Picasso.mania en El Gran Palacio de París

París, 6 de agosto de 2015.

Querida Ofelia :

«¿Seguirá pintando durante mucho tiempo?
– Sí porque, para mí, es una manía».
Entrevista en Marsella, 11 de mayo de 1959, citada en Picasso, Propos sur l’art, de Gallimard.

La veintena de exposiciones (monográficas o colectivas) que, desde el año 1973, se han dedicado al estudio de la posteridad de la obra de Pablo Picasso dan fe de su impacto en la creación contemporánea.

El recorrido de la exposición del Gran Palacio, cronológico a la vez que temático, da un repaso a los momentos de la recepción crítica y artística de la obra de Picasso, a las etapas de la formación del mito asociado a su nombre.

De las naturalezas muertas cubistas a los Mousquetaires (Mosqueteros) de las exposiciones de Aviñón de 1970 y 1973, el recorrido de la exposición está jalonado por obras de Picasso procedentes de las colecciones del Museo Nacional Picasso-París, del Museo Nacional de Arte Moderno, así como de las colecciones de la familia del artista. Su presentación se inspira en los montajes realizados por el propio artista en sus estudios y en exposiciones supervisadas
por él personalmente (Galería Georges Petit de París en 1932, Palacio Papal de Aviñón en 1970 y 1973).

A las grandes fases estilísticas (cubismo, obra tardía…), a las grandes obras emblemáticas de Pablo Picasso (Las señoritas de Aviñón, Guernica) responden unas creaciones contemporáneas, presentadas en las salas monográficas (David Hockney, Jasper Johns, Roy Lichtenstein, Martin Kippenberger…) o temáticas, que reagrupan obras donde se dan cita las técnicas y los soportes más variados (vídeo, pintura, escultura, artes gráficas, películas, fotografías, instalaciones…).

Los montajes Polaroid, las imágenes de vídeos en multipantalla de David Hockney, hacen referencia al cubismo de Picasso, a su exploración de un espacio con multitud de focos. A principios de los años 60, los artistas Pop de ambos lados del Atlántico (Lichtenstein, Errό…) se apropian de retratos de los años 30 a través de los cuales se fijó la imagen arquetípica de la pintura de Picasso. L’Ombre (1954) se encuentra en el origen de la serie de cuatro cuadros
que Jasper Johns inicia en 1985 (Las Cuatro estaciones reunidas se presentan en la exposición).

Testigo del impacto de la imagen pública de Picasso sobre el imaginario de los artistas del siglo XX, Martin Kippenberger realiza dos intentos de interpretación, en 1988 y 1995, de los retratos fotográficos de Picasso y Jacqueline realizados
por David Douglas Duncan.

Las variaciones, inspiradas por Las señoritas de Aviñón y el Guernica, demuestran el lugar ocupado por estas pinturas en la historia del arte moderno y más allá del imaginario colectivo (estas dos obras no se presentan en la exposición pues su traslado resulta imposible). Acto de nacimiento del modernismo pictórico, Las señoritas de Aviñón han sido objeto de variaciones (por Faith Ringgold, Robert Colescott, etc.), que comentan la dimensión etnocéntrica, masculina, de esta modernidad de la que la obra se ha convertido en emblema.

De una lectura histórica del Guernica por Emir Kusturica, a la revelación del papel simbólico desempeñado por su transposición a tapiz que adorna las paredes del Consejo de seguridad de las Naciones Unidas (Goshka Macuga The
Nature of the Beast, 2009), del uso del cuadro de Picasso en la lucha de los artistas estadounidenses contrarios a la guerra de Vietnam, a las manifestaciones callejeras que blandían su imagen, una sala muestra cómo el Guernica se ha
convertido en icono social y político universal.

Gracias a las exposiciones que lo han vuelto a inscribir en el corazón de la creación contemporánea (A New Spirit in Painting, Royal Academy of Arts, 1981) y han aclarado su sentido (Das Spätwerk. Themen: 1964-1972, Basilea, 1981; The Last Years, Guggenheim Museum, 1984), las obras de los últimos años de Picasso se han convertido de nuevo en fuentes de inspiración.

Su eclecticismo estilístico, su «canibalismo» de los antiguos maestros, la libre factura de las pinturas tardías han inspirado a la generación de artistas revelada a principios de los años 80 (Georg Baselitz, Jean-Michel Basquiat, George Condo, Julian Schnabel, Vincent Corpet…).

La instalación de vídeo de Rineke Dijkstra, I see a Woman Crying (Weeping Woman, 2009-2010) ilustra la presencia de la obra de Picasso en el imaginario actual, en sus expresiones más variadas: desde el cine a las imágenes digitales
y desde el vídeo al cómic.

Picasso.mania. 7 de octubre de 2015 – 29 de febrero de 2016. Le Grand Palais de Paris. Galerías nacionales. Esta exposición está organizada por la Reunión de los museos nacionales – Gran Palacio, el Centro Pompidou y el Museo Nacional Picasso-París. Comisario general: Didier Ottinger, conservador general del patrimonio, director adjunto del Museo Nacional de Arte Moderno – Centro Pompidou. Comisarios: Diana Widmaier-Picasso, historiadora del arte; Emilie Bouvard, conservador del patrimonio en el Museo Nacional Picasso-París. Escenografía: agencia bGc studio, Giovana Comana e Iva Berthon Gajsak.

Un gran abrazo desde la espléndida Ciudad Luz con gran afecto y simpatía,

Félix José Hernández.

Hispanista revivido.