Randy

La histeria de Randy obedece a lo que todos sabemos: esa grosería tan típica de las dictaduras que mezclan patria, nación, bandera y totalitarismo

Randy Alonso Falcón ha atacado innecesariamente a un paisano, cuya única falta ha sido ser subcampeón olímpico en los 110 metros con vallas, compitiendo por España.

La histeria de Randy obedece a lo que todos sabemos: esa grosería tan típica de las dictaduras que mezclan patria, nación, bandera y totalitarismo. Y también obedece a la crisis que padece el deporte cubano desde la crisis económica de los años 90.

El combatiente Randy ha interiorizado tanto su muletilla: seguimos en combate; que ha terminado disparando verbalmente contra Orlando Ortega, un joven cubano-español acreedor de una medalla de plata olímpica.

Martí avisó que Patria es Humanidad; pero Alonso Falcón acaba de cargarse al apóstol de un microfonazo y -de paso- se ha erigido en expedidor de certificados de cubanía.

Otro bobo solemne empeñado en mostrarnos a todos su mediocridad.