Massó Parra, un español con honor

Emeterio S. Santovenia en “Un Día Como Hoy” de la Editorial Trópico, 1946, páginas 43-44 nos describe los acontecimientos del 19 de Enero de 1898

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“La implantación del régimen autonómico sirvió de pretexto a Juan Masó Parra para abandonar las filas del Ejército Libertador. Necesitaba de una excusa o explicación para aceptar y reconocer la soberanía de España en Cuba, después de haberla combatido a sangre y fuego por espacio de más de dos años, y en el tardío cambio de sistema de gobierno colonial encontró el falso motivo buscado. El caso no era nuevo en la Historia. Fue procedimiento usado por determinadas gentes en todos los tiempos el de pretender encubrir actos de cobardía o claudicación con el manto de un apostolado o el de una rectificación.

“Juan Masó Parra había sido un animoso soldado de la Revolución. Su brazo y su talento habían prestado señalados servicios a la redención de Cuba. Había peleado en defensa de la bandera de la estrella solitaria cada vez que había sido necesario. Los jefes superiores del Ejército Libertador lo distinguían. Al comenzar el año de 1898 ostentaba el título de brigadier, con mando de numerosas fuerzas en la jurisdicción de Trinidad.

“El 19 de enero de 1898 Juan Masó Parra llegó a un acuerdo con el enemigo. Reunido en Fomento -Fomento era tenido por baluarte del integrismo- con el coronel español Julio Alvarez Chacón, suscribió el acta de presentación suya y de dos tenientes coroneles, dos comandantes, un capitán, cinco tenientes y ciento diez individuos de tropa, con armas, municiones y caballos, según comunicó el general Blanco al ministro de la Guerra de la Metrópoli. El documento contentivo del convenio entre Masó Parra y Alvarez Chacón dio a la defección del jefe insurrecto el carácter de sabia rectificación, como si quien había estado peleando durante casi tres años se hallase de la noche a la mañana persuadido de la bondad y eficacia de un régimen implantado para evitar el hundimiento del poder colonial cuando ya resultaba para España irremediable el fin de su dominación en América.

“Los españoles revistieron de grande importancia, con sus declaraciones oficiales y los comentarios de su prensa periódica, la defección de Juan Masó Parra, cuya entrada en Fomento, de concierto con la mal llamada capitulación firmada el 19 de enero de 1898, se efectuó al amanecer del día 20. El capitán general de la Isla, después de anunciar que Masó Parra había arengado a su gente y esta había aclamado “con frenético entusiasmo al rey de España y a Cuba española”, emitió su juicio acerca del suceso. Se refirió con no disimulado alborozo a la trascendencia política del nuevo autonomista. Y anunció para muy pronto el fin de la guerra. La pacificación que se aproximaba estaba muy lejos de resultar la consecuencia de defecciones de la índole de aquella que, para honor del cubano rebelde, no tuvo en el campo insurrecto sino la condenación severa dictada por el patriotismo.”

• 1896 –

Hispanista revivido.