En sus palabras a la comunidad española de Cuba el presidente se limitó a soltar una retahila de lugares comunes, sin tocar ninguno de los temas que les importan.

Sánchez dio un discurso general, donde repitió los tópicos de sus anteriores viajes al contienente iberoaméricano, sin compometerse a resolver los problemas que aquejan a los emigrantes. Más allá de prometer solucionar el tema del ‘voto rogado’, que existe gracias al contubernio de socialistas y populares. Esta etapa hubiera sido propicia para anunciar el desbloqueo de los expedientes de nacionalidad, frenados por el anterior gobierno. También hubiera sido una buena ocasión de pronunciarse sobre el tema de las enmiendas propuestas por su partido, que limitan el acceso de los nietos de españoles a la nacionalidad.

En resumen, fueron nueve minutos de guanajerías diversas que bien pudo haberse ahorrado. Dónde lo único interesante (aunque nada nuevo) concentró al final de discurso y cabe en tres líneas:

“El gobierno, por lo demás, va a tomar medidas para asegurar el pleno ejercicio de vuestros derechos, y para ello vamos a dotar de más medios el consulado general. Esperamos abrir un nuevo consulado en el país en los próximos meses”.

Veremos qué ocurre al final.

Les dejamos aquí la trascripción exacta de sus palabras para el que quiera hacerse daño.

Embajador:

Buenas tardes a todos. Gracias por estar aquí querido presidente. Es un honor tenerle por muchos motivos. Al mismo tiempo es un alivio, porque la verdad es que hemos estado esperando 32 años a un presidente del gobierno, y… por lo menos tú sí has cumplido, con lo que yo creo que es la obligación de cualquier gobernante, que es la de venir al lugar donde están los intereses de España. Así es que sin más te dejo con los españoles que te están esperando.

Sánchez:

Buenas tarde a todos y a todas. Gracias embajador por tus palabras. Es un placer compartir este acto con todos vosotros y con todas vosotras. Con la colectividad española en Cuba. Quería que mis primeras palabras fueran para reivindicar la memoria de Carmelo. Una persona muy querida por muchos de vosotras y vosotros. Quería hacerlo en un acto sencillo y breve, pero cargado de simbolismo, casi al final de esta jornada y media intensa que hemos mantenido con las distintas autoridades del gobierno de España y también con muchos empresarios que nos han acompañado en este viaje.

El embajador lo decía bien. Hace 32 años que un presidente español no visitaba esta tierra con la que compartimos lazos de hermandad a través de nuestra historia. Por esa, y por muchas otras razones, era necesario hacer este viaje. Os confieso que cada viaje al continente americano que tenido la oportunidad de hacer durante esos cinco meses que llevo al frente de la presidencia del gobierno, aguardo con emoción este momento: el de encontrar a la colectividad española.

Permitidme que os diga que en al caso de Cuba, esa emoción es aun mayor, por el peso de la historia que entremezcla los destinos de nuestros pueblos a lo largo de estos siglos. Hoy quiero agradecer de todo corazón vuestra presencia en este acto que sirve como colofón a nuestra visita. Quiero sobre todo apelar al valor de lo que sois, de lo que representáis. De lo que representa vuestra huella en esta tierra, y del papel fundamental que podéis jugar en el futuro de una relación que se abre después de esta visita a una nueva etapa, en la que tengo muy presente el valor de los vínculos emocionales que unen dos países cuya relación política ha sido en ocasiones distante, reconozcámoslo. Ha sido precisamente, la permanencia de los afectos construidos durante generaciones, la que ha servido como puente invisible de la unión entre España y Cuba para superar, limitar esos desencuentros.

Esa es la razón por la que nuestra implicación hoy es más importante que nunca, porque encarnáis una doble perspectiva de valor único para el futuro que tenemos ante nosotros y ante nosotras; porque muchos de vosotros nacidos en esta tierra, sois tan parte de ella como de España, que no renuncia a contar con vuestra mirada. En definitiva, sois parte de la memoria de un país como España que no puede entenderse a sí mismo sin el legado de la emigración aquí y en el mundo entero.

Muchos de vosotros, amigos y amigas, como os decía habéis nacido en esta tierra, otros habéis nacido en España. Conviven diferentes razones, cada una hija de un momento de la historia: el exilio, la necesidad o también los negocios. El nexo común a todas ellas es la consideración de Cuba como una tierra de acogida para diferentes generaciones de españoles y españolas. Hoy más de 141.000 españoles y españolas están inscritos en el registro consular, con la posibilidad de que esa cifra ascienda muy pronto a más de 200.000. El peso de esa comunidad es un inmenso activo de todo gobierno que debemos reconocer como decía, por razones históricas, pero también como una apuesta de futuro; como lo es también el de la comunidad cubana en España, o el de los lazos construido por familias hispano-cubanas con arraigo en los dos países.

Algunos de los que estáis aquí presentes habéis venido como emprendedores, como empresarios, como empresarias, como trabajadores comprometidos con la creación de riqueza y prosperidad. Tenéis el reconocimiento sincero, el aprecio sincero del gobierno de España para desarrollar con éxito nuestra actividad en Cuba. También tengo que deciros nuestra complicidad. En estas pocas horas de estancia he tenido la ocasión de participar en diversos encuentros de contenido económico empresarial. Durante estos días, he trasladado a las autoridades cubanas también vuestras preocupaciones, los desafíos a los que os enfrentáis. La necesidad de esa empatía por parte de las autoridades para con los que os abrís caminos, que abrís empresas en Cuba; y lo hago porque confío en vuestra labor, pero también por que sé lo importante que es vuestro papel como verdaderos embajadores y embajadoras de España aquí en Cuba y en toda América Latina. Como he reiterado en muchas ocasiones cuando he venido aquí a estas tierras, he destacado especialmente el papel que juegan las pequeñas y medianas empresas, cuya presencia siempre quiero destacar, porque en su labor siempre hay un mérito añadido: el de superar los límites que el tamaño impone con entusiasmo, con visión emprendedora.

Os decía, en definitiva, que España no puede entenderse sin el legado de la emigración. El gobierno no va a renunciar jamás a esa aportación, a ese valor que implica contar con vosotros y vosotras para construir la España de la próxima década. España no puede renunciar al valor de contarse a sí misma, de construirse a sí misma, de pensarse a sí misma sin vuestra perspectiva. La perspectiva de la emigración es un activo irrenunciable. De alcance ético también. Por justicia hay que contar con él, pero también porque nos enriquece la diversidad. Este es un gobierno que cree en la diversidad, que quiere incluir la diversidad en los procesos de toma de decisión política que hay en nuestro país. En ese sentido he insistido tanto en la injusticia del sistema de “voto rogado” que limita la participación en la vida política española por parte de la migración. Por eso me he comprometido, y en eso está trabajando el gobierno de España, junto con distintos grupos parlamentarios en el Congreso para apelar al consenso de los distinto grupos parlamentarios y podamos, de una vez por todas, derogar el voto rogado, y tener una ley que permita la participación electoral de un colectivo tan importante como el vuestro, no solamente cuantitativamente, sino sobre todo cualitativamente, apelando a esa diversidad a la cual antes hacía referencia.

A todos nos incumbe terminar con un sistema de voto en el exterior que limita la participación, que frena el ejercicio de ese derecho para una colonia tan importante como la española en el exterior. Hoy en Cuba con vosotros delante, quiero volver a reiterar mi compromiso con esta reforma necesaria, imprescindible, urgente. Vuelvo a apelar al sentido común, al compromiso de todos y cada uno de los grupos parlamentarios para alcanzar el consenso necesario que nos permita, antes de las elecciones de mayo 2018, contar con un sistema distinto, diferente de voto en el exterior, para que el poder legislativo esté a la altura de una demanda justa y poner fin a los obstáculos que impiden que vuestra voz tan necesaria, sea escuchada sin que las trabas burocráticas la limiten, como ha estado ocurriendo, desgraciadamente, hasta ahora.

El gobierno, por lo demás, va a tomar medidas para asegurar el pleno ejercicio de vuestros derechos, y para ello vamos a dotar de más medios el consulado general. Esperamos abrir un nuevo consulado en el país en los próximos meses.

Quiero concluir, amigos y amigas, reiterando mi compromiso con todos vosotros. España reside allí donde su memoria pervive. Puede encontrarse en la huella de los objetos, en los palacios de La Habana Vieja, o en las páginas de los libros de historia. Pero la auténtica memoria reside en las personas, en quienes llegaron a esta tierra desde un rincón de Galicia, de Asturias y preservaron un vínculo a prueba de avatares y desencuentros. Así es que os convoco a ser mucho más que custodios de esa memoria, a ser parte del futuro de una relación renovada entre España y Cuba, para superar juntos el distanciamiento y apostar por un futuro de retos compartidos entre dos países hermanos como somos España y Cuba.

Muchas Gracias y de verdad, un placer y un honor estar con vosotros.

7 COMENTARIOS

  1. Ni que hiciera falta que mencionar a el tema de nacionalidad que nos compete. Él no lo decide, es más, ya sabe que la tenemos ganada a través de la mayoría de nuestros representantes que votarán en favor de nuestros derechos. Mencionar el tema en cuestión, sería anticipar una derrota anunciada por parte de su partido. Ni los cubanos, ni los demás españoles esparcidos por el mundo, necesitamos sus palabras…pues no las tiene. Además, nosotros necesitamos hechos y concreciones. Nacionalidad, ya!!

  2. ¿A qué fueron los residentes españoles de Cuba a la reunión con el presidente Sánchez en la embajada de España en la Habana? ¿Solo a aplaudir? Ni siquiera fueron capaces de preguntarle por la nueva ley de nietos… si va hacer algo por retirar las enmiendas… o si va a hacer algo por facilitar la aprobación de la misma…

  3. Mi opinión personal es que las autoridades cubanas es tan incómodo con esa ley de nietos y el señor presidente de España Pedro Sánchez lo sabe, parece que no quiso incomodarlos, los españoles que participaron ahí también lo saben no les importa nada ellos son españoles.Así quedaron bien le aplaudieron a Pedro Sánchez y les hicieron la pelota a las autoridades cubanas. Parece que hay complicidad secreta Perdona si me equivoco En mi opinión personal.

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