La reunión del presidente estadounidense Barack Obama con los disidentes ha dejado a algunos de ellos satisfechos a otros no tanto

“Quiero dar las gracias a todos  por estar aquí. Se requiere a menudo un gran valor para ser activos en la vida cívica en Cuba. Esta es un área en la que seguimos teniendo profundas diferencias con el gobierno cubano. Mi esperanza es que al escucharlos podemos seguir perfeccionando nuestra política de tal manera que al final el pueblo cubano sea capaz de vivir con libertad y prosperidad”.

“Él escuchó con mucho respeto y comentó algunas de las opiniones que se le brindaron”, dice a The Associated Press Dagoberto Valdés, un activista católico y exdirector de la revista Vitral que fue uno de los invitados al encuentro con Obama en la embajada de Estados Unidos en La Habana.

“Estoy muy satisfecho con la entrevista que el presidente tuvo con 13 cubanos que pudimos expresar nuestro criterio con toda honestidad”, añade sobre la reunión que duró cerca de una hora y 45 minutos.

Dice que Obama hizo anotaciones de los diversos comentarios, les indicó que respetaba las distintas opiniones y discrepancias y les explicó la nueva política de acercamiento a Cuba.

Entre los invitados estaba la líder de las Damas de Blanco, Berta Soler, y Antonio Rodiles, del grupo conocido como Estado de Sats, que han criticado la decisión de Obama de avanzar en la normalización de relaciones con Cuba.

Valdés dice que ambos le exigieron a Obama poner condiciones a Cuba antes de un posible levantamiento del embargo.

La Casa Blanca informa que la reunión con los disidentes había sido un requisito del viaje de Obama.

 

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