París enferma de sus refugiados

La policía realiza controles diarios a las 11 horas de la mañana, llevándose a comisaría a todo aquel que no tiene papeles

Después de un año, los vecinos de las calles colindantes al Boulevard de la Villette y La Chapelle, en París, se han acostumbrado a mirar a los ojos la miseria que miles de refugiados deben pasar para acceder a una vida mejor. Tras lo que parecía una mejora de la situación con el anuncio por parte del ayuntamiento de crear centros humanitarios de acogida con capacidad para 5.000 personas, las continuas redadas policiales marcan el ritmo de un verano con detenciones continuas y órdenes de abandonar el territorio, antes de que los refugiados encuentren la orientación necesaria para iniciar las demandas de asilo.

París se ha convertido así, junto a Calais, en la puerta de entrada de los que huyen de los conflictos de sus países, principalmente Eritrea, Somalia y Afganistán. “Las evacuaciones que han tenido lugar han permitido alojar a 14.000 personas, tampoco podemos decir que no se ha hecho nada pero el problema es que la respuesta es de reacción más que de previsión”, opina Pierre Henry, director general de France Terre d’Asile.

Los campamentos anunciados por el consistorio debían abrirse a principios de verano pero finalmente no estarán disponibles hasta octubre como ha podido saber esta semana Danielle Simonnet, concejal de París por el Parti de Gauche.

“La situación no es complicada porque el número de refugiados en Francia con respecto a otros países de la UE no es tan alto, simplemente hace falta voluntad política, pero el Gobierno ha tardado mucho en reaccionar”, señala la edil. Simonnet critica además la actitud “cobarde” del ayuntamiento por no pronunciarse sobre la política de “caza al migrante” que el Gobierno ha iniciado en la capital a través una actuación policial cuestionable.

De estas 26 operaciones de ‘mise a l’abri’, como las llama el ayuntamiento, algo así como puesta en protección, la última el pasado 25 de julio duró más de 17 horas, hasta lograr alojar a los 2.628 refugiados que se encontraban durmiendo en la calle hasta la fecha. Las autoridades habían previsto unas 1.500 plazas en centros de acogida pero tuvieron que recurrir a gimnasios y hoteles para dar cabida a todos.

Hispanista revivido.