El financiamiento de las mezquitas en Francia y la formación de los imanes centrarán hoy las discusiones de una jornada de trabajo dedicada al Islam organizada por el ministerio del Interior, encargado de la atención a los cultos.

 

Según la prensa local, se espera que al finalizar la sesión se anuncie formalmente la creación de la Fundación para el Islam de Francia, una de las principales iniciativas del gobierno como parte del plan para ‘refundar’ la relación del Estado con esa religión, la segunda más importante a nivel nacional en términos de cantidad de fieles.

A raíz de los atentados terroristas ocurridos en los últimos meses, casi todos cometidos por personas identificadas con las versiones más extremistas del Islam, las autoridades manifestaron la intención de ‘ayudar a ese culto a despojarse todos los males que lo afectan desde dentro’.

En este sentido, la nueva Fundación será un punto de mediación entre el Estado y el culto musulmán, aseveró el ministro francés de Interior, Bernard Cazeneuve, en una entrevista difundida ayer en la publicación Le Croix.

La organización deberá entonces obrar en aras de la promoción de un Islam moderado hecho en Francia, para lo cual resulta vital regular (o incluso prohibir) el financiamiento extranjero a la construcción de mezquitas, de acuerdo con las autoridades.

Otro punto considerado esencial es la formación de los imanes en la nación gala, para evitar la propagación de las versiones más radicales.

La iniciativa fue bien acogida por varios de los representantes de esa religión, como el presidente del Consejo Francés del Culto Musulmán, Anouar Kibech, quien estimó que el proyecto da lugar a una dinámica positiva y ‘va a poner fin a la secuencia nauseabunda del burkini’.

Aunque oficialmente no conste en agenda abordar la polémica del burkini, como se le conoce al traje de baño musulmán, es muy probable que el asunto esté presente en las discusiones de este lunes, pues se trata del debate más candente de los últimos días.

La polémica comenzó con la decisión de unas 30 alcaldías costeras de prohibir el uso de la prenda por considerarla un riesgo para la seguridad, lo que despertó el rechazo en una parte de la población.

El viernes último, el Consejo de Estado, máximo órgano de jurisdicción administrativa del país, resolvió que el veto al burkini debe ser levantado pues no existen evidencias de que signifique un peligro.

Tras el fallo, diputados de la derecha y la ultraderecha anunciaron que piensan promover en el Parlamento una ley anti-burkini, mientras el ministro de Interior señaló que una legislación solo serviría para exacerbar los antagonismos y las tensiones.

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Hispanista revivido.

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