Racismo cotidiano en Cuba

El periódico oficial Tribuna de La Habana ofende al presidente de los Estados Unidos

El texto ya no se encuentra en la página del diario, pero circula en las redes

Por Victor Fowler Calzada, A propósito del texto racista aparecido en Tribuna de La Habana – Por largo rato quedará, para vergüenza del periodismo contemporáneo en Cuba, el comentario titulado “Negro, ¿tú eres sueco?“, aparecido hoy en la edición electrónica del diario “Tribuna de la Habana” bajo la firma de Elias Argudín, en la Sección de Opinión.

Uno queda poco menos que paralizado al entender que alguien cree que hace un chiste al hablar de esta manera y despertamos en tierras de alucinación al descubrir que el “negro” así interpelado es nada menos que Barack Obama, el presidente de los Estados Unidos que acaba de visitarnos.

Para mi gusto y comprensión de cómo debe funcionar una sociedad contemporánea, es una de las peores muestras que ha sido posible encontrar para que el mundo vea la ausencia de racismo en Cuba; como parte del “control de daños” después de la visita, casi parece que hayan estado horas calculando la manera más denigrante de referirse a un lider político al que sea le considera enemigo y que, además, es negro.

El ejemplo de bajeza moral es digno de antología y el hablar en plural se justifica porque algo semejante no sale publicado -cuando menos- sin la revisión de quien ocupe la Jefatura de la Redacción así como la Dirección del periódico.

Ante esta formidable metedura de pata, y en este exacto momento, lo menos que debiesen hacer los involucrados es pedir excusas -para no decir un humilde perdón- al público que los sigue.

Lo otro que sería interesante, sin hipocresías o manipulaciones, es recibir solidaridad porque -por encima de la diferencia ideológica o política que sea- no debemos dejar ofensa racial alguna sin reparar o enfrentar.

Texto

Negro, ¿tú eres sueco?

Por Elías Argudín

Hace apenas unas horas, La Habana fue escenario de lo que, sin lugar a dudas, constituye la noticia más importante en mucho tiempo. El presidente de los Estados Unidos visitó la capital de las Mayor de las Antillas para encontrarse con su homólogo cubano y su pueblo, lo cual –por inusual e incluso improbable hasta hace relativamente poco tiempo–, califica como acontecimiento histórico, llamado a marcar un antes y un después en las relaciones entre dos naciones protagonistas de un largo y enconado diferendo, e incluso, del devenir a escala planetaria.

Obama vino, vio, pero desafortunadamente, con el pretendido gesto de tender la mano, también quiso vencer. Nadie, en su condición de inquilino de la Casa Blanca, ha hecho tanto como él en busca del acercamiento, normalización de los vínculos, y levantamiento del bloqueo; un gran mérito que mucho agrada, pero todavía en el orden práctico significa poco, con la añadidura de haber condicionado el avance a peticiones que laceran la soberanía, en cuestiones que solo a los del patio atañen.

Durante su estancia, elogio, ahora bien, sin importarle la acogida de los anfitriones y su condición de invitado, mucho más allá del reconocimiento, optó por criticar y sugerir, con sutilezas, en una velada, pero a la vez inconfundible, incitación a la rebeldía y el desorden, sin importarle estar en morada ajena. No cabe dudas, a Obama se le fue la mano. No puedo menos que decirle –al estilo de Virulo– “¡Pero Negro, ¿tú eres sueco?!”

Fuimos muy corteses, incluso al punto de dejarle hablar a solas (y a sus anchas) con los enemigos dentro de la propia casa, a fin de cuentas, está en contra del inhumano y cruel bloqueo; es una lástima que viniera a darse cuenta cuando ya está por finalizar su segundo mandato, y no tiene chance para otra reelección.

Como ha dicho el propio Obama, levantar el bloqueo resulta la mejor manera de ayudar a los cubanos, sin embargo sigue vigente, y si bien el presidente norteamericano no puede abolirlo sin la anuencia del Congreso, si puede vaciar –en buena medida– su contenido, con solo hacer valer sus facultades ejecutivas.

¿Gestos? ¿Cuáles? No es Cuba quien tiende un cerco económico en torno a Estados Unidos, tampoco le agrede o ejerce presiones financieras. ¿Asumir un modelo democrático al estilo yanqui que le es ajeno? ¿Libertades? ¿Cuáles? ¿La que disfrutan los (policías) blancos para masacrar a mansalva a cualquier afrodescendiente?

En cambio, si de verdad existe interés de lograr la normalización, el bloqueo y la ocupación de una porción de Guantánamo, son inadmisibles.

En ambos casos, es decir el levantamiento y la devolución, es lo que corresponde hacer desde el punto de vista legal, amén de que el bloqueo además es cruel, inhumano, genocida, “anti-ONU, anti-Derecho Internacional”; el retorno de la porción usurpada, gesto de bravuconería, alarde de fuerza. Estados Unidos no debería perder la oportunidad de reparar tamaños desprestigios y actuar en correspondencia con el discurso de su mandatario.

 

Hispanista revivido.