Un cobarde y asesino comprado por los Estados Unidos. Es lo que asegura uno de los personajes más ignorados de la historiografía patriotera cubana, Juan Masó Parra.

Estas y otras perlas que reproducimos para nuestros queridos lectores vienen del opúsculo Primera parte de un libro para la historia que fue publicado en Curaçao por la imprenta  Bethecourt e Hijos, consultable gracias a Google y a su programa de numerización de bibliotecas.

Veamos lo que dice uno de los actores fundamentales de la Guerra civil en Cuba sobre el ‘Generalísimo’.

Masó comienza su alegato sin poner sis reparos, calificando la llegada de Gómez a Cuba como de día nefasto para Cuba, más adelante lo caracteriza de cuervo sin alas, “Máximo Gómez, cuya figura fatídica y descarnada de cuervo sin alas, se ha cernido por largo tiempo sobre la pobre Cuba, a la que ha hecho víctima de tantas desventuras, era el candidato de Martí para General en Jefe del Ejército Cubano”.

“Pelee Ud. hasta que pueda y sígame el rastro.”

No contento con lo antes mencionado, lo culpa directamente de la muerte de Martí dada la ineptitud con la cual dirió las operaciones en Dos Rios.

Pero aquí no terminan los reproches. Para demostrar que era un cobarde no duda en compararle con Maceo. Una comparación en la que el dominicano sale muy mal parado: ‘Maceo no se separaba un instante de la línea de combate hasta terminarlo, mientras Gómez; sus oficiales deben recordarlo bien. Cuando se le anunciaba la proximidad de columna enemiga, dejaba batiéndose a cualquiera de sus subalternos, y seguía la marcha con su Escolta, no sin antes dar al Jefe que quedaba la consabida orden aquella, inventada sin duda por él, porque la dicha orden no existe como tecnicismo militar en ningún tratado de táctica antigua ni moderna. La orden de referencia, la daba siempre personalmente y ya montado a caballo; ahuecaba la voz para hacerla más fuerte y empinándose en los estribos, decía; “Pelee Ud. hasta que pueda y sígame el rastro.”

Creo que sobran  las palabras.

El libro no deja lugar a dudas sobre la situación en la que se encontraban los rebeldes cubanos en 1897, momento en que la guerra estaba perdida a pesar de lo que cuentan los libros de historia fabricados durante los últimos 118 años. No duda un sólo segundo el señor Masó en atribuir a Gómez la responsabilidad por esta situación, provocada según sus palabras por “Las arbitrariedades de Gómez;  la muerte prematura de sus principales Generales; las activas operaciones del enemigo: la escasez de recursos, que traía muchas enfermedades, y el cansancio que se apoderaba las masas.”

Así pues llegada la Autonomía (otro capítulo insuficientemente estudiado por la Historia) Masó no duda un sólo segundo en acogerse a la misma, y ponerse al servicio de las nuevas autoridades cubanas. La historia no se lo perdonará.

No fue el único, a pesar de lo que siempre nos han asegurado.

“Acampado yo, en las alturas que dominan el pintoresco valle de Trinidad, recibí algunos periódicos del exterior y de la Habana, y por ellos vino a informarme del cambio político que se había efectuado en Espacia con la muerte de Cánovas del Castillo. Weyler era relevado del mando de la Isla, y enviaban en su lugar al caballeroso General Don Ramón Blanco, y además, después del importantísimo discurso de Don Segismundo Moret en Zaragoza, se implantaba por el nuevo gobierno la Autonomía Colonial en Cuba.

En el sentir de los cubanos honrados, la situación había cambiado con respecto a la Guerra. Del régimen del terror, venía el de la generosidad y el olvido. La política cubana, entraba por nuevos y distintos derroteros, vislumbrándose ancho y claro, el camino del bienestar cubano”.

Lista de presentados

“Como una prueba de que la mayoría de los cubanos, deseaban la Autonomía, es que aceptando esta forma de gobierno, se presentaron en aquella época una multitud de Jefes, Oficiales y tropa. Citaré los que me vienen a la memoria en estos momentos: En Nueva Paz, el Coronel José M. Cuervo, a quien acompañaba su hermano el Teniente Coronel con 400 hombres y varios oficiales; en Sancti Spíritus, el Coronel Rosendo García con 50 hombres y el Comandante Jiménez con 10; en Pinar del Rio, el Coronel Luis López Marín, Repórter hoy de “La Lucha,” y el Comandante Rafael Veloz; en Matanzas, Benito Socorro con 50 hombres, en Remedios, los Dres. Negra, Barrozo, Rojas etc.; en La Esperanza, los Coroneles Cayito Alvares y Vicente Núñez; en Santa Clara, los hermanos Betancourt y el Teniente Coronel Clavero; en distintos lugares de la Isla, los dentistas Rojas y Fernando Gómez y el Comandante Victoriano Gómez ; en La Habana, el Coronel Francisco Rodríguez Miranda, el Dr. Robainas y su hermano el farmacéutico. Además, se presentaban en aquellos días, en toda la Isla, a diario, 300 individuos acogidos al Nuevo Régimen, viéndose que Matanzas y Pinar del Río, se desgranaban, haciéndose competencia en el mayor número de presentaciones”.

Termina su libro Masó contando las atrocidades cometidas por Gómez en Dominicana, particularmente en la región de Baní, donde todavía a principios de siglo se le recordaba como el ‘anticristo’. Pero dejemos que sea este destacado patriota cubano quien nos lo cuente con sus palabras.

“Durante la guerra Dominicana surgida de la intervención armada del gobierno español en los domésticos asuntos de Sto. Domingo (a petición de algunos dominicanos) deseosos los buenos patriotas de lanzar de su territorio a los españoles para organizar un gobierno propio, independiente y libre, Máximo Gómez lejos de ayudar a sus paisanos en la realización de tan noble idea, tomó servicio contra ellos en las filas del Ejército español; en donde se le dio de alta como Sargento escribiente.

Poco después necesitando los Españoles de un mal dominicano que fuera buen conocedor del territorio montañoso de Baní y sus contornos, para verificar tenaz persecución contra los independientes que se encontraban alzados en los montes en defensa de la bandera de la emancipación, escogieron para tan innoble misión al dicho Sargento Gómez, quien al frente de un destacamento de soldados españoles, desempeñó su cometido de tal modo, que no pudo menos que dejar horribles é indelebles recuerdos que aún permanecen grabados en la memoria de sus conciudadanos y especialmente de sus coterráneos.

Cuentan las crónicas de Baní que, una vez que el Sargento Gómez se vio al frente de un puñado de soldados, el héroe de los raptos de mujeres y de las persecuciones de sus paisanos, encontró más amplios y dilatados horizontes para ejercer en mayor escala, y en despoblado, sus altas dotes de conquistador de faldas y ae vencedor de indefensos campesinos ; y como semejante conducta sumada a otras muchas fechorías que no son del caso relatar, hizo imposible la permanencia del rústico tenorio, Sargento Máximo Gómez, en su tierra natal, en donde llegó a gozar como goza todavía de una reputación nada envidiable, trasladóse nuestro hombre a Cuba adonde llegó en una época de fermentación política, debido a la resolución que tenían la mayor parte de los cubanos de lanzarse a los campos de batalla, en solicitud de la emancipación política de la Isla”.

Termina su libro enumerando los sueldos que recibió del ocupante norteamericano, lo que prueba in fine, que la leyenda sobre la pretendida pobreza del dominicano es completamente falsa.

¡Recomendada lectura!

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