‘Mea Cuba antes y después’ reúne los escritos políticos de Guillermo Cabrera Infante

 

Guillermo Cabrera Infante
Guillermo Cabrera Infante en la redacción de ‘Lunes de Revolución’, en La Habana, en 1961. / EL PAÍS

“¿Cómo es posible que haya que dar explicaciones del ajusticiamiento de una figura tan deleznable como Cornelio Rojas? […] Es un simple caso de justicia, de la más elemental e inmediata. Los fusilados son criminales connotados, sus crímenes han sido cantados por ellos mismos; un pueblo de siempre sentimental no ha movido un dedo para impedir que sigan los ajusticiamientos; hasta los familiares de los ajusticiados saben que se obra con espíritu de honradez. […] No son las ejecuciones lo que tratan de detener, sino la marcha segura y aplastante de la revolución cubana”.

Esto escribió el 11 de abril de 1959 un joven periodista llamado Guillermo Cabrera Infante. Días después cumplía 30 años.

En 1992, tras casi tres décadas de exilio, Guillermo Cabrera Infante publicó el libro que, decía, sus amigos llevaban años pidiendo y sus “enemigos” le habían “forzado a hacer”: Mea Cuba. Aquel medio millar largo de páginas recogía sus “obsesivos artículos y ensayos” de tema cubano: de la obra de escritores como José Martí o Alejo Carpentier a las persecuciones de homosexuales pasando por la visita del Papa o los juicios a los disidentes. Él mismo lo bautizó como “el testamento político de un autor viviente”.

En torno a ese libro se organiza ahora el segundo tomo de las Obras Completas de Guillermo Cabrera Infante, que hoy lanza Galaxia Gutenberg. ‘Mea Cuba’’ antes y después es un volumen de 1262 páginas que incluye el libro que le sirve de eje, un largo apéndice con piezas posteriores a 1992 pero de tema similar —incluido ‘La castroenteritis aguda’, escrito días antes de su muerte—, una desternillante cronología preparada por el propio autor que se detiene en 1998 y un impecable prólogo de Antoni Munné, encargado de la monumental edición. El tomo se abre, además de con los citados Así en la paz como en la guerra y Vista del amanecer en el Trópico, con la reunión por primera vez en libro de los textos que Cabrera Infante publicó en aquel mítico Lunes de Revolución. Y como pórtico general, dos artículos de 1959 en los que Cabrera Infante lleva su fe por la revolución hasta el punto de justificar el fusilamiento de sus enemigos. 200 páginas seguidas de otras 1.000 dedicadas a neutralizarlas. Siempre dijo que Mea Cuba tenía mucho de mea culpa.

de El País

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