La somalí Ayaan Hirsi Ali fue diputada en Holanda y ahora vive en EEUU

  • ‘La emigración es algo voluntario. Te da derechos, pero te reclama obligaciones’
  • Vive rodeada de escoltas tras recibir amenazas de muerte por sus críticas

Cuando se escucha y se lee a Ayaan Hirsi Ali contar en primera persona, a través de su propia trayectoria vital, lo que es el Islam hoy y lo que representa; cuando se presta atención a sus reflexiones sobre el choque de culturas y se atiende a sus propuestas, una enorme nube de confusión y de incertidumbre se desplaza dejando abierta una zona que podría denominarse de comprensión.

‘El burka simboliza la tradición, es cierto, pero su significado es el del control de la sexualidad’

Esta atractiva mujer de color (Mogadiscio, Somalia, 1969), que sufrió, como tantas otras musulmanas, la traumática experiencia de la ablación y que con apenas 22 años salió huyendo de su país y de una boda concertada, publica en España ‘Nómada’ (Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores), una obra estimulante que anima a enfocar el verdadero debate de fondo que Occidente tiene que acometer de manera urgente.

“No basta con eliminar el burka de las calles europeas. Este es un gesto meramente simbólico. Los países occidentales tienen que ser menos ambiguos en la aplicación de sus políticas. La cultura de acogida debe exigir que los que llegan no solo aprendan el idioma y acaten las leyes sino que también acepten el sistema de valores”, declaró al presentar el libro a los medios, rodeada de escoltas, algo a lo que ya se ha acostumbrado.

“La emigración es algo voluntario. Te da derechos y libertades, pero también te reclama unas obligaciones”, proclamó esta mujer que se afincó primero en Holanda, donde cursó estudios de Ciencias Políticas, llegó a ser diputada y recibió amenazas de muerte por sus críticas al Islam. “El burka simboliza la tradición, es cierto, pero su significado es el del control de la sexualidad. Indica a la mujer que se quede en casa y señala al hombre como incapaz de controlar sus instintos sexuales. Eso es lo que inculcan los islamistas radicales a la gente”.

‘El multiculturalismo es un fracaso’

Hirsi Ali vive hoy en Estados Unidos, donde ha creado una fundación con su nombre para defender los derechos de las mujeres en Occidente frente al islamismo militante. Colabora con el American Enterprise Institute, de tendencia liberal conservadora y no le importa decir con firmeza que “el multiculturalismo tal como lo entendemos hoy es un fracaso”, una idea que, reconoce, ya empieza a calar en dirigentes como Cameron, Sarkozy o Merkel.

Cuando se la escucha queda claro que su vida se ha convertido en una causa y que sus protestas van más allá de cualquier ideología porque parten del dolor y de las vivencias. En este nuevo libro que sigue los pasos de obras anteriores como ‘Yo acuso’ y ‘Mi vida, mi libertad’, lo que relata es precisamente su llegada a EEUU para empezar de nuevo, los recuerdos de su infancia, el conflicto con su padre que nunca entendió que diese la espalda al Islam, su convicción de que la única fe que hay que abrazar es la de los Derechos Humanos.

“La cultura occidental cada vez está más amenazada y es evidente que su poder está en declive, pero no el concepto de los derechos humanos universales, eso en absoluto”, declaró.

Hirsi Ali se refirió también a las revoluciones en el Norte de África. “Los pueblos están diciendo no a las dictaduras, pero ahora habrá que ver si optan por una separación entre el islam político y el religioso o si se ponen del lado de los Hermanos Musulmanes, que no admiten ese camino y siguen a rajatabla la doctrina de Alá”.

Le parece positivo el rol desempeñado por las mujeres en las revueltas callejeras, pero también lo interpreta con cautela. “Tengo testimonios de mujeres a las que, una vez que se echó a Mubarak, se les dijo que ya era hora de volver a casa, a sus labores. Sé que muchas no se conforman, no van a conformarse”.

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