La España de las dos Españas machadianas, con una de las dos medias que ha pasado de helar el corazón a robar a manos llenas los euros a la otra media, exigiendo, además, aplausos y consideración, y, ¡mucho ojito, ándate con cuidado que te mando a la autoridad y te jodo!.

América ni con San Martín ni con Bolívar, ni con el apóstol Santiago montado en jaco blanco, como no le sale de los compañones a los gringos que se unan todas las repúblicas de la color oscura, de la color dorada, la que sabe a caña, tabaco y brea, y hagan un gran país de estados, los tienen en greña perenne, y, como si en el continente reinará la más hermosa y justa de las democracias, solidaridad y justicia república a república, ahora está en boca de necesidad el robarle el gas y el petróleo a Venezuela y pagárselo en vales para que compren armas de segunda mano.

En Europa, la vieja, sabia y culta Europa, que por condiciones de los fríos de sus heladas tierras continentales, muchos de sus habitantes cuando vienen a España lo primero que hacen es ponerse unas sandalias de cuero con calcetines; siempre nos quedará la duda si con semejante calzado están rememorando aquellas invasiones, también de sandalia de Godos y Germánicos, los unos que llegaran la mayoría a ser reyes de España, y los otros, que, aunque todavía no habían inventado el motor de combustión interna y con él los coches y llenarnos de chatarra, inventaron, acorde con los tiempos, unos movimientos sociales llamados partidos políticos que bautizaron como liberales cristianos, tan clásicos que siempre se fuman un par de cigarrillos por polvo, y lo hacen cada día.

Europa, nunca será Europa Unida, porque a semejanza de la América Morena, a los gringos no les viene nada de bien para su política de guerra constante, que Europa se aúne en una comunión de Estados Unidos, real y efectiva, y por eso, sus primos los ingleses los han quitado de en medio para poder joder mejor el cotarro.

Y si a los gringos no le interesa que ni la América Morena ni Europa se unan en una poderosa y decente república de Estados Unidos, a las cinco grandes agrupaciones mafiosas que operan en el mundo entero y tienen una facturación anual estimada de unos trescientos mil millones de dólares tampoco les gusta, la cosa empieza a ponerse de colores porque ese dinero da para muchos corruptos, cañones de pistola aparte, y para muchas corrupciones.

En España, solamente con mencionar cuatro Comunidades Autónomas, Cataluña, Madrid, Valencia y Murcia, sin mencionar a las demás, no porque sean paraísos terrenales precisamente, sino para poder seguir adelante sin que se acabe la tinta de la pantalla del ordenador, nos encontramos con que la suma de habitantes de las citadas cuatro comunidades nos arrojan un número estimado de más de veinte millones de ciudadanos, prácticamente la mitad de España, que estamos asistiendo tan tranquilos y felices a como desde las instituciones de las dichas Comunidades nos roban descaradamente y encima el pueblo tenemos que llevar cuidado, como si pisáramos sobre cáscaras de huevo, porque al menor descuido los “señores ladrones” nos meten en chirona por subversivos y apologetas.

Si miramos hacia la poca Europa en común que tenemos ya hecha, lo que hay vigente en la actualidad es que todos los países que son miembros del cotarro europeo tienen la OBLIGACIÓN DE RENDIR CUENTAS, porque existe una RESPONSABILIDAD COLECTIVA al respecto. Y claro, viendo lo que hacen las instituciones de las citadas comunidades con el dinero público y la repuesta de Europa al respecto, pues da gana de llorar si nos quedaran lágrimas.

Lo de España, el robo mafioso institucionalizado en España, que estamos dejando los pueblos, las gentes que nos lo resuelvan otros, está claro que es tan grave que solos los tribunales y las fuerzas de seguridad luchando contra ellos, mientras las gentes y muchos medios de comunicación no hacemos nada o se le ponen encima palos en las ruedas para que la cosa no ruede, está imposible de solucionar.

Es del todo imposible calcular la cifra de robo institucional en el que nos estamos moviendo en esta España que hace tiempo que sobrepasó, como va, el punto de no retorno a la normalidad de la honestidad, y sin la ayuda de fuerzas especializadas en la lucha antimafiosa, y sin que los pueblos tomemos conciencia de que no es nada fácil quitarnos de encima todo un entramado cuyo trabajo diario es delinquir: robar, mentir y exigir aplausos, todo pinta con una gravedad tan colosal, que de lo grande que es resulta increíble.

Porque hoy mismo, de seguir como vamos, se sabrá, seguro, dentro de unos años, un porcentaje pequeño de lo que nos están robando los “señores ladrones “sin esperar a mañana.

Porque hay un hecho que se puede discutir, pero está ahí latente, jodiendo: desde que somos Autonomías y Europeos en España se roba mucho más. Con la peseta anterior a los populares y los sociatas y el franquismo diluyéndose entre bocadillos de jamón serrano, en España, estudiando los “flecos” Europeos, se vivía mucho mejor.

Salud y Felicidad. Juan Eladio Palmis.

2 Comentarios

  1. DOS COSAS
    Dos cosas
    que puestas al sol
    a secarse,
    ni dan sombra,
    ni dan nada:
    España y Dios,
    Dios y España.

    De Dios,
    ni dios sabe
    porqué siempre acampa
    junto a la riqueza,
    en la casa grande,
    en la de piedra
    junto al que mande.

    España.
    ¿De qué sirve España,
    su tierra sola,
    sin su gente,
    sin sus chiquillos correteando
    tirándoles piedras a un charco
    de agua helada?
    Dime, amigo,
    ¿De qué sirve
    tanto hablar de España,
    si su gente,
    para hacer España:
    Las Españas,
    tuvieron que irse
    muy lejos
    porque en su tierra
    con tres cosechas de miseria
    instaladas,
    haciendo aposento,
    y alguna tapia
    a cal y canto de fusil
    con alguna bala
    untada previa en sangre,
    incrustada,
    y una sociedad instalada
    en la ignorancia
    de que el progreso
    es que el casino
    sea grande,
    y el más inteligente
    es el que al julepe
    mejor canta y miente.

    Entonces,
    dime amigo ¿Para qué tanto Dios
    y tanta España?

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