PANCHITO CASTILLO: El PRIMER ESPÍA EN EL ESCAMBRAY

París, 25 de septiembre de 2015.

Querida Ofelia:

Te envío un nuevo testimonio de nuestro viejo y querido amigo, el ex guerrillero del Escambray Miguel García, que recibí ayer desde Miami. Continuamos así con nuestro esfuerzo por hacer conocer la verdad de lo que sucedió en esa parte de Cuba durante la lucha contra el tirano Fulgencio Batista en los años cincuenta.

Todos estos testimonios son publicados en varias páginas de Facebook, en mis libros de la colección “Cartas a Ofelia”, así como también en los sitios web dirigidos por los señores:

-Roberto A. Solera www.cubaenelmundo.com en Miami.
-Miguel Ángel Puñales www.cubamatinal.es en Madrid.
-Carlos Manuel Estefanía www.cubanuestrasemanario.wix.com/cubanuestra# en Estocolmo.
-Leonel Mena Valdés www.cartasaofelia.com en Miami.

Numerosos sitios y publicaciones de diferentes países que se interesan al tema de la Revolución Cubana, también se hacen ecos de estos testimonios. Les doy las más sinceras gracias a todos.

“Cuando las guerrillas del Escambray llegaron al valle de Guanayara tuvieron el combate de Charco Azul, después se retiraron para Manantiales. Allí Jesús Carrera le dijo a Menoyo que era mejor que él se dirigiera con Artola y un grupo de guerrilleros hacia la zona del Circuito Sur, para explorar por allá en aquella zona que estaba entre Trinidad y Cienfuegos, y a la vez organizar esa parte del Escambray. Entre los que partieron recordamos a: Roger Redondo, Beraldo Salas, Domingo Ortega, Ramiro Lorenzo, Mariano Pérez* (alias Bali), Héctor Rodríguez* (alias Santa Clara) , Jesús La Rosa, Edel Montiel, uno conocido como Bigote, Kin Castellanos, Osvaldo Castro, Sacarías Hernández, Ismael Rojas, uno de Sancti Spiritus conocido por Jícara, Panchito Castillo y otros. Eran unos veinte guerrilleros. Panchito Castillo había estado como los demás en el combate de Charco Azul, él era natural de Cumanayagua y también había estado con la guerrilla de Alfredo Peña, y sin que nadie se diera cuenta se quedó en la guerrilla de Jesús Carrera.

Cuando Jesús Carrera y Artola se fueron para la zona del Circuito Sur, nombraron a Héctor Rodríguez como guía para esa zona. Héctor conocía el área, pero como no se acordaba de la zona, se tardaba y no encontraba el sitio. Después de llegar a la Aguada del Jíbaro, donde había abundante agua, acamparon allí. Pero al momento surgió una discusión entre Lázaro Artola y Héctor Rodríguez, por el motivo de que se habían perdido. Entonces Héctor se dirigió a Jesús Carrera y le dijo:

-Jesús es mejor que yo me vaya para La Habana y podré ayudarlos a ustedes desde allá.

Jesús trató de que desistiera, pero no pudo. En aquel momento todo el capital de aquella guerrilla eran diez pesos. Jesús le dio cinco a Héctor, una pistola y le dijo que no se dejara apresar porque lo mataría. Panchito Castillo, al oir eso se dirigió a Jesús Carrera y le dijo:

-Jesús yo soy un hombre de 50 años, tengo asma y yo les puedo ayudar a ustedes mucho mejor allá abajo en el llano que aquí.

Jesús pensó que tenía lógica lo que Panchito le decía. Las guerrillas necesitaban una retaguardia que las ayudaran, ya que los guerrilleros del Escambray no tenían una retaguardia y el M. 26 de Julio no los ayudaba. Había que organizar aquella retaguardia. Carrera ordenó a Panchito:

-Mira Panchito coge este revólver y estos cinco pesos que me quedan y vete para el llano.

Jesús le hizo una lista para que fuera a visitar a algunas personas para que le enviaran ayuda. En la lista estaban amigos de Carrera y de su hermana Cuza, la cual era enfermera en Santa Clara.

Héctor y Panchito se fueron juntos. En la carretera del Circuito Sur subieron a la guagua conocida como La Ranchuelera. Héctor se sentó en un asiento del medio del ómnibus, y Panchito al fondo. Sobre el río Caunao, había un puente muy alto donde se encontraba un teniente de apellido Rojas con un centenar de soldados. Cuando llegó la guagua allí, los soldados la pararon y empezaron a chequear a los pasajeros. Cuando los soldados empezaron a caminar por el pasillo de la guagua, Héctor miró hacia atrás y vio como Panchito, revólver en mano apuntaba hacia él y le decía a los guardias que lo detuvieran. Los guardias apresaron a Héctor y Panchito Castillo los ayudó, siempre apuntándole con su revólver. Cuando bajaron a Héctor le amarraron las muñecas, vio que Panchito hablaba con el teniente muy amigablemente como si se conocieran desde hacía mucho tiempo y le decía:

-Vamos para allá, que ahora sí los podremos agarrar. Ellos están en La Aguada del Jíbaro.

Héctor escuchó todo lo que Panchito le dijo al teniente. Héctor, que era un joven de seis pies y cuerpo atlético, con sus dos manos amarradas le dio un golpe a uno de los guardias y se lanzó al río desde el puente. Los guardias le tiraron, pero por suerte para él, en aquellos días había llovido mucho y el río estaba turbio y crecido. El puente estaba muy alto. Tuvo mucha suerte pues ninguna bala lo hirió. El río se llevó su cuerpo, hasta que logró salir río abajo frente a un cañaveral. Caminó por dentro del mismo hasta la casa de un guajiro que lo ayudó y le cortó las amarras. Siguió y se encontró con otra casa, en ella un guajiro tenía una escopeta que le confiscó. En vez de seguir para La Habana, se adentró por el lomerío del Escambray y fue dar a Guanayara donde le informó a Menoyo de lo sucedido y le dijo que Panchito Castillo era un infiltrado del gobierno de Batista.

Mientras tanto Jesús Carrera se encontraba por La Aguada del Jíbaro, donde se encontró a un amigo de su niñez en Trinidad. Jesús había nacido en Trinidad y como su padre era médico, se trasladó con su familia para ejercer en Camajuaní, cuando ya Jesús era un muchacho de 17 años de edad. Cuando se encontró con Benitico Castillo los dos se pusieron muy contentos. Benitico lo invitó para que se trasladara con los guerrilleros para su finca que estaba cerca. Al poco rato llegó un centinela y le dijo a Carrera que acababa de divisar que la Aguada de Jíbaro estaba llena de soldados. Carrera reunió a la guerrilla y se dirigió donde estaban los soldados y les empezaron a disparar hasta que se retiraron.

De allí el ejército se fue para el campamento de Alfredo Peña en Boca de Carrera. Los sorprendieron esa noche, causando la muerte de dos guerrilleros, uno de apellido Ortega y el otro del cual no recuerdo el nombre. Panchito conocía muy bien ese campamento de Peña pues había estado en él.

Mientras tantos todas las personas que Jesús Carrera le había apuntado en la lista de Panchito fueron detenidas, entre ellas Cuza Carrera y Darío Pedrosa que eran los que ayudaban a los guerrilleros del Escambray. Ellos estuvieron presos hasta el fin del gobierno de Batista.

Unos días después en la zona de Nuevo Mundo los guerrilleros que se habían asentado en esa zona tuvieron un encuentro con los soldados y ahí murió el esposo de una hija de Honorio Machín, el cual por su arrojo fue muerto dentro de las filas del ejército. Él llevaba una carabina italiana con el nombre en la culata de su mujer, es decir la hija de Honorio Machín y hermana del capitán Yayo Machín.

Un mes después se apareció Panchito Castillo en la comandancia que estaba situada en casa de Doña Rosa. Nos dijo que venía a incorporarse otra vez con nosotros. Él no sabía que Héctor Rodríguez se había salvado y estaba entre nosotros. Después de una minuciosa investigación llegamos a la conclusión de que después de que Panchito llevó a los soldados a la Aguada del Jíbaro partió con el ejército para el campamento de Peña y como él conocía el lugar pudo sorprenderlos.

Tan pronto como Jesús Carrera supo de la llegada de Panchito lo puso preso y se reunió un grupo de guerrilleros y les explicó de qué se acusaba a Panchito Castillo. Él reconoció que era culpable y dijo que trabajaba con su tío que era teniente del ejército. Panchito fue condenado a muerte y allí mismo en un cafetal de la casa de Doña Rosa, donde se encontraba la Comandancia del II Frente, se cumplió la condena.

Lo de Francisco Castillo (Panchito), fue un caso que nos afectó mucho, ya que todos sus hermanos eran unos revolucionarios que nos ayudaban desde Cumanayagua y dos de sus hermanos terminaron la guerra con nosotros y fueron muy dignos combatientes en las lomas.

* Mariano Pérez (Bali) se había alzado en la Sierra Maestra, pero allí tuvo una discusión con el Ché Guevara, por local decidió bajar y volver a su nativa Placeta. Al enterarse de que había alzados en el Escambray se unió a nosotros.

* Héctor Rodríguez. Más conocido entre los guerrilleros como Santa Clara, había pertenecido a La Marina de Guerra en Cuba y participó en el alzamiento de Cienfuegos el 5 de Septiembre de 1958. Murió en la ciudad de Cárdenas, en el año 1961, tratando de salir del país. Se encuentra enterrado en el cementerio de esa ciudad, con el nombre de José Batista Pomares, ya que ese era nombre que aparecía en los documentos que él llevaba encima”. Miguel García Díaz.

Al leer todos estos testimonios de los ex guerrilleros del Escambray que te he estado enviando para que los hagas conocer allá en nuestra sufrida Patria, me he percatado de la gran labor de desinformación llevada a cabo por los censores y los “historiadores” oficiales del régimen de los hermanos Castro, que resumieron esa lucha por la Libertad de Cuba en una sola frase: “Los come vacas del Escambray”.

Un gran abrazo desde La Ciudad Luz con gran cariño y simpatía,

Félix José Hernández.

Foto: La guerrilla de Lázaro Artola en el Escambray. De derecha a izquierda el segundo es Héctor Rodríguez “Santa CLara” y el quinto es Miguel el Flaco.

Hispanista revivido.