¿Por dónde le entra el agua al Coco?

La única verdad es que Fariñas abandonaba su huelga de hambre y sed sin que el gobierno cubano accediera a sus demandas

, ENH

Este lunes varios medios de prensa publicaron dos noticias, que nunca confirmaron y eran falsas: ni había Enmienda Fariñas ni nombramiento de “Asesor” en Estrasburgo. La única verdad es que Fariñas abandonaba su huelga de hambre y sed sin que el gobierno cubano accediera a sus demandas. Entre los medios más avergonzados debieron de quedar Radio Martí y NTN 24, una especie de Fox News latinoamericana. Ambos entraron en picada y sin escala en el paroxismo informativo anticastrista. NTN 24 incluso dijo que el senador Marco Rubio llevaría la Enmienda Fariñas al Capitolio americano. Qué sainete.

Pero lo cierto es que Fariñas canceló su huelga número ¿25? sin que Raúl Castro cumpliera lo que le exigió y también sin morirse en ese caso, como había prometido. La aparición en escena del Parlamento Europeo en este culebrón dietético político al que hemos estado ––y seguiremos estando–– sometidos, es poco menos que genial. Felicitemos desde aquí al Coco si tuvo que ver con esa aparición, o si no al que desde Miami o Cuba se la inventó.

Pero vayamos al grano. Nadie vive 54 días sin tomar agua. Es irrebatible. Aunque no hay que llegar a una afirmación tan radical como la de Zoe Valdés, quien decretó que el estupendo circo de Fariñas había sido toda “una falsedad, una mentira”. No, Zoe, no hay que ser tan tajante. Fue un sainete magnífico. Nos mantuvo entretenidos por casi dos meses, brindó titulares a la prensa, tema de debate a los foristas en los diarios digitales (lo de Cubaencuentro no ha tenido nombre) y en general, esperanzas y simpleza para aquellos que se creen cualquier cosa con tal de que les digan que es contra “los Castro” y entonces lo defienden como leones porque lo disfrutan como enanos.

Cuantos entierros de Fidel Castro celebrados, cuantas veces se ha tumbado al comunismo, cuantas invasiones desde los Everglades, cuantos políticos americanos prometieron libertad desde el Versalles. Así han florecido muchos capítulos del mismo reality show puesto en escena, y lo del Coco no es más que otro episodio. ¿La vamos a coger con él? En este mundo nuestro ya no importa tanto la verdad como la verosimilitud, la apariencia de lo cierto. Y Fariñas se aprendió bien la lección. Desde chiquito ya debió parecer que estaba en huelga. Y entonces ¿qué iba a hacer cuando fuera grande? ¿Renunciar a esa jugosa picaresca española que cuando llega al trópico se convierte a menudo en esperpento? ¡No, vive Dios! Y señores, de verdad, ¿cuánto importa en realidad que al Coco le entrara su agüita con la misma discreción que en las palmeras? El espectáculo debe continuar. Esperemos al próximo capítulo. Que viva la lucha de Guillermo Fariñas por la patria, aunque no tenga mucha… ¿dignidad?

Hispanista revivido.