El presidente de la Casa Cuba de Valencia se desvincula del espionaje al Consell de Camps

 

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Estupefacción. Así define D. Y. S. F. su impresión al conocer el jueves la publicación en los medios de un informe del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) que le acusa de ser un espía cubano que se dedicó a investigar al Consell de Francisco Camps en el año 2010 aprovechando su cargo de presidente de la Asociación Casa Cuba Comunitat Valenciana -puesto que ostenta a día de hoy-. Un hecho por el que la Audiencia Nacional le denegó su solicitud de la nacionalidad española el pasado 30 de abril y del que él ya tenía constancia de manera privada. El empresario atendió el jueves a LAS PROVINCIAS y aseguró que no pertenece a ninguna red de espionaje ni tiene vinculación alguna con los servicios de inteligencia y contrainteligencia del país latinoamericano y que «todo forma parte de una campaña mediática manipulada contra Unidos Podemos».

El presidente de la asociación cubana en la región, que prefiere no revelar su identidad por consejo de sus abogados, agrega que el informe del CNI aportado por la abogacía del Estado al procedimiento ante la Audiencia Nacional no aporta dato alguno sobre su pertenencia a redes de espionaje. «Todo lo que huela a Cuba y Venezuela va a ser utilizado para evitar el sorpasso del partido político de Pablo Iglesias y Alberto Garzón», dice a la vez que lamenta que esto le esté causando «daños» a su persona y a su negocio. Se define como «un ciudadano que emprende, que genera empleo y riqueza» y que «está al corriente en el pago de sus obligaciones tributarias y para con la Seguridad Social». Se pregunta también que si «sólo por ser extranjero» tiene que «ser colaborador de los servicios de inteligencia de mi país» y añade que es un empresario y padre de familia que, desde su llegada a Valencia, ha empeñado todos sus esfuerzos «en lograr la plena integración social del colectivo de cubanos en la Comunitat».

D. Y. S. F., de 39 años, afincado en la capital del Turia y residente en España desde el año 2000 (desde 2005 de forma legal), solicitó la nacionalidad española por residencia el 20 de diciembre de 2010 ante el Registro Civil de Valencia. La petición se registró y se le dio curso legal, pero no fue hasta cuatro años más tarde cuando recibió respuesta por parte de la Administración.

El 29 de junio de 2014, sus abogados formularon un recurso contencioso contra el Ministerio de Justicia y la Dirección General de los Registros y del Notariado. Ese recurso se tramitó ante la Audiencia Nacional, que dio traslado a los juristas del expediente administrativo por el que se le niega la nacionalidad española basándose en un informe del CNI, con fecha del 3 de marzo de 2015, que acusa a su cliente de ejercer espionaje cubano en España, recabar información, por medio de un periodista, «tanto personal como profesional» de políticos del Consell de Francisco Camps y de dirigir desde el año 2000 un entramado de empresas «relacionadas directa o indirectamente con Cuba». Además, el documento señala que D. Y. S. F. «recibió formación en la escuela de la Dirección General de Contrainteligencia (DGCI) cubana Hermanos Tamayo», donde coincidió con el hijo del exministro del Interior Cubano, colaborando con éste a favor de los intereses» de Cuba.

Mientras sus abogados muestran el informe óptimo de la Policía Nacional y la Guardia Civil sobre su cliente como parte del trámite para obtener la ciudadanía, el empresario niega cada punto del dosier elaborado por el CNI. «No tienen fundamentos ni pruebas, todo lo sacan de lo que aportan otros ciudadanos cubanos, bajo injurias y sin documentación. El rumor ha sido suficiente».

El presidente de Casa Cuba indica que tuvo hasta «cuatro entrevistas con el CNI: una en Madrid, en su sede de la calle Argentona, dos en mi casa y otra en un bar cercano» y agrega que «ninguna tuvo trascendencia». «Me preguntaron por mi vida personal y por mi padre, que fue militar del régimen castrista». «Es su vida, no la mía, como yo hay muchos hijos de exmilitares, exministros o exagentes de contrainteligencia cubanos que viven en este país, están correctamente integrados y tienen la nacionalidad española», dice.

En cuanto a la contratación de un periodista para recabar información sobre miembros del Consell, asevera que el Centro Nacional de Inteligencia «tampoco tiene fundamento». Indica que un mes antes de la inauguración de la Asociación Casa Cuba de la Comunitat, uno de sus mejores amigos, el periodista César Jara, realizó un perfil de todos los invitados para que supiera de quienes se trataba. «Juntos nos embarcamos en la creación de la asociación y yo me encargaba de la parcela de comunicación. No me contrató, sólo recogí información de media docena de personalidades que acudirían a la fiesta», afirma Jara. Entre ellas se encontraban la directora del Patronato de Turismo de la provincia de Alicante, Gema Amor, el conseller de Cooperación Rafael Blasco y su esposa, Consuelo Císcar, directora del IVAM.

Vínculos con el Consulado

D. Y. S. F. reconoce que su vínculo con el Consulado de Cuba ha sido «como empresario». Dice haber atendido a 7.772 cubanos, a quienes les tramitó inscripciones de nacimiento, certificados de matrimonio, pasaportes y permisos de entrada en el país como gestor gracias a un convenio de trabajo con el Consulado General de la República de Cuba en Barcelona, que finalizó en 2013 por desavenencias entre ambas partes.

Por otro lado, aclara que nunca recibió formación en la escuela Hermanos Tamayo y que ya aportó en su día ante el CNI a una testigo que estudió con él en el Instituto de Economía para probarlo. «El CNI tendrá que poner mi expediente de graduado en contrainteligencia sobre la mesa de un juzgado». Su gabinete jurídico va a emitir un recurso ante el Tribunal Supremo contra la sentencia de la Audiencia Nacional que le deniega la nacionalidad española basándose en el informe elaborado por Inteligencia.

Para finalizar, dice que su relación con el hijo del exministro de Interior cubano es «profesional», ya que él es dueño de un conocido local en Cuba, que D. Y. S. F. recomienda a los visitantes españoles a través de la empresa touroperadora que dirige.

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