En octubre de 1922, Mussolini, encabezando su movimiento fascista, llevó a cabo una movilización sobre Roma a la que llamó “la marcha con antorchas”

Por: Robert Galbán

Desde la Grecia antigua, se ha considerado el fuego como una sustancia purificadora y como una energía mágica de renovación en distintas civilizaciones y culturas históricamente determinadas. En algunos casos, como el que ahora nos compete, los rituales con fuego han sido una contraseña ritualistica entre grupos autoasumidos herederos de civilizaciones superiores en el caso del nazi-fascismo o como símbolo de unidad de raza ante el miedo a la diferencia, como en el Ku Kux Klan.

La utilización de antorchas de noche y en forma masiva, provoca que en la oscuridad el efecto “amplificador” del mensaje, generando un encuentro, casi místico, con los más primitivos sentimientos de “miedo”, “comunión”, y “purificación”. El mensaje es claro: “Ten miedo de nosotros los puros, poseemos el fuego que puede envolverte”

A partir de la manipulación emocional de las masas y de la perversión de sus creencias, el fascismo suele producir ambientes litúrgicos que pudiesen asumirse como ceremonias religiosas colectivas; el objetivo busca acceder al inconsciente y despertar los rasgos emocionales más primitivos, en favor de la conducción de la masa hacia objetivos propios de las clases dominantes. La voluntad individual y la capacidad de raciocinio deben ser disueltas, vencidas y listas para acatar las órdenes emanadas por los medios de propaganda fascista.

En la modernidad; Las llamadas “marchas de antorchas” representan una vieja práctica empleada, en un primer momento, por Benito Mussolini que la revistió de una teatralidad tan espectacular como demagógica; Luego, en 1933, Adolfo Hitler la utilizó para lograr un efecto casi religioso sobre millares y millares de hombres desfilando en orden perfecto, con música de fondo, generando un bosque de estandartes, de banderas y de consignas anti-populares.

Un poco de historia.

En octubre de 1922, Mussolini, encabezando su movimiento fascista, llevó a cabo una movilización sobre Roma a la que llamó “la marcha con antorchas” y que termino siendo un golpe de estado contra el sistema parlamentario que estaba vigente. Esa marcha da inicio al régimen fascista que luego prohibiría los partidos de izquierda, cerraría periódicos y perseguiría a los militantes comunistas.

Como vimos más arriba, los nazis “perfeccionaron” ese acto convirtiendo “la marcha de las antorchas” en un símbolo de comunión con la pureza racial. Ya en 1934, durante el congreso del partido nazi en Nüremberg, se llevaba a cabo por la noche para aumentar el efecto del fuego en la oscuridad, con grandes formaciones de personas portando antorchas, para celebrar uno de sus aniversarios preferidos: el de la marcha sobre Munich, el 9 de noviembre de 1923.

El fuego de las antorchas está asociado a antiguos ritos paganos que Hitler personalmente investigó en las liturgias de los pueblos teutones. El uso del fuego en las marchas nocturnas, representó para los nazis una mezcolanza que unificaba la mitología nórdica y los mártires del 3er Reich. Ciertos investigadores prefieren darle a este “encuentro” una lectura más siniestra-esotérica y lo presentan como un ritual que abre las puertas del más allá para convocar la fuerza de los muertos, de los antepasados de sangre pura, para acompañar el sacrificio de las nuevas generaciones nazis y para evitar la corrupción de la sangre a través de la purificación por el fuego.

Recordemos, que una “marcha de antorchas” fue la maniobra intimidatoria, que le permitió a Hitler ser nombrado el nuevo canciller del Reich; era implícita la amenaza de incendiar a Berlín si el Fuhrer no era reconocido como el hombre fuerte de Alemania (Remember Goycochea). En el Reich, la religión era sumida como una fuerza que podía contribuir a repeler al marxismo ateo, y se llegaba incluso al punto de considerarla como el instrumento que podría repeler una dictadura antimarxista.

Hoy en día y a partir de la crisis del capitalismo, la prensa sigue registrando marchas de tipo filonazistas en toda Europa, entre las cuales resalta la marcha que organizó el partido Атака, en diciembre pasado; en ella cientos de nazi-fascistas búlgaros se congregaron en la ciudad de Sofía para honrar la memoria de Hristo Lukov, un general de la II Guerra Mundial conocido por sus actividades anti-semitas y pro-nazi.

Esa “marcha de la antorchas” fue recibida con protestas y críticas por una serie de grupos Antifascistas y de derechos humanos, que acusaron a los organizadores de fomentar el racismo, la xenofobia y el anti-semitismo. En una carta abierta al alcalde de Sofía, la Red Europea contra el Racismo había exigido la marcha que ser cancelado debido a la “admiración por puntos de vista abiertamente fascista y racista y por representar un homenaje a la memoria nazi”.

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Hispanista revivido.

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