Serena Auñón, de padre cubano, ingeniera eléctrica y especialista en Medicina Aeroespacial, visitará la Estación Espacial Internacional en noviembre del año próximo

Su lema: “Sigue siempre tu pasión. Si vas por un camino que crees que otros quieren que sigas, serás desdichado. Aquello que tú amas es tu pasión; todo lo demás funcionará”.

En un viejo cuento del desaparecido (y añorado) humorista cubano Guillermo Alvarez Guedes sobre un entonces imaginario primer astronauta cubanoamericano del programa espacial de la NASA, entrevistan a la esposa mientras él está en órbita y le preguntan cuándo se dio cuenta de que él iba a ser astronauta: “Bueno, antes de ayer”, responde la mujer. “Antes de ayer se apareció con dos tubos de pasta de dientes vacíos y me dijo: ‘Relléname uno con arroz y frijoles, y otro con picadillo’”.

La “profecía” de Alvarez Guedes está a punto de cumplirse, y cuando le preguntan al primer astronauta cubanoamericano de la NASA en el mundo real cuál es su plato favorito, cita precisamente esas comidas cubanas “con las que me crié, y que todavía cocinamos mi familia y yo”. La diferencia fundamental es que, en vez de ser hombre, es una mujer.

Serena María Auñón-Chancellor, la primera astronauta cubanoamericana de la NASA hará su primer viaje al cosmos cuando sea enviada a la Estación Espacial Internacional desde el cosmódromo de Baikonur, Kazajastán, en noviembre de 2018, de acuerdo con un comunicado de la entidad espacial estadounidense.

Nacida en 1978 en Fort Collins, Colorado, de padre cubano y madre norteamericana, Auñón fue seleccionada para el cuerpo de astronautas de la NASA en 2009, entre 3.500 candidatos. Su curriculum incluye una licenciatura en Ingeniería Eléctrica de la Universidad George Washington en Washington DC, un doctorado en Medicina del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Texas y una Maestría en Salud Pública de la Subdivisión Médica de la Universidad de Texas.

Tiene tres hermanas. Su padre, Jorge Auñón, salió de Cuba en octubre de 1960 y trabajó como camarero y dependiente de tiendas de víveres hasta que matriculó en la universidad George Washington de Washington D.C, y se hizo profesor de Ingeniería Eléctrica. Luego fue decano de Ingeniería en Texas Tech University y posteriormente en la Universidad de Alabama, filial de Huntsville. Se retiró en 2005. Su madre, Margaret Auñón, escribe novelas de misterio bajo el seudónimo de Maggie Sefton.

El deseo de ser astronauta le nació a Selena después de ver el lanzamiento de un Shuttle. “Desde que era niña quise ser astronauta, pero no sabía bien qué camino tomaría para lograrlo”, dijo a NBC Latino. “Siempre me encantaron las ciencias. La ingeniería fue una buena herramienta porque te enseña a pensar de manera crítica y resolver problemas. Pero mi instinto me inclinaba a estudiar Medicina. La terminé en 2001 y luego hice dos residencias: medicina interna y medicina aeroespacial”.

Originalmente, Auñón trabajó con la NASA como Cirujana de Vuelo a cargo de las operaciones médicas de la nave Orión, a partir de 2006, y luego hizo lo mismo con los astronautas de la estación Espacial Internacional, algo que la llevó a pasar nueve meses en la Ciudad de las Estrellas, cerca de Moscú, y a aprender idioma ruso.

Su entrenamiento ha incluido además pilotear un sumergible DeepWorker 2000 durante una misión de exploración en Key Largo, Florida, para investigar posibles escenarios de un aterrizaje humano en asteroides; y aprender a manejar un brazo robótico en Canadá.

Acerca de qué consejo daría a los que vengan detrás, dijo a NBC Latino: “Sigue siempre tu pasión. Si vas por un camino que crees que otros quieren que sigas, serás desdichado. Aquello que tú amas es tu pasión; todo lo demás funcionará”.

En el siguiente video en su primera Alma Mater, la universidad George Washington, la misma donde estudió el padre, Auñón se dedica a una de sus actividades favoritas: hablar a estudiantes sobre el programa de astronautas.

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