No, los españoles no se robaron el oro de América

Este templo de San Cayetano, junto al templo de San Xavier en Tepotzotlán, el de Santa Clara en Querétaro y San Agustín en Salamanca son obras excepcionales del barroco mexicano

Agreguemos también la capilla del Rosario en Puebla, el templo de Santo Domingo en Oaxaca y el de Propaganda Fide en Guadalupe, Zacatecas, y tendremos los mejores ejemplos que México puede ofrecer al mundo en el rubro de la magnífica explosión de formas rebuscadas y, además, bañadas en oro.

Si visitas este templo y lo quieres hacer pausadamente y sin distracciones que las “abrumadoras” explicaciones que los guías de turistas hacen, que de pronto llenan el recinto, mejor ve temprano, ten en cuenta que al menos una hora completa se requiere para verlo y medio entender el discurso hagiográfico que allí se te presentará… una cantidad tal de esculturas excepcionalmente bien logradas que de pronto nos hace pensar en la realeza de ellos, esto lo digo por los riquísimos atavíos con que se nos presentan.

Y cómo no se nos van a presentar así, si estamos ante el sitio que más riqueza generó a la corona española en largos tres siglos a través del “quinto real” y a su dueño que, descubriendo la mina en 1760, luego de veinte años de explotarla y ver que por más años seguiría ofreciendo su millonaria riqueza, es nombrado Conde de la Valenciana: don Antonio de Obregón y Alcocer Aguilar y Acevedo.

La mina de la Valenciana generó a finales del siglo XVIII y hasta su abrupta suspensión como consecuencia de la guerra de Independencia unos ciento cincuenta millones de pesos que, si consideramos el valor del peso en ese entonces se mantenía casi a la par del dolar, tenemos que las ganancias de lo extraído su valor ascendería en nuestros días a 1,800 millones de pesos. Habrá que considerar que el poder adquisitvo era aun mayor entonces del que tenemos en la actualidad, es decir, para no complicarnos tanto en los números, la mina fue una auténtica fortuna y su dueño era considerado como uno de los más ricos de la época en todo el mundo. Poseía no una “mina de oro”, sino la mina más prodigiosa de plata del planeta tierra.

Apenas habían pasado quince años desde el descubrimiento de la veta madre de la Valenciana cuando se mandó construir el templo que, como ya vimos, fue aprobado construir como una capilla y al final se construyó el portento que aun vemos, por fortuna, en la actualidad; era el año de 1775. Se dice que fueron Andrés de la Riva, constructor guanajuatense y Jorge Archundia los encargados de la obra que no se concluyó luego de casi tres años de construcción debido a la muerte de ambos. La obra continuó bajo la dirección del maestro carpintero venido de Querétaro, Manuel Antonio Cárdenas de 1778 a 1781 y fue, finalmente, concluida por otro maestro carpintero originario del mismo pueblo minero, José Simón Cayetano Tovar.

Trece años se llevó la construcción del templo de la Valenciana pues “la magnífica iglesia que domina a todos los edilicios se construyó, con licencia pontificia, a expensas de los dueños de la mina, y se estrenó el 7 de agosto de 1788: fue desde luego enriquecida por el Sr. Pío VI con muchas indulgencias y algunos jubileos perpetuos…” (2) Anotaré aquí que el 7 de agosto se celebra a San Cayetano de Thiene, CR.

Gaetano di Thiene (1480-1547) nació en Vicenza, Italia, fue el fundador de la orden de los Cérigos Regulares, de allí las iniciales CR, conocidos en el mundo como los Teatinos. “El nombre de Teatinos proviene del título del Obispo Teatino, “Episcopus Theatinus”, que tenía Juan Pedro Carafa (1476-1559) Obispo de Chieti (Teate), que fue Papa con el nombre de Pablo IV, y primer superior de la Orden y compañero del fundador Cayetano de Thiene”. (3)

Los Teatinos nacen dentro del desconcierto del siglo XVI cuando en Europa la Iglesia Católica pasa por la ruptura de Lutero y el movimiento del Protstantismo, que será luego agrandado con la creación de la iglesia Anglicana, el 24 de junio de 1524 es creado el Ordo Clericorum Regularium. En la Valenciana se pensaba que estos padres serían los adecuados para mantener el culto dentro del templo…

“Contigua al templo se emprendió también la construcción de una muy amplia y hermosa casa, destinada por los Condes de la Valenciana para monasterio de religiosos Teatinos, fundados por San Cayetano, bajo cuyo patronato se erigió la Iglesia, pero se tropezó con algunas dificultades para efectuar la fundación, que por último no tuvo lugar”. (4)

Fue así como se creó una de las obras de arte más sorprendentes que generó la bonanza de las minas de Guanajuato específicamente la de Valenciana y sigamos viendo algunos detalles más de este sito que sin lugar a dudas es una Meca de peregrinación de todo aquel que guste del arte virreinal, de la explosión de formas doradas y adornos rebuscados…

Hispanista revivido.