Mónaco. Arrivederci Costa Mediterránea!

Foto: Mónaco. El niño y el Ferrari. 28.12.2015.

París, 12 de marzo de 2016.

Querida Ofelia:

Con la presente, termino de contarte nuestro viaje de Navidad. Legamos al puerto italiano de Savona el lunes 28 de diciembre a las 8 a.m., el mar calmado, el cielo nublado y con una temperatura de +9°c.

Nos dieron la bienvenida al “Home Port” de Costa Cruceros. Una de las ciudades más hermosas de Liguria y hoy en día el puerto principal de toda la flota de la chimenea amarilla; importante punto neurálgico y logístico del norte de Italia.

Después de desayunar en el Ristorante degli Argentieri como cada mañana, desembarcamos. Giulia era la chica amabilísima, responsable Costa del desembarque.

Decidimos ir a pasear por Mónaco, ya que desde hacía unos 15 años no íbamos. Recorrimos la “Autopista de las Flores’, la que nos ofreció sugerentes vistas de algunos típicos pueblitos ligures; tras haber superado la frontera francesa, llegamos al Principado de Mónaco. El cual es uno de los Estados independientes más pequeños del mundo, cuyos orígenes y cuya historia está indisolublemente vinculada a familia Grimaldi, que desde hace más de 700 años es la dinastía reinante. En particular, el Príncipe Rainiero III, que reinó de 1949 a 2005. El dio un notable impulso al crecimiento del Principado. Gracias a su fabulosa boda con la actriz americana Grace Kelly y a las numerosas iniciativas que él promocionó, la Casa Rainiero ha conseguido insertar este minúsculo Estado entre las metas preferidas de la rica jet set internacional. Lo transformó en un lugar donde se desarrollan innumerables eventos mundanos, algunos de los cuales son exclusivamente de carácter benéfico.

Nuestra visita comenzó en Monaco Ville, la ciudad antigua, que se sitúa sobre una roca fortificada la cual se rompe en un sugerente acantilado sobre el mar. Desde allí pudimos visitar la plaza del Palacio Real y logramos ver el cambio de guardia.

Luego proseguimos en hacia la Pequeña Catedral, donde se custodian los restos mortales del Príncipe Rainiero y de su amadísima Princesa Grace, trágicamente desaparecida en un accidente de tráfico, aún hoy día envuelto en cierto misterio.

Al final de la mañana nos desplazamos hacia Montecarlo, la zona más famosa del Principado, con su Casino, sus hoteles de lujo, su vida social y las calles donde cada año se disputa el famoso Gran Premio de Fórmula 1. Allí dimos un agradable paseo y admiramos los escaparates de las exclusivas boutiques de las marcas más lujosas del mundo.

Después de almorzar en un pequeño restaurante muy agradable, nos despedimos de nuestro hijo, su esposa y nuestros dos nietos (de 6 y 8 años respectivamente), los cuales regresaron en su coche a casa en Francia. Ya los niños estaban preguntando cuándo haríamos juntos el próximo crucero y cuando mi esposa les dijo que ya lo habíamos reservado a bordo y les informó cuándo y por dónde sería, saltaron de alegría y nos cubrieron de besos y abrazos.

Continuamos hacia el aeropuerto de Nice, en donde tomamos el avión que en un poco más de una hora nos llevó a París.

En este crucero de Navidad por el Mediterráneo Occidental navegamos en total 1719 millas náuticas: Savona – Barcelona 343, Barcelona – Valencia 172, Valencia – Palma de Mallorca 140, Palma de Mallorca – Palermo 536, Palermo -Nápoles 168 y Nápoles – Savona 360.

Un gran abrazo desde La Ciudad Luz con gran cariño y simpatía,

Félix José Hernández.

Hispanista revivido.