Los planes de Baleària en Cuba no se limitan exclusivamente al proyecto para operar una futura conexión con Miami

  • La iniciativa, que todavía se encuentra en una fase primigenia de gestación, prevé conectar La Habana y otras zonas costeras del país con dificultades de comunicación por carretera, entre ellas Varadero, Cayo Largo o la Isla Juventud.

Pero Castro sigue sin hacerle caso a Adolfo Utor, que ya no sabe por qué pasillo de Palacio arrastrarse para que el dictador le autorice la línea Miami – La Habana.

Ambiciones Valencianas

La naviera con sede en Dénia pretende establecer toda una red de conexiones marítimas dentro de la propia isla para cubrir las necesidades internas de desplazamiento. Así se lo expuso su presidente, Adolfo Utor, a las autoridades cubanas en las reuniones bilaterales que mantuvieron el pasado jueves en La Habana, en el marco de la misión comercial que organiza el Consejo de Cámaras de Comercio de la Comunidad Valenciana y que respalda la Generalitat.

La iniciativa, que todavía se encuentra en una fase primigenia de gestación, prevé conectar La Habana y otras zonas costeras del país con dificultades de comunicación por carretera, entre ellas Varadero, Cayo Largo o la Isla Juventud, a través de una red de ferrys capaces de combinar el tráfico de pasajeros y el de vehículos y camiones, según explicó ayer el propio Utor al término de estos encuentros con altos funcionarios del Ministerio de Transporte.

El objetivo no es otro que empezar a colaborar ya con el Gobierno cubano y acceder a este mercado satisfaciendo una necesidad existente, mientras aguarda la decisión sobre la hipotética línea marítima con Estados Unidos, que se encuentra todavía en una fase de estudio.

Las características de esta red de cabotaje encontrarían, al menos sobre el papel, menos obstáculos jurídicos y administrativos para su puesta en marcha, ya que las operaciones se limitan al territorio cubano y carecen, por tanto, de la complejidad que representa el tráfico internacional de pasajeros tras alrededor de 55 años de bloqueo estadounidense.

El presidente de Baleària sigue confiando, no obstante, en las posibilidades de su compañía para prestar servicio en esta nueva ruta cuando el Ejecutivo presidido por Raúl Castro otorgue su beneplácito definitivo. «Somos respetuosos y pacientes. Estaremos aquí cuando se nos requiera», señaló ante la ausencia de novedades. «Tampoco esperábamos grandes avances. El Gobierno cubano recibe centenares de proyectos de inversión. Cuba es hoy la novia más deseada y tiene todo el derecho a priorizar los proyectos».

Integrado en la delegación empresarial valenciana que desde el pasado martes trata de cerrar nuevos negocios en Cuba, Adolfo Utor continuará de visita por los distintos países del Caribe donde Baleària cuenta con intereses comerciales y líneas propias, tales como República Dominicana, Puerto Rico o Bahamas.

Se trata de un mercado emergente para la compañía española, que prosigue apostando por Cuba como un país estratégico desde el que ofrecer conexiones marítimas a toda la zona del Caribe, incluyendo México, Colombia o la propia Venezuela.

En Cuba, Baleària planea además promover una terminal polivalente, así como un sistema para interconectar a través de barcos solares barrios y localidades ubicadas en la bahía de La Habana, recuperando así un flujo de tránsito de pasajeros que era muy común tiempo atrás en la isla. Sin que tampoco se hayan producido avances significativos en esta línea, Utor aprovechó la visita para trasmitir a las autoridades cubanas el compromiso de esta compañía con la isla.

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