La Habana ofrece al Gobierno español facilidades para que se instalen Seat y Roca

En noviembre, Guindos viajará a la isla, aprovechando una feria comercial

Un cubano repara un viejo coche fabricado antes de la Revolución, en...
Un cubano repara un viejo coche fabricado antes de la Revolución, en una calle de La Habana. REUTERS
CARLOS SEGOVIA

El Gobierno cubano ha decidido tomar la iniciativa en la atracción de empresas españolas a la isla caribeña e invitó ya, formalmente, a entrar en su hasta ahora restringido mercado a Seat y a Roca.

El régimen que preside Raúl Castro solicitó por escrito al Gobierno español encuentros a nivel técnico con representantes de la filial de Volkswagen y de la líder de productos del cuarto de baño, respectivamente, para facilitarles su implantación en la isla, según ha podido confirmar EL MUNDO en fuentes gubernamentales.

Con esta iniciativa, es la primera vez que el Gobierno cubano empieza a concretar, y por escrito, las oportunidades que pretende dar a las empresas españolas en esta nueva fase de la Historia de la isla caribeña.

El escándalo del grupo Volkswagen no ha afectado hasta ahora al interés de las autoridades de La Habana por atraer inversiones de su filial española Seat, dada la imperiosa necesidad de renovación del parque de vehículos cubano, según las fuentes consultadas.

Por otra parte, la elección de Roca también da una señal clara de las necesidades de reforma y rehabilitación de las viviendas y hoteles de Cuba. El Ministerio de Exteriores respalda los acercamientos: «El cambio en Cuba es irreversible», sostiene el ministro José Manuel García Margallo.

El entonces presidente de Seat -y ahora ascendido a vicepresidente en la matriz Volkswagen-, Jürgen Stackmann, ya apuntó interés el pasado mes de septiembre en el Salón del Automóvil de Frankfurt. Stackmann afirmó que, aunque Seat está concentrada en Europa, «surgen oportunidades que hay que explorar». Entre estas citó a Cuba, no obstante sin desvelar aún la invitación formal del régimen caribeño.

Los interlocutores

El sucesor de Stackmann, Luca Di Meo, hasta ahora responsable de Ventas y Marketing de Audi, será el encargado de formar la delegación técnica para negociar con el Gobierno cubano. Por su parte, el grupo Roca mantiene una vocación mucho más global que Seat, restringida a los mercados que marca su matriz alemana.

El Gobierno cubano quiere impulsar que Seat invierta en una cadena de montaje y Roca, en una fábrica en la llamada Zona Especial de Desarrollo del Mariel (ZEDM).

Zona Especial de Desarrollo del Mariel

El régimen de La Habana está ofreciendo en este territorio facilidades a la inversión extranjera que eran impensables en la etapa de Fidel Castro. Se trata del único lugar en la isla de régimen comunista en que las empresas extranjeras pueden instalarse sin la obligación de asociarse a empresas estatales cubanas. La norma es que éstas ostenten el 51% del capital en cualquier empresa mixta en Cuba, pero no en la ZEDM.

El anzuelo lanzado por el Gobierno cubano está atrayendo a los principales países inversores y una carrera de visitas de altos cargos para apoyar a sus empresas. El pionero que viajó al más alto nivel fue el presidente de la República Francesa, François Hollande, que incluyó Cuba en su gira caribeña del pasado abril, acompañado de decenas de empresarios.

Por su parte, la secretaria de Comercio de EEUU, Penny Pritzker, inició el pasado día 6 su primer viaje oficial a Cuba, en pleno proceso para normalizar relaciones entre los dos países, con una visita precisamente a la ZEDM, que incuye el proyecto de un puerto mercante y un gran centro empresarial. El objetivo cubano es que desde ese lugar, se impulse la economía nacional ofreciendo también al inversor extranjero condiciones fiscales y laborales ventajosas.

El grupo balear Hotelsa fue la primera empresa española que anunció en abril su intención de invertir en la zona, pero el Gobierno cubano quiere proyectos de mayor envergadura, como serían los de las empresas Seat y Roca.

Visitas de altos cargos del Gobierno de Rajoy

Su acercamiento se produce antes del que será el tercer viaje de un alto cargo gubernamental español a la isla en busca de oportunidades. El primero fue el secretario de Estado de Comercio, Jaime García Legaz, el pasado abril; siguió en julio el titular de Industria, José Manuel Soria; y el próximo mes tiene previsto desplazarse el ministro de Economía, Luis de Guindos, aprovechando la feria comercial de La Habana.

Guindos, inmerso entonces en la crisis griega, no viajó en julio en lugar de Soria a La Habana, pero sí recibió al vicepresidente cubano, Ricardo Cabrisas, que está actuando como coordinador de esa nueva fase económica de su país.

La posición del Gobierno español es de interés, pero también de cautela en línea con la de EEUU. Durante su visita a la isla, Pritzker incidió en que la mejora de relaciones «dependerá de que el Gobierno cubano dé también ciertos pasos para actualizar su sistema regulatorio y que reforme su economía de manera que apoye el continuo crecimiento de un sector privado cubano».

«Instamos al presidente de Cuba y a su Gobierno a hacer más fácil para los ciudadanos cubanos viajar y comerciar más libremente, disfrutar del fruto de su trabajo, acceder a internet y ser contratados directamente por empresas extranjeras», presionó.

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