Marion Maréchal-Le Pen fue la diputada más joven de Francia. Fue elegida en representación del Frente Nacional por el departamento de Vaucluse en 2012, cuando tenía 23 años. Desde entonces ha mantenido un discurso de defensa de la identidad francesa frente al multiculturalismo y a favor de los principios republicanos.

El pasado sábado fue entrevistada por el semanario político francés Présent y recordó las raíces de Francia, que son las mismas que las de Europa: “Hay que aceptar definir y reivindicar cuál es nuestra herencia y nuestra identidad. Eso pasa por la afirmación de nuestra herencia grecorromana y cristiana”.

En esa línea argumental explicó que este reconocimiento lleva implícito un choque entre la cultura que pretende imponer el Islám en Europa y abogó por la defensa de los valores católicos: “Eso implica que no pueden tener exactamente el mismo rango que la religión católica”. Y explicó que el legado católico tiene: “tradiciones populares con connotaciones espirituales que pueden ejercerse en el marco público, algo que no es el caso del islam”.

Para ella, la defensa de la identidad nacional pasa por que en Francia “los musulmanes “no pueden tener exactamente el mismo rango que la religión católica”. Lo que lleva a obligar que quienes accedan a Europa desde otra cultura “deben aceptar hacerlo en una tierra que es culturalmente cristiana”.

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