El Presidente del Consejo General de la Emigración quiere actos

Los españoles del exterior tienen que tener representantes como en cualquier país normal

 

“A nosotros no nos interesa tanto el qué pasó” con el voto exterior, “pues el daño ya nos lo hicieron”, sino que se subsane “ese error, y cuanto antes, mejor”, asegura el presidente del Consejo General de la Ciudadanía Española en el Exterior (CGCEE), Eduardo Dizy, en una entrevista concedida al diario asturiano ‘El Comercio’ y publicada este viernes, 22 de abril.

Natural de Gijón, Dizy, quien se trasladó con 22 años a Londres y después a México (donde reside), reprocha en esa entrevista a la clase política que siga sin cambiar la normativa que impide a los residentes en el exterior votar en las elecciones municipales y les obliga a rogar el voto en el resto de los comicios que se celebran en España.

“Ahora todos se rasgan las vestiduras”, asegura el presidente del Consejo, al tiempo que denuncia la escasa voluntad política para enmendar lo que califica de “auténtico galimatías”, ya que, si antes de la entrada en vigor de la normativa, los emigrantes recibían las papeletas en casa y ya “había problemas con la tardanza del correo en algunos países”, cuánto más ahora, cuando se detecta que “hay papeletas que nos llegan cuando las elecciones ya terminaron”, explica.

Para entender “lo bien que se gestionó todo esto”, añade Dizy, con cierta ironía, sólo hay que conocer los datos y comprobar que antes “votábamos en torno a un 30% y un 35% de los emigrantes”, mientras que ahora “estamos en el 4%”.

Como contrapartida para salvar las dificultades añadidas tras la aplicación de la Loreg, propone que se implante el voto electrónico para solucionar los problemas de sufragio de los residentes en el exterior, porque este método “ya se realiza en otros países europeos con total seguridad y sin incidencias”. Además, añade, “fue una empresa española la que lo diseñó y elaboró toda la infraestructura para estas votaciones”.

Respecto a las multas impuestas por Hacienda a los emigrantes retornados que no declararon las pensiones que perciben del extranjero, reconoce que “fue un atropello”, pero que “por suerte, ya está corregido”. Sin embargo, añade que aunque considera lógico que “en un sistema tributario como tiene España todos colaboremos”, “fallaron las formas” y “la Agencia Tributaria no informó bien”, ya que “me consta que hubo emigrantes que preguntaron si tenían que declarar sus pensiones del extranjero y les respondieron, incluso por escrito, que no era necesario”, asegura.

Dizy también se pronuncia sobre los problemas de aquellos pensionistas a los que las percepciones económicas no les dan para comer y, al respecto, señala: “Logramos que España complete en parte esas pagas, pero seguiremos peleando en ese sentido, pues las ayudas se pueden mejorar”.

Eduardo Dizy, empresario de la construcción en México, se fue involucrando poco a poco en los movimientos asociativos de españoles, hasta llegar a la presidencia del CGCEE, hace tres años.

Consciente de lo poco que se atienden las recomendaciones del Consejo, pese a ser un órgano consultivo y asesor, insiste en una vieja reivindicación del colectivo: tener senadores y, sobre todo, diputados emigrantes, ya que quizá sea esa “la única forma de que nos escuchen”. “O crear un partido”, añade. “Tenemos la sensación de que ni nos consultan ni asesoramos”.

También critica decisiones políticas como la que permitió a 4.000 sefardíes descendientes de judíos expulsados de España obtener la nacionalidad española hace meses, mientras que nietos de españoles de origen no la pueden adquirir. “Hay una serie de lagunas en la legislación que provocan agravios personales”, asegura. “No tengo nada en contra, pero me parece incongruente” que se les dé prioridad a los expulsados hace quinientos años frente a los que se tuvieron que ir por razones políticas o económicas hace sesenta o setenta, “y son muchos los afectados”, “cientos de miles”, aclara.

Eduardo Dizy observa diferencias entre la emigración actual y la de su tiempo, porque las comunicaciones facilitan la conexión con amigos y familiares de forma inmediata y gratuita y los centros españoles ya no cumplen la función de antaño. Sin embargo, al igual que muchos de los que emigran hoy, piensa en regresar a su Asturias natal –“Los emigrados siempre lo tenemos en mente”, asegura–, aunque lo que no sabe es “cuándo”.

Hispanista revivido.