París, 5 de agosto de 2017.

Querida Ofelia:

A primera hora de la soleada mañana del jueves 20 de julio, con un mar calmado y +25°c. ya era visible la costa de Mallorca a tribor, justo antes de llegar pasamos frente a la Punta de Cala Figuera, y a continuación entramos en la Bahía de Palma.

Palma es la ciudad principal de la isla de Mallorca y capital de la Comunidad Autónoma de las Islas Baleares desde el siglo XVIII. Representa uno de los principales centros turísticos de las Islas Baleares, popular por las playas, el entretenimiento y la vida nocturna, llena de hoteles y albergues, tiene gran presencia internacional. Palma de Mallorca tomó su nombre actual y pronto se convirtió en uno de los principales centros comerciales del Mediterráneo.

Mallorca es la isla más grande y más visitada de las Baleares. En el siglo II a. C. fue blanco de los piratas con frecuencia y, más tarde, fue conquistada por los romanos y los árabes. El centro de la ciudad está dominado por la catedral de Santa María, restaurada por Gaudí. Es pintoresco el barrio histórico del Pueblo Español, al igual que las cuevas del Drac, que recorren el subsuelo de la isla.

Después de desayunar, tomamos dos taxis al salir de la aduana. Hicimos un itinerario por la zona noroccidental de la isla, hacia el pintoresco pueblo de Valldemossa, famoso por los ilustres visitantes que ha acogido, entre ellos Federico Chopin y George Sand. La visita finalizo en la antigua residencia de Son Marroig, para contemplar las espléndidas vistas de la costa.

Nos dirigimos al oeste y atravesamos los olivos milenarios de la Sierra de la Tramontana, plantados durante la dominación romana de la isla. Llegamos al pintoresco pueblo de Valldemossa, a 17 kilómetros de Palma y a 400 metros de altitud. Allí visitamos la célebre cartuja con su iglesia, la antigua farmacia, el campanario revestido de azulejos verdes y las celdas que, durante el invierno de 1838-1839 albergaron a Federico Chopin y su compañera, la escritora George Sand. Durante su breve estancia en la isla, el célebre pianista compuso buena parte de los Preludios (Op. 28), mientras que la famosa escritora escribió la novela Invierno en Mallorca. En el interior de la cartuja tiene su sede el Museo Municipal, en el que se expone la herencia histórico-artística de los cartujos, los recuerdos de Chopin y George Sand y diversas obras de arte de los siglos XV-XX.

Al concluir la visita a la cartuja, nos trasladamos al contiguo Palacio del rey Sancho para asistir a un breve concierto. Aprovechamos a continuación media hora dar un paseo por las callejuelas del pueblo. Volvimos a tomar los taxis que nos esperaban en el aparcamiento y tomamos rumbo rumbo a Son Marroig, antigua residencia del archiduque de Austria Luis Salvador, desde donde pudimos disfrutar de unas maravillosas vistas de la costa septentrional de la isla.

Al regresar a Palma de Mallorca, nos bajamos en El Corte Inglés, donde almorzamos e hicimos compras.
Al regreso al barco estuve conversando con la gentil y eficiente madrileña Srta. Ainhoa Soler del Hospitality Service Specialist Spain. Ella me dio mucha información sobre Mallorca, como también la Srta. Almudena Álvarez. De ésta última te reproduzco a continuación los datos geográficos e históricos que me proporcionó:

Palma de Mallorca es un municipio y una ciudad española, capital de la isla de Mallorca y de la comunidad autónoma de las Islas Baleares. Es además sede del partido judicial número tres de la provincia y de la diócesis de Mallorca. Está ubicada en la parte occidental del mar Mediterráneo y, dentro de la isla de Mallorca, está al suroeste. Se encuentra a unos 250 km al este de la Península Ibérica.

Su término municipal ocupa una extensión de 208,63 km2 que se extienden entre la sierra de Na Burguesa y el Prado de Sant Jordi. La ciudad está situada en el centro de la Bahía de Palma, a unos 13 metros de altura sobre el nivel del mar. Varios torrentes, como la Riera, o Gros la atraviesan desembocando en el Mediterráneo.
Con 400.578 habitantes (INE enero 2015), Palma es la octava mayor ciudad de España por población y la primera de las Islas Baleares. Además, su área metropolitana engloba nueve localidades que alcanzan los 560 240 habitantes repartidos en una superficie de 1015,88 km2, siendo la 14a de España.

Fue fundada con el nombre de Palma por el cónsul romano Quinto Cecilio Metelo Baleárico en el año 123 a. C. Se estima que su asentamiento actual corresponde posiblemente con las ruinas romanas que se encuentran bajo su casco histórico, aunque aún no existen pruebas irrefutables. Luego de otras conquistas por parte de los vándalos y por los árabes en 903, fue finalmente conquistada por el rey Jaime I de Aragón el 31 de diciembre de 1229, convirtiéndose en la próspera Ciutat de Mallorca capital de su propio reino, que decayó tras su incorporación a la Corona de Aragón en 1279.

En 1715 entraron en vigor los Decretos de Nueva Planta, recuperando la ciudad su topónimo romano, Palma. Poco después, ya en el siglo XX, fue protagonista de la explosión de un intenso auge turístico que la usó como destino vacacional durante las décadas de 1960 y 1970. En la actualidad constituye un notable centro económico y cultural a nivel insular y autonómico.

Los romanos fundaron una ciudad de provincias con el nombre de Palma el 123 a. C. Su asentamiento actual corresponde probablemente a las ruinas romanas que se encuentran bajo el casco histórico, aunque aún no existen pruebas irrefutables. Fue Alcántara Peña el primero en señalar esta localización, ya que hasta ahora se creía que la antigua Palma podría haber estado situada en las zonas de Sa Carrotja (Ses Salines) o en S’Horta de’n Palmer (Campos), debido al hallazgo de los restos de una necrópolis, y restos de cerámica, lápidas y urnas funerarias. A los nombres de las dos principales ciudades romanas en Mallorca, Palma y Pollentia, los estudiosos les han dado “connotaciones militaristas, triunfalistas, augurales, etc.”, interpretando Palma como «palmas del triunfo» y relacionándolo con Pollentia, que significa ‘superioridad’ o ‘poder’, aunque la relación entre los dos nombres podría ser de una naturaleza totalmente distinta.

Solo se conoce el nombre con certeza desde la época musulmana, momento en que se llamaba Madina Mayurqa. Con la conquista en 1229 por Jaime I se tradujo el nombre a Ciutat de Mallorca (Ciudad de Mallorca en español). Tras perder Mallorca la Guerra de Sucesión Española, una de las medidas impuestas por los Decretos de Nueva Planta de Felipe V fue la recuperación del nombre romano de Palma, sin la muletilla «de Mallorca». Dicha muletilla apareció bien entrado el siglo XIX, para diferenciarla de otras poblaciones españolas con el mismo nombre como Santa Cruz de la Palma, Las Palmas de Gran Canaria, Palma del Río, Palma de Gandía o Palma de Cervelló entre muchas otras.

Habitualmente se la conoce como «Palma de Mallorca», especialmente por gente de fuera de la isla. El nombre ha sido utilizado incluso en documentación oficial del Ayuntamiento. Sin embargo, según un informe del archivero municipal; nunca ha llevado oficialmente la coletilla «de Mallorca». Por diversas circunstancias, eminentemente de carácter político, el registro de Entidades Locales del Ministerio de Administraciones Públicas continuó usando el nombre de «Palma de Mallorca» hasta que fue finalmente corregido en octubre de 2008. Cabe destacar que es un error bastante común denominar Palma de Mallorca a la isla de Mallorca o a todo el Archipiélago Balear. En noviembre de 2011 el ayuntamiento de la ciudad aprobó la modificación de la Ley de Capitalidad para recuperar nuevamente el «de Mallorca» dentro del nombre oficial de la ciudad. Los motivos que llevaron al ejecutivo a tomar esta decisión fueron, en palabras del portavoz del Ayuntamiento, «la mejor identificación de la ciudad en el terreno comercial, cultural, económico, lingüístico, jurídico, e incluso en internet».

Se cree que su actual asentamiento estaba ocupado embrionariamente por un poblado talayótico con fuertes vinculaciones con el mar. Posteriormente en el 123 a. C. fue invadida por una expedición militar dirigida por el cónsul romano Quintus Caecilius Metellus, el cual envolvió sus navíos con cuero para evitar, como había ocurrido en anteriores intentos, el hundimiento de su flota por parte de los honderos baleáricos, unos de los primeros habitantes que poblaron la isla, y que la defendían de las incursiones romanas lanzando sus proyectiles a la línea de flotación de las naves a efectos de hundirlas por los desperfectos que les causaban. Cuando el archipiélago balear pasó a ser la provincia Baleárica los honderos fueron reclamados por toda Roma para reforzar sus ejércitos.

Nuestra cena en el elegante Ristorante Saint Tropez, fue deliciosa, como de costumbre, esa noche consistió en platos típicos sicilianos : ensalada de alcachofas y gambas a la menta, atún glaseado con vinagre balsámico, verduras crujientes y mayonesa de alcaparras, pasta tagliolini con ajo, aceite, almejas y vieiras, lechón con chutney de clementine, salsa de mostaza y verduras a la plancha, cannolo siciliano (dulce siciliano en forma de rulo relleno de queso ricotta, naranja confitada y chocolate).

Como vinos escogimos: Alcamo “Cusumano” (maceración en frío del hollejo durante aproximadamente 12 horas, seguida de prensado suave) y Nero d’Avola “Cusumano” (Rojo rubí de buena intensidad, bien maduro y afrutado,
rico en especias).

Sicilia es la rebelión del sabor. Estamos ante damas y caballeros que pasean en
un naranjal mientras el sol se filtra con discreción entre las hojas, en un lugar impregnado del aroma de la bergamota, el jazmín y el limón. El ritmo lento de una tierra antigua y llena de influencias que han hecho que sea inmortal,

inmutable, eterna. En esta situación, percibimos el espíritu italiano, por un lado indolente y genial, por el otro capaz de rebelarse profundamente ante quien intenta someterlo.

Esta fuerza, casi rebelde, se expresa también en platos como los espaguetis con anchoas, piñones, uvas pasas y pan tostado; en las verduras a la plancha marinadas con orégano; o en el macco de habas enriquecido con aceite dorado, la mezcla perfecta de dulce y salado, de equilibrio y vértigo.

Esa noche fue de “Festa Italiana”, por lo cual se nos pidió que vistiéramos con los colores verse, blanco y rojo de la bandera italiana. A partir de las 8 y 30 p.m. en el Teatro Ravello se efectúo “The Voice of the Sea”, el público voto por medio de mandos a distancia. Ganó una señora toscana con una bella interpretación de la canción “New York New York”.

A las 10 y 30 p.m. comenzó el espectáculo “Made in Italia” con los cantantes y bailarines del Costa.

Por todo el barco había fiestas: “Grandes éxitos italianos” con la Jack’s Band en el Café Positano; “Especial Eros Ramazzotti” en el Bar Porquerolles; “Elección de Mr. Italia” en el Grand Bar Saint Paul de Vence; “Disco Reggaeton” en el Disco Club Portofino, etc.

A las 9 p.m. el Costa neoRiviera había zarpado rumbo a Tarragona, en Cataluña. Sobre esa escala te contaré mañana.

Un gran abrazo desde La Ciudad Luz,

Félix José Hernández.

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