tres invitaciones.

La primera:

 “Nos complace invitarle a una visita guiada y Exclusiva a la cocina de a bordo.
Rogamos que se dirijan el 13/0412016 a las 10.30 a la entrada del Restaurante POR
TOFINO situado en el puente 3, donde encontrará a un representante en el horario indicado para asistirlo. Reciba un cordial saludo Guest Relations Manager.”

 Al final de la visita, que encantó sobre todos a nuestros nietos, nos ofrecieron una deliciosa merienda acompañada por zumos y champagne.

La segunda:

“El capitán le invita personalmente al cóctel reservado a los pasajeros especiales como usted.  Esperamos contar con su presencia para compartir un encuentro único y exclusivo
el día 13 de Abril a las 18:00 en Salon Capri, puente 5. Un cordial saludo,
CostaClub. Invitación debe mostrarse a la entrada.”

El coctel estuvo amenizado por la Coconuts Band. El capitán y sus oficiales hicieron el brindis.

La tercera:

“El Capitán Paolo Fusarini tiene el placer de invitarles al cóctel para los huéspedes en
Luna de miel o Aniversario de matrimonio que se realizará el día 13 Abril 2016 a las 20:15
en el Salón Capri, puente 5,
Leonardo.”

Fue una bella ceremonia de renovación de votos matrimoniales, dirigida por del capitan, amenizada por la Coconuts Band.

Ese día desayunamos, almorzamos y cenamos en el Ristorante Costa Smeralda. Como siempre, mi nieta Victoria deseó estar sentada al lado de nuestra gran amiga Mayra, la cual había venido desde Miami con Tayde y Gelsys a hacer en crucero con nosotros.

Fue el día dedicado a la cocina del Véneto.

Como ocurre con los personajes creados por la pluma de Carlo Goldoni, lo que nos fascina es la lengua que se habla en el Véneto, esa dulce cantilena que, entre sus notas, tiene también el gusto de la ironía, con la que nos invita a sonreír tranquilamente incluso en las situaciones más amargas. Como un atardecer en la desembocadura del Po, donde el agua dulce se encuentra con la salada.

La belleza paisajística del Véneto nos acompaña con mil aromas de magníficos vinos, la auténtica riqueza de esta tierra, y nos lleva a las delicias de la mesa, influida por cierta pobreza digna que se aprecia en los sabores esenciales presentes en sus platos: el jamón serrano de montaña, el queso Montasio, el arroz con guisantes o el bacalao a la vicentina con polenta a la parrilla.

El plato principal del almuerzo fue el símbolo de cuando la pobreza se convierte en riqueza en el plato: “Bacalao a la vicentina con polenta al horno”. La lenta cocción en leche que suaviza la saladura del bacalao, la elección del pescado secado al sol del norte y la polenta hacen de este plato un arquetipo de la cocina véneta: reúne la pobreza de la polenta, el tráfico comercial con otros países y la cultura campesina, presente en la leche y en la sabiduría de la cocción a fuego lento.

En el Véneto se ven sedas y brocados, máscaras, caballeros y damas que sonríen locuaces en las danzas del Carnaval. Durante esos días es posible burlarse de las autoridades y mofarse de la moral, con la garantía del anonimato; no hay distinciones entre pobres y ricos y se puede negar y alterar lo que uno es, mientras que las montañas, a espaldas de la laguna, siguen siendo las guardianas, silenciosas, de la festiva falsedad.

En el aroma de un vaso de vino encontramos el olor de la tierra grasa, que nos conduce a la realidad de una región antigua y principalmente campesina. La mesa refleja esta matriz con una cocina pobre pero de gran gusto, expresada en algunos platos de una tradición local hecha de ingredientes sencillos pero de sabores marcados, como la pasta con alubias a la véneta, los tubetti con salchicha luganega al vino blanco, el hígado a la veneciana.

El plato principal de la cena  fue el símbolo de que con ingredientes sencillos se pueden obtener sabores excelentes como en: “El hígado a la veneciana.”

El hígado a la veneciana es una receta antiquísima que se remonta a la época de los romanos que, para cubrir el olor a hierro del hígado, usaban la dulzura de los higos, reemplazados después por los venecianos con las cebollas hasta llegar a ser un gran clásico de la cultura culinaria territorial italiana. La dulzura y la textura de las cebollas estofadas acogen la densidad del hígado devolviendo al paladar un equilibrio osado de azúcares y una sinfonía de sabores que claman un trago de vino para extasiarnos.

Esa noche asistimos al espectáculo “CINEMAGIQUE” en el Teatro Urbino, con los bailarines y cantantes del Costa Mágica. Mientras en la pantalla del fondo pasaban escenas de grandes filmes, los cantantes interpretaban los célebres temas como: Love Story, El amor es una cosa esplendorosa, Una cierta Sonrisa, Algo para Recordar, La muchacha de la valija, etc.

Antes de retirarse a dormir, Mayra y Gelsys vinieron a nuestro camarote, como cada noche, a tomar junto con mi esposa una tisana y comentar el viaje del día. Esto divertía mucho a nuestros nietos, que alternadamente cada noche había uno que dormía en nuestro camarote y el otro en el de sus padres, el cual comunicaba al interior con el nuestro.

Al día siguiente amanecimos en Santa Cruz de Tenerife, en donde Gelsys y Mayra tuvieron una desventura. Pero de ello y de mucho más te contaré mañana.

Te quiero eternamente,

Félix José Hernández.