La “Tercera Hispanidad” llega en el siglo XIX con la invasión Napoleónica de España en 1808

El sentimiento antiespañol aún pervive en el pensamiento sociopolítico de muchos países de varios continentes, y será a todas luces muy difícil de cambiar

En este artículo se pretende dar una panorámica lo más clara posible sobre la historia de la Hispanidad, con el objetivo de desterrar malos entendidos, interpretaciones incorrectas y datos desconocidos

Segunda parte del artículo de Pedro García Guillén

Decadencia

La hispanidad moderna y que podríamos denominar “Tercera Hispanidad” no llega hasta el siglo XIX, con la invasión Napoleónica de España en 1808. A raíz de la victoria española sobre las tropas francesas se desarrolla a lo largo de todo el siglo una renovación del hispanismo enmarcado ya dentro de la ola de nacionalismos europeos modernos como el alemán o el italiano. Varios acontecimientos distinguen esta fase del pensamiento hispanista de las anteriores.

La primera y más importante es que esta Tercera Hispanidad queda restringida a la península y los archipiélagos en Europa (Baleares y Canarias), el Caribe (Cuba y Puerto Rico), y Asia (Filipinas), debido a la pérdida del resto de territorios imperiales en las primeras décadas del mencionado siglo.

En este sentido, el Hispanismo comienza a ser menos político y patriótico y más cultural; la inestabilidad política que marca la norma en el período decimonónico hace que los intelectuales de la época comiencen a identificar la decadencia hispánica de la época imperial con un problema de cultura, de base, de origen. Narraron esta decadencia del Hispanismo autores como Benito Pérez Galdós, Modesto Lafuente, Marcelino Menéndez Pelayo o Juan Valera, entre otros.

A finales del siglo XIX el pensamiento Hispanista tocó fondo con la pérdida de los últimos territorios de Ultramar. El “Desastre del 98” fue un golpe moral definitivo que hizo a todo el pueblo español avergonzarse de sí mismo y sentirse minusvalorado frente a los demás.

La Leyenda Negra y los continuos fracasos por recuperar su lugar en el mundo hacen surgir las teorías del llamado Mal de España, Problema de España o Ser de España. En ellas comienza a gestarse una polarización casi visceral del pueblo español, que produciría una oleada de guerras civiles en los siglos XIX y XX: Las Dos Españas. Innumerables autores trataron esta introspección interior del regeneracionismo español: Miguel de Unamuno, Joaquín Costa, Lucas Mallada, Ricardo Macías Picavea, Francisco Giner de los Ríos y un largo etcétera.

Paralelamente, en los antiguos territorios del imperio español, el sentimiento hispanista fue, ya sea por injerencia de otras naciones o por la simple necesidad de construir una identidad propia, identificado con una autoridad opresora, saqueadora y esclavizadora de los pueblos americanos el gobierno español del continente. Tal sentimiento antiespañol aún pervive en el pensamiento sociopolítico de muchos países de varios continentes, y será a todas luces muy difícil de cambiar.

 

 

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