El embargo de EE UU y el bloqueo interno en tiempos de Halloween

  • Este ejercicio anual es parte de la mascarada del castrismo para hacer creer que EE UU es el culpable del desastre económico de la Isla.

Pedro Campos, 14yM

Nuevamente la ONU condena el embargo de EE UU a Cuba, como era de esperar. Este ejercicio anual es parte de la mascarada diversionista del castrismo para tratar de hacer creer a los ingenuos que EE UU es el culpable principal de sus desastres económicos y sociales, no el bloqueo interno a que tiene sometido al pueblo cubano.

El embargo de EE UU, dirigido a tratar de afectar la economía del régimen, se sustenta en que la dictadura cubana viola los derechos civiles, políticos, económicos y sociales del pueblo cubano y supone que sus presiones lo obligarían a asumir un proceso de transición democrática.

Si alguien tuviera dudas sobre esas violaciones, bastaría observar lo que acaba de hacer el régimen con los opositores y disidentes que intentaron presentarse para el proceso de nominación de candidatos a delegados de base al Poder Popular, o simplemente seguir los récords de los opositores y disidentes detenidos, encarcelados, golpeados o impedidos por la fuerza, de participar en eventos nacionales o internacionales.

Pero en realidad, el embargo nunca alcanzó sus propósitos de obligar el régimen a esa transición democrática, mientras el Gobierno castrista contaba con la ayuda de la URSS y el “campo socialista” primero y la de Venezuela en la época de oro del petróleo, después.

El embargo de EE UU se sustenta en que la dictadura cubana viola los derechos civiles, políticos, económicos y sociales del pueblo cubano

Ahora, como aquellos desaparecieron y Venezuela atraviesa una crisis política y económica, sin perspectivas de solución favorable al castrismo a corto plazo, los que creen en la efectividad del embargo tienen nuevas esperanzas de que pueda surtir efecto.

Hay que destacar que los gobernantes cubanos tampoco sufrieron nunca las consecuencias directas del embargo. Ellos siguen viviendo como reyes. Disponen de lujosas mansiones para vivir y recrearse en los mejores parajes cubanos, tienen los mejores autos y yates, poseen cotos de caza, aviones, la mejor atención médica posible, disfrutan los más exquisitos manjares y gastan todo el dinero que precisen a costa de esquilmar a los esclavos asalariados cubanos.

Pero no es menos cierto que las dificultades económicas han llevado al régimen a tener que hacer algunas concesiones a la economía privada y asociada y a la inversión extranjera, las que siempre manejan a su antojo, sin leyes claras, con impuestos abusivos y prohibiciones absurdas.

Si realmente los gobernantes cubanos estuvieran interesados en eliminar el embargo, podrían lograrlo muy fácilmente si declararan una amnistía de presos políticos, decretaran las libertades de expresión, asociación, elección y actividad económica y permitieran el pluripartidismo y el libre mercado.

Pero ellos consideran que eso sería “rendirse” ante el imperialismo, cuando en verdad lo que estarían haciendo es levantando el bloqueo interno, económico, político y social que han impuesto al desarrollo de los cubanos y su economía en nombre de un socialismo que nunca ha existido.

En el fondo, el temor a perder el poder es la causa real de todo este manejo del embargo y el bloqueo interno. Ya conocieron con unas pocas medidas que el trabajo privado y el asociado se enfrentan exitosamente al estatal, ofreciendo mejores servicios y salarios.

Los castristas se muestran así, más más estatalistas que los chinos y los vietnamitas, quienes han cedido en el poder económico, pero cerrado toda opción alternativa al poder político. Aquí, ni eso están dispuestos a ceder.

El Ministerio de Relaciones Exteriores presenta el evento como un gran triunfo de la diplomacia castrista, pese a que muchos de los países que lo apoyan saben que el Gobierno cubano es dictatorial

La comunidad internacional en pleno, salvo Israel, se presta al juego castrista por dos razones fundamentales: primero porque las leyes del embargo, no siempre aplicadas, afectan las inversiones en Cuba de capital extranjero y el comercio con otros países, debido a sus cláusulas extraterritoriales; y en segundo lugar porque para muchos es la única forma que tienen de “marcarle una raya al tigre”.

El Ministerio de Relaciones Exteriores presenta el evento como un gran triunfo de la diplomacia castrista, a sabiendas de que buena parte de los mismos que lo apoyan en esta “batalla” tienen muy claro que ése es un gobierno dictatorial, violador de los derechos humanos del pueblo cubano.

Otra parte lo hace para tirarle una migaja de solidaridad, por sus “contribuciones” –retribuidas– a la salud y la educación y como compensación para otras negociaciones en la ONU, donde Cuba puede apoyar con su voto alguna ayuda de la Unesco, el Programa Mundial de Alimentos, o en temas que demandan negociaciones de apoyos.

La dictadura castrista, violadora flagrante, masiva y sistemática de los derechos civiles, políticos económicos y sociales del pueblo cubano, con su bloqueo interno, es el principal obstáculo al desarrollo económico de Cuba. Toda su “lucha” contra el embargo de EE UU es una máscara muy bien ensayada para la votación en la ONU en tiempos de halloween.

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