Insulares y peninsulares, todos somos hermanos

¡Viva España con honra!

 

Cubanos : la revolución (se refiere a la Septembrina) ha barrido una dinastía, y arrancado de raíz la planta venenosa que emponzoñaba hasta el aire que respirábamos, ha devuelto al hombre su dignidad y al ciudadano sus derechos. La revolución, en el ejercicio de sus indisputable soberanía, no quiso que sobre la voluntad de los pueblos prevalecieran las imaginarias prerrogativas hereditarias y tradicionales,  y quiere que la legalidad política y administrativa que ha de fijar para lo futuro los destinos del país, arranque de las entrañas más hondas de la sociedad por medio del sufragio electoral.

Dentro de poco acudiréis a los comicios y elegiréis a los diputados que os han de representar en las Cortes Constituyentes. Ellos allí recabarán de ese poder supremo y nacional las reformas que vuestra legislación exige, las mejoras que vuestra administración reclama, los derechos del orden moral y político que la civilización ha conquistado.

Insulares y peninsulares, todos somos hermanos: reconocemos un solo Dios y nos une el lazo de la misma religión, hablamos un mismo idioma y una misma es la bandera que nos da sombra. Desde hoy, la Isla de Cuba se cuenta ya en el número de las provincias españolas.

Habana, 6 de enero de 1869

Domingo Dulce

Hispanista revivido.