Mirando al Mar en la cubana provincia de Matanzas, revitaliza el compromiso popular con la vigilancia como principio fundacional de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), creados hace casi 56 años

  • Protegen las costas del tráfico de drogas

Desde 1963 en Boca de Ca­marioca existían patrullas costeras, pero que no fue hasta 1998 que se creó el primer Destacamento Mi­rando al Mar, el cual lleva el nombre de Jesús Fernández Rodríguez, guardafrontera caído en combate en un enfrentamiento con lanchas piratas.

“Un año después creamos el Des­tacamento Protesta de Baraguá, y en el 2003 formamos otro con los hi­jos y nietos de los fundadores de aquellos. Todos están debidamente organizados en función de vigilar  la costa.

“Los sistemas de aviso están en­grasados para que fluyan lo más rá­pidamente posible los partes emitidos por los miembros civiles que ju­nto a los efectivos de Guar­da­fr­onteras contribuyen a preservar la seguridad de su localidad y del país”.

Aunque algunos integrantes de  es­tas agrupaciones evitaron el robo de una embarcación, han detectado varios recalos de droga y protegen la captura de especies marinas en peligro de extinción, el hecho más frecuente aquí es la frustración de salidas ilegales del país.

“Ya al atardecer no pocos de noso­tros recorremos las costas y revisamos lo que la marea dejó en la orilla; otros, incluso más jóvenes, se les ve mirando el horizonte en busca de los peligros que pueden llegar del mar”, explica Carlos Limar Ruano, fun­dador de los Destacamentos Mi­rando al Mar.

Asegura el viejo pescador que el compromiso de las personas que viven en Boca de Cama­rio­ca está bien definido. “Este es un pueblo muy revolucionario, que responde de forma inmediata ante cada convocatoria, lo mismo para una movilización masiva que para auxiliar a algún desamparado en el mar.

Israel Fran­klin Pérez, quien reside a escasos metros de la conocida playita Burén, lleva varios años en esta tropa y es el presidente del Consejo de De­fensa.

“Nunca he encontrado incidencia durante mis patrullas, pero me consta que estas formas populares de de­fensa de las costas son de gran valor. Asumí la tarea para salvaguardar la Revolución y a los pobladores de pe­ligros como la droga. Creo de todas formas que debemos continuar fortaleciendo los destacamentos con la inclusión de más jóvenes, así como estimular a los integrantes más so­bresalientes”, subrayó.

Enclavado en las proximidades de Varadero, el poblado de Boca de Ca­marioca tiene, sin embargo, sus propios encantos. Los más de 7 000 habitantes que residen allí disfrutan de más de un kilómetro de playa y de los beneficios de unos cinco kilómetros de zona costera. Son atributos que deben cuidar celosamente. Hopuiy Abréu lo sintetizó de esta forma:
“Los cederistas de estos destacamentos comprenden que para continuar disfrutando de las maravillas de este lugar es preciso fortalecer la vigilancia popular revolucionaria y potenciar el papel de los CDR en la protección de nuestras costas”.

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