Marine Le Pen en la Sesión plenaria de carácter extraordinario en el parlamento europeo el 28 de junio de 2016

 

 

Sí, sí estimados colegas. ¿Por qué os excitáis así? Contemplad la belleza de la Historia. Cuando la libertad se burla de los poderes establecidos y triunfa impulsada por la voluntad de un pueblo.

El voto de nuestros amigos británicos a favor de la retirada del Reino Unido de la Unión Europea es sin dudas el acontecimiento histórico más importante que se ha producido en el continente tras la caída del Muro de Berlín.

Es una señal de libertad dirigida al mundo entero y es también un grito de amor de un pueblo por su país.

Los británicos han escogido una vía que algunos de los aquí presentes pretendían cerrar para siempre. A aquellos que pretendían hacernos creer que la Unión europea era un proceso irreversible el pueblo británico les ha propinado una estruendosa bofetada.

Es una victoria que hace brillar la democracia t un desmentido a los defensores de un sistema basado en el miedo, el chantaje y la mentira.

Decidiendo de manera soberana, los británicos no se dejaron impresionar por vuestras amenazas apocalípticas. Tampoco les importó el hundimiento de vuestras Bolsas de valores.

Os habéis quedado elucubrando amargas conjeturas. ¿Por qué os sorprende lo que ha pasado? En el fondo, sabéis que la Unión Europea lleva décadas construyéndose en contra de los pueblos de Europa.

El referendo francés y holandés fue pisoteado y los irlandeses obligados a votar nuevamente tras haber rechazado el tratado de Lisboa. Por su parte, los griegos tuvieron que renunciar al referendo contra la austeridad y fueron condenados a la pobreza perpetua.

El pueblo británico ha cometido un último sacrilegio, ha quebrado las cadenas que lo amarraban a la Unión Europea. Una Unión convertida en dogma por sus propagandistas.

Entonces es normal que tras haber pasado décadas sin querer ver la realidad, instaurando políticas absurdas que han provocado desindustrialización, paro e inmigración masivas. Por Dios! como es difícil en esas circunstancias regresar a la realidad o de comprender lo que está ocurriendo.

¡Propagandistas de la Unión, tanto de izquierdas, centristas, o de derechas cambiad esas caras, callad vuestros rencores y alegraos por la libertad de los pueblos!

Leyes soberanas, control de fronteras fin de la contribución a la Unión europea. Patriotismo económico.

¡No tengamos miedo del Pariotismo!

Ese el  magnífico futuro que le espera al Reino Unido y que todos deberíamos imitar.

Se maneja la alocada idea de hacer pagar muy caro al Reino Unido su decisión, pretendiendo así disuadir a los demás de seguir ese camino; más descabellado aún me parece la sugerencia de quienes pretenden reportar la decisión del pueblo.

El Reino Unido ha tomado una decisión. Hay que respetarla y ya está.

La alternativa que tenéis es muy sencilla: u os obstináis a mantener esta Unión Europea tecnocrática y costosa agravada por aquellos que reclaman más de esa Europa que los pueblos no quieren. En ese caso, vaticino la ruina de esta organización totalitaria.

¡Abandonad esta Unión tal y como es, a favor de una Europa de la cooperación entre estados libres y naciones soberanas!

Me comprometo a llevar a mi Francia por el camino de la libertad que es el único que conduce a la grandeza.

¡Vivan las naciones libres

¡Viva el Reino Unido

¡Y viva Francia!

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