Que quede claro, Cuba no era una colonia de España

Presentación del libro “Ultramar en la política española: Cuba y Puerto Rico (1863-1898)”, de Adel Ben Othman

La obra de Adel Ben Othman es un trabajo serio, escrito con todo rigor, que ha debido sortear muchas dificultades, que no son otra cosa que el resultado -curioso, pero real- de ese desconocimiento generalizado que, incluso en España, se tiene de esta época en la que el autor se adentra.

Y es que el siglo XIX, quizá excesivamente rico en acontecimientos estaba colocado, como no podía ser de otra manera, en los libros de Historia generalista «al final» de los mismos. Es decir, que se llegaba a la conclusión del curso y, si se había conseguido llegar a explicar los comienzos de la Guerra de la Independencia contra Napoleón, eso podía considerarse ya un éxito señalado. Obviamente el siglo «sí» se estudiaba, y en profundidad… pero en la Facultad de Geografía e Historia; por lo que, de alguna manera, permanecía inédito para el resto de los españoles. De ahí la importancia de la obra que ahora se presenta, donde se tratan aspectos tan significativos -y consecuentemente ignorados- de las relaciones de España, como metrópoli, con las entonces «colonias» suyas de Cuba y Puerto Rico, durante el período crucial que abarcan los años 1863 a 1898.

Destaco lo de «colonias» porque, como muy bien explica el Profesor Ben Othman a lo largo de su discurso, no se trataba de una relación «colonial» típica, sino que lo que se pretendía, pese a las carencias lógicas -necesarias o no, que ése es ya otro tema-, era una consideración igualitaria entre lo que constituía la España metropolitana y la de Ultramar.

Todo el análisis se ha llevado a cabo a través de una cuidada y bien seleccionada bibliografía y, en la medida en que ello ha sido también posible, a través de los aportes de los diarios y noticias contemporáneas. Con ello no sólo se ha conseguido realizar el excelente trabajo que ahora presentamos, sino que se ha logrado, al menos en opinión de quien esto escribe, la finalidad esencial que debe conllevar toda investigación que se precie: ese toque de atención inicial con su consecuente despertar de la curiosidad por el tema tratado; que no es otra cosa que el suscitar el necesario interés que constituye el principio de todo conocimiento.

Hispanista revivido.