Aunque su popularidad es inexistente pretende quiere presentarse de nuevo a las elecciones presidenciales del año que viene

El presidente François Hollande protagoniza estos días otro grave tropiezo que enturbia su ya criticada aspiración a presentarse como candidato a su propia sucesión en el Elíseo. El jefe del Estado se ha visto obligado a presentar sus excusas y dar explicaciones a los jueces después de publicarse que, en una reunión con dos periodistas, calificó de “cobardes” a los magistrados.

“Todos los fiscales, todos esos magistrados, se esconden, juegan a ser virtuosos. No les gusta la política. A la justicia no les gusta la política”.

Fue esa una de las múltiples confidencias e indiscreciones que, a lo largo de años, ha hecho Hollande a dos periodistas de Le Monde, que ahora las publican en un libro titulado Un presidente no debiera decir eso.

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Nada más conocerse esa parte del libro, los dos máximos cargos de la judicatura exigieron ser recibidos por Hollande, a quien le transmitieron su desagrado por lo que interpretaban como “una humillación” para el poder judicial. Tras el encuentro, los jueces hicieron saber que exigían una reparación del jefe del Estado.

Las forzadas disculpas del jefe del Estado han llegado este viernes en forma de cinco cartas firmadas por él y dirigidas al Tribunal de Casación (similar al Supremo), el Consejo Superior de la Magistratura y los tres principales sindicatos del sector. Con textos idénticos, Hollande dice “lamentar profundamente lo que ha sido percibido como una herida por los magistrados”.

Para mayor escarnio y humillación, en este caso del presidente, el Elíseo ha enviado copias de las cinco cartas a todos los medios de comunicación. Hollande no desmiente ni puntualiza haber dicho eso. Se limita a señalar que sus comentarios “no se corresponden”, dice, “con la realidad de mi pensamiento ni con la línea de conducta y acción que me he fijado como presidente de la República, garante de la independencia de la autoridad judicial”.

En el libro cuenta detalles de su vida privada, sus ideas sobre el Islam y los musulmanes, sus gestiones habituales en el Elíseo o sus críticas a destacados miembros de su partido, el socialista.

El grave tropiezo llega cuando Hollande ya ha sugerido, aunque aún no lo ha confirmado, que quiere presentarse de nuevo a las elecciones presidenciales del año que viene. En sus propias filas, muchos creen que no debe hacerlo por su escasa popularidad. “Lo ocurrido no facilita el camino”, ha reconocido el primer secretario de los socialistas, Jean-Christophe Cambadélis.

Entre los jueces, algunos le han llamado “indigno”, con el argumento de que no puede ejercer la jefatura del Estado quien no respeta la separación de poderes. “Ahora sí que ya no debe presentarse; por su partido, por Francia y por él mismo”, ha señalado un magistrado.

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