Primera acuñación de monedas cubanas

La primera acuñación de monedas cubanas ocurrió de 1915 a 1916, por decisión mediante ley del gobierno del presidente general Mario García Menocal, en una casa bancaria de Filadelfia, Estados Unidos

 

Todavía con los olores frescos de la pólvora de la guerra, a Santiago de Cuba arribó Samuel Jarvis, vicepresidente de la North American Trust Company (NATC), con la misión del gobierno estadounidense de la fiscalización y la recaudación de las contribuciones.

Esta sucursal del NATC fue reorganizada en La Habana, en febrero de 1901, y salió a la luz pública como Banco Nacional de Cuba, apropiándose del nombre, con residencia en la calle Cuba Número 27, entre Empedrado y O’Relly.

Abrió sus negocios el 18 de julio de 1901, y pronto obtuvo un contrato para el manejo de los fondos del ejército de ocupación, y se convirtió también en agente fiscal del gobierno interventor.

Capitales norteamericanos y de comerciantes locales se unieron; entre los integrantes de la junta directiva estuvo John Carlisle, ex secretario del Tesoro de EE. UU.

En febrero de 1902 firmó un contrato con el gobierno interventor de tres millones de dólares y se convirtió en agente fiscal.

Su capital ascendía a cinco millones en 1905, en ocho sucursales; y tuvo numerosos accionistas en Estados Unidos y Europa.

Tan seguro estaba el BNC, de origen estadounidense, que dio un paso que asombró al propio gobierno del presidente Tomás Estrada Palma, siempre proclive a Washington.

El periódico La Discusión anunció, el 20 de enero de 1905, una noticia guardada en secreto hasta entonces, y publicó en primera página el facsímil de billetes impresos por el BNC.

Los billetes de uno, dos, cinco y 10 pesos serían pagaderos a su presentación en oro español, y la impresión era parecida a los norteamericanos, realizada por la American Bank Note Company (ABNC), que la realizó.

En ese orden llevaban en los anversos las imágenes del presidente del Senado, Domingo Méndez Capote; el mayor general Máximo Gómez; el secretario de Hacienda, José García Montes; el presidente de la República, Tomas Estrada Palma; y en los reversos, un diseño del Castillo del Morro.

La noticia era que el día anterior el banco había enviado a cada una de sus sucursales de Cárdenas, Matanzas, Cienfuegos y Sagua una primera remesa de 40 mil pesos de los nuevos billetes, para ser puestos en circulación. La primera emisión ascendía a un millón de pesos en oro español.

De acuerdo con el Código de Comercio vigente en Cuba, el único banco autorizado para emitir billetes era el Banco de España; pues el privilegio al Banco español de la Isla de Cuba, para su introducción, vencía el 18 de abril de 1906.

Artículos de la prensa criticaron fuertemente la emisión de papel moneda efectuada por el BNC.

La Gaceta Económica expresó: El BNC hizo la emisión sin estar autorizado por el gobierno y sin ley alguna que amparase la emisión.

El Economista señaló que fue hecha la emisión en oro español, moneda que estaba llamada a desaparecer.

Hubo muchas dudas de cómo se cambiarían los billetes en oro español ante la inexistencia en el país de moneda acuñada por su equivalente.

Después de una discusión por la Cámara y el Senado, Estrada Palma informó que el ejecutivo no autorizó emitir los billetes.

Uno de los motivos del rechazo fue que los trabajadores y empleados percibían sus sueldos en moneda española, la cual sufría fluctuaciones, y de aceptarse los nuevos billetes se complicaría más la situación.

Nunca entraron en circulación, y los billetes norteamericanos se mantuvieron como única moneda fiduciaria hasta el año 1934.

EL PRIMER PESO CUBANO

La primera acuñación de monedas cubanas ocurrió de 1915 a 1916, por decisión mediante ley del gobierno del presidente general Mario García Menocal, en una casa bancaria de Filadelfia, Estados Unidos.

Se basó en el patrón oro, con el peso cubano como unidad, dividido en 100 centavos; las denominaciones de oro tienen la efigie de José Martí en el anverso, y las de plata y níquel la estrella de cinco puntas; todas llevan en el reverso el escudo de la república.

Se acuñaron 31 millones 207 mil 201 pesos, en monedas de oro, plata y níquel.

La acuñación de la moneda nacional sería derecho exclusivo del Estado cubano, pero el país continuaba sin un banco estatal y se adjudicó su realización al llamado Banco Nacional de Cuba, de 1901, de factura estadounidense.

La Ley de Defensa Económica, aprobada el 29 de octubre de 1914, no estableció la emisión de papel moneda y prohibió la circulación de dinero extranjero, excepto el dólar estadounidense, a utilizarse de manera oficial.

Hispanista revivido.