París, 10 de septiembre de 2015.

Querida Ofelia:

Te envío la narración que le hizo José Cheo Batista Pomares a nuestro querido y viejo amigo Miguel García Delgado en Miami, a propósito de la lucha guerrillera en el Segundo Frente del Escambray contra el régimen de Fulgencio Batista, en los años cincuenta. Ambos son ex guerrilleros de esa lucha por la Libertad de nuestra Cuba.

« Estando acampado en Charco Azul llegó el ejército y cuando empezó el combate con las fuerzas batistianas, cayeron heridos de muerte algunos muchachos, el operador y su ayudante. Se perdió la planta de radio. Como llevaban pocos días alzados Cheo no puede recordar los nombres de aquellos valientes guerrilleros, sólo sé que eran nativos de Santa Clara, y tendrían entre veinte y treinta años de edad. Ellos estaban sentados en un árbol caído cuando fueron sorprendidos por el ejército. El operador tenía cinco balazos en el pecho y su acompañante tres. Después del combate les dimos sepultura allí mismo y Menoyo dio la orden de retirada.

Cheo Batista como se conocía en las lomas del Escambray nos relata su odisea después de estar alzado con la guerrilla de Alfredo Peña en los alrededores de Trinidad.

Él nos narra que después del combate de Charco Azul, que se efectuó el 3 de abril de 1958, donde murieron tres guerrilleros y salió herido el sobrino del comandante Alfredo Peña, al que todos le decíamos Pote. Con sólo 15 años de edad se había alzado al lado de su tío. Allí murieron su amigo y coterráneo Jesús F. Betancourt Pisch, más conocido por Camay, y dos combatientes más que habían llegado hacía dos días desde Santa Clara, trayendo una radio para aquel frente de guerra.

Después del combate de Charco Azul, Alfredo Peña con su guerrilla se retiró hacia la parte oeste de Topes de Collantes y se agruparon en el campamento de Dos Arroyos. Allí su segundo al mando era Luis Rodríguez, más conocido como El Apache.

Luis Rodríguez le pidió permiso a su jefe Alfredo Peña y formó una pequeña guerrilla con José Cheo Batista, Elio Balmaseda, Manuel Zábalo, Ramoncito el de Camagüey, Luis el Flaco, Guao, Broche, Piedra y siete guerrilleros más, de los cuales Cheo no recuerda los nombres. Desde Dos Arroyo fueron ladeando el Hospital de Topes de Collantes rumbo a la carretera que une a Trinidad con el hospital. Organizaron una emboscada en La Curva del Muerto, en espera de los soldados del gobierno de Batista. Ellos tenían la información de que regularmente transitaban por esa vía. Después de estar esperando durante dos días, un centinela dio la alarma de que se divisaban tres jeeps con varios soldados.

El Apache era quien capitaneaba al grupo de guerrilleros. Dio la orden de no tirar y que los dejaran pasar. Esperó pacientemente a que regresaran por la tarde. Entre la guerrilla hubo un murmullo de descontento, por lo que El Apache contestó: ‘ellos ahora vienen desconfiados mirando para todos los lados, pero cuando regresen confiados aquí estaremos nosotros’. Así fue, cuando los jeeps regresaban para Trinidad El Apache fue el primero en abrir fuego y los ocupantes de los tres vehículos fueron eliminados. Acto seguido con un gran regocijo, Ramoncito, Zábalo y Elio Balmaseda fueron y recogieron: una ametralladora Thompson varios rifles revólveres, pistolas y municiones. Un taxista llamado Cayuco, que pasaba en aquel momento, reconoció a uno de los alzados y le gritó: ¡Cheo Batista! Cheo lo saludó y le dijo: ‘por favor no digas que me viste’. Así fue, pues no se comentó nada en el pueblo.

La segunda acción que realizó la guerrilla que comandaba El Apache, fue cuando todo los integrantes de la emboscada de La Curva del Muerto, fuimos al puerto de Casilda, donde hicimos un sabotaje a los tanques de petróleo. Era tanta la candela, que tuvimos que salir corriendo y dejamos varias mochilas, pero no hubo heridos.

Unos días después El Sirio Musa, como práctico del ejército, los dirigió hacia donde habíamos instalado un campamento en el Salto de Javira. Piedra había ido a buscar agua al río, cuando los vio venir abrió fuego rápidamente. Él nos informó que eran muchos soldados y pudimos retirarnos, sin que la guerrilla sufriera muertos o heridos.

Estas tres acciones fueron comandadas por Luis Rodríguez alias El Apache y los combatientes, José Cheo Batista, Elio Balmaseda, Manuel Zábalo, Ramoncito, Luis El Flaco, Guao, Broche, Piedra, y siete más cuyos nombres no recuerdo. Unos días después mis amigos Elio Balmaseda, Manuel Zábalo y Ramoncito, se fueron para el Estado Mayor con Menoyo.

En octubre del 1958 con dos combatientes más, me fui para Nuevo Mundo, donde radicaba el Estado Mayor comandado por Eloy Gutiérrez Menoyo en casa de Doña Rosa. Posteriormente José Batista Pomares, como tenía conocimientos de enfermería, fue nombrado para que inaugurara un dispensario médico por el jefe de aquel departamento, el Dr. Comandante Armando Fleites Díaz, en la zona de El Naranjo, a unos dos kilómetros al norte del Hospital Topes de Collantes.” Miguel García Delgado

Un gran abrazo desde la Dulce Francia con gran cariño y simpatía,

Félix José Hernández.

Foto: El Escambray, Cuba.

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