Matas en nombre del pueblo pero no sabes ni su historia

“El odio te da fuerzas para andar”, confiesa etarra arrepentido.  “Esa es la gasolina, el motor para seguir con vida en la cárcel”, dice Iñaki Rekarte, el ex etarra arrepentido que concedió una entrevista a La Sexta, y que ha causado un debate ético sobre si es correcto escuchar a un asesino.

Jorge Ignacio Pérez, mayo 19, 2015

España está que arde y no es para menos. Jordi Évole, carismático periodista de La Sexta y conductor del programa Salvados “ha puesto la tapa al pomo”, como diría un cubano en lugar de “la gota que colmó la copa”. Su entrevista al ex etarra Iñaki Rekarte, emitida el pasado domingo 10 de mayo, significó una pieza importantísima para el estudio antropológico del “mundo vasco” y a la vez un acercamiento al periodismo de investigación como el que en su día realizó Truman Capote con dos asesinos convictos, conversaciones luego convertidas en un clásico de la literatura contemporánea y, más particularmente, de la llamada “literatura sin ficción”: A sangre fría.

El caso es que en España el tema ETA, o sea, el terrorismo que se ha  vivido a flor de piel durante los últimos 50 años, es tan delicado que muchas veces se prefiere no comentar en corrillos de amigos. En el País Vasco, ETA (terrorismo que comenzó contra Franco y terminó matando en nombre de una cultura nacionalista) ha sometido el terror entre vecinos e incluso ha obligado a los nativos a pagar el tristemente célebre “impuesto revolucionario”. Pero también ETA ha actuado en toda España, primero en cuartelillos de la guardia civil y luego en centros comerciales atestados de personas, como fue el caso del Hipercor de Barcelona, donde una bomba mató a varios porque entonces, en 1987, el comando terrorista decidió no avisar.

La película Ocho apellidos vascos (2014), la más taquillera en la historia del cine español junto con la también vasca Airbag (1997), frivoliza el tema al presentarse como comedia. Una pareja, ella vasca y él andaluz, se enamora y monta su boda de enredos en medio de referencias directas al asunto del terrorismo, que tanto dolor ha causado y sigue causando. Pero el público español prefirió pasar de largo ante el dolor y darle aplausos a la banalidad.

Por supuesto, habrá quien diga que una película así es necesaria para ir terminando ya con el terrorismo en España, aunque ETA no termine de desarmarse de una puñetera vez.

La entrevista de Jordi Évole ha traído a la palestra pública una historia similar aunque en ésta el vasco es él y la andaluza ella. Con la diferencia de que ahora sí es de verdad. El debate está servido.

Nunca se había visto a un ex etarra hablando a cámara con el rostro descubierto, al menos en la televisión generalista, narrando sus días en la cárcel y despotricando del papel de sus jefes. 21 años estuvo entre rejas. Le impusieron 203 años pero la ley española no contempla la Cadena Perpetua.

En fin, toda una suerte para un asesino que hizo estallar una bomba en la vía pública y acabó con la vida de un matrimonio y de otro joven de 28 años, aun cuando el artefacto iba dirigido a un furgón de la guardia civil, en Santander, en 1992.

La nota más alta, a nuestro entender, de todo este revuelo que está ocurriendo ahora mismo en España la ha dado una mujer que escribe una carta abierta al asesino y le dice que, “ni con tres vidas que vivieras cumplirías tu condena”. La firma Silvia Gómez Ríos y es hija del matrimonio que murió por la bomba. Sin rencor pero con extremo dolor, la mujer se dirige directamente al ex etarra en estos términos:

“…te voy a contar una cosa. Al poco de que mataras a mis padres, un periodista me preguntó si me gustaría la pena de muerte para vosotros. Supongo que, siendo casi una niña y con el sufrimiento tan insoportable que estábamos padeciendo, esperaba que le contestara que sí. Y no fue así. Le dije que sólo deseaba que te pudrieras en la cárcel acordándote de mis padres durante cada uno de los días que vivieras…”.

Pero Iñaki Rekarte no fue capaz de pronunciar los nombres de sus víctimas cuando el periodista Jordi Évole le preguntó por ellos. Simplemente nunca se interesó por esos nombres.

El dolor de Silvia Gómez Ríos, una jovencita entonces y hoy una mujer con hijos, se multiplica cuando nos enteramos por ella que la cadena La Sexta no le solicitó permiso para realizar la entrevista ni la llamó para avisarle de que se iba a emitir. Ahí el periodismo de investigación perdió todas sus credenciales, en nuestra opinión.

El impacto mediático de la  historia 23 años después de cometido el crimen, ha allanado el camino a los sucesivos gobiernos españoles que sostienen programas de reinserción para etarras arrepentidos, como parte de un plan de negociaciones con la banda terrorista para, al igual que sucedió en Irlanda, conseguir el fin del conflicto por la vía pacífica.

El ex presidente socialista José Luis Rodríguez Zapatero casi lo consigue pero ETA violó unos acuerdos e hizo estallar una bomba en el aparcamiento de la terminal aérea de Madrid –la T4- en 2006.

Mientras, el periodismo y la literatura adelantan caminos. “El odio te da fuerzas para andar”, responde el ex etarra cuando el entrevistador se interesa por la psicología de un fundamentalista político, quien asegura que la ideología que le inculcaron cuando apenas era un adolescente no ha servido para nada.

El hambre de público con que conciben habitualmente estas entregas es algo con lo que hay que contar. La vida del ex etarra Iñaki Rekarte ha sido plasmada en un libro (Lo difícil es perdonarse uno mismo, Península, 2015), con toda su historia de amor con la andaluza que conoció en prisión, cuando ella hacía prácticas sociales. De película, sin lugar a dudas. Aunque no creo que a ninguna de las víctimas de ETA le interese el libro.

Hispanista revivido.