Funcionarios en cuyos registros no obra constancia de que existen inconformidades con el funcionamiento de sus centros o estructuras, se sorprenderían al escuchar lo que opinan al respecto determinados ciudadanos y ciudadanas

 

No se necesita revisar los archivos de las citadas oficinas ni hurgar en los apartados populares de las publicaciones periodísticas para pulsar el ánimo de la gente. Un sondeo de opinión en la calle realizado por Escambray en fecha reciente reflejó niveles de satisfacción que van desde la mención del confort o su ausencia en el local donde fueron atendidos los ciudadanos hasta la alta capacidad de escucha o la falta de empatía que exhiben las funcionarias por las que fueron recibidos, sin obviar, en algún caso, el reconocimiento de que el asunto quedó engavetado, o el criterio de que hubo manipulación a la hora de definir la verdad en el planteamiento emitido, ya fuera por negligencia o por favoritismo.

Entre los inquiridos hubo quien aseguró sentirse a gusto con el rumbo dado a su planteamiento, pero también quien se mostró hastiado del estira y encoge que siguió a su gestión. No faltaron los que jamás acudieron a ningún lado, por falta de confianza, pese a albergar quejas disímiles.

¿Temas recurrentes en la vox pópuli? Solicitud de subsidios y solares, demandas de servicios telefónicos y de suscripciones para publicaciones impresas, alto grado de deterioro de moradas, irregularidades en el funcionamiento del transporte local, salideros y tupiciones no resueltos, carencias en el abasto de agua, viales en estado crítico y mala calidad en servicios diversos.

Funcionarios en cuyos registros no obra constancia de que existen inconformidades con el funcionamiento de sus centros o estructuras se sorprenderían al escuchar lo que opinan al respecto determinados ciudadanos y ciudadanas. En el vínculo estrecho con los amplios sectores populares, con el ánimo de descubrir criterios, está la respuesta a esa interrogante que ronda cada balance anual de la actividad de Atención a la Población. ¿Significa que no hay insatisfacciones el hecho de que la gente no formule sus quejas?

La inequidad en el rasero a la hora de medir calidad se refleja, por ejemplo, en que si los especialistas a cargo hurgan en el sentir popular sus cifras arrojan más cantidad de problemas y a la hora del reflejo en números la situación parece menos meritoria.

El quid del asunto, entonces, deja de ser si se atendió bien en verdad. Por eso más que en los porcentajes, las cuantías de incremento o reducción y el desglose por clasificaciones; más que en las firmas de conformidad de los “quejosos” para un punto final a sus asuntos, el rasero para ponderar la atención a la ciudadanía debería radicar en la parte cualitativa: quién y cómo atiende, cuál es la calidad de las explicaciones o respuestas, qué grado de satisfacción muestran las personas al término del proceso y de qué forma se pueden evitar las vivencias que llevan a juicios negativos. Solo así las más de 13 mil personas que confiaron en ese mecanismo en el año precedente, e incluso quienes acudan en lo adelante, podrán sentirse en el ejercicio de la legítima democracia.

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