Por: José Gabriel Barrenechea.
1-En mi artículo citado por él en el suyo, artículo que al parecer él no leyó hasta el final en su embullo por replicarlo, no pretendo haber encontrado alguna sutil argucia legal que permitirá los cubanos residentes en el exterior participar en el prometido próximo Referendo. Solo intento llamar la atención sobre el incuestionable hecho de que no hay razón en los procedimientos, en la mecánica electoral, para excluir de participar en el Referendo a aquellos ciudadanos cubanos que no estén domiciliados en Cuba. Razones que si pueden argüirse en el caso de las “elecciones” de delegados y diputados (leer artículo).
Si Arnaldo hubiera continuado leyendo habría descubierto que la oración siguiente a la citada por él dice así: “No existe ninguna traba en el mecanismo electoral a que el ciudadano cubano domiciliado en el extranjero pueda participar en los referendos que se convoquen en su país. Solo la voluntad de quienes dictaron la Ley, y de quienes la aprobaron, de mantener excluido de la participación política a un significativo sector de la ciudadanía nacional”.
Yo estoy plenamente consciente de esa voluntad de exclusión, solo que otros muchos no; y aunque resulte cansón para los que ya se saben todas las respuestas, en el aula nos quedan muchos a los que convencer. La labor del publicista permite a algunos preocuparse solo por dárselas de tipo muy inteligente. Pero no es esa su función, sino tratar de hacer entender al mayor número una idea, una propuesta, una visión, un relato… y en la consecución de ello se tiene uno que arriesgar de cuando en cuando a perder el cartelito.
2-Evidentemente el amigo Arnaldo no llegó a leer los otros artículos míos que integran esta serie: Lo realmente significativo de este 19 de abril: la promesa de Referendo Popular, y sobre todo Para iniciar una Revolución en el Referendo, en el que explico cuál es mi propuesta en lo concerniente al Referendo.
De haberlo hecho sabría que lo que propongo es precisamente votar NO. Solo puedo invitarlo a leer esos artículos. Sé que soy un poco cargante, pero le ruego haga el esfuerzo antes de ponerse a opinar a resultas de su embullo.
3-Si el amigo Arnaldo tiene tan mala opinión de “eso que llaman pueblo de Cuba”, si tan distante está de entender su situación, muy diferente de la privilegiada suya, en que nadie lo persigue, ni acosa; si en definitiva tanto disgusto le damos los muertos de hambre, tracatanes y chivatos de la Isla, pues le aconsejo que no pierda más el tiempo al teclado de su computadora: No se enferme el hígado, hombre, hágase ciudadano de cualquier parte y deje de pensar en nosotros y nuestros problemas.
4-Mi propuesta va dirigida al pueblo cubano de la Isla, el que más sufre con la actual situación, y en todo caso lo del voto de los no residentes solo tiene como objetivo el intentar motivarlos a servir como difusores de la campaña por el NO en el Referendo hacia el interior de la Isla.
Porque en el artículo que se ocupó usted de diseccionar (como siempre, con tan poco tino de investigador y demasiado embullo de carnicero), un escrito secundario en la serie referida, mi objetivo era, y es, motivarlos por allá afuera para tratar de que pongan a disposición de la campaña las relaciones que casi todos ustedes conservan al interior de la Isla entre familiares y amigos. Sobre quienes ejercen una poderosa influencia matizada por sus billeteras, pero que sin embargo en la mayoría de los casos se cuidan de no utilizar para fines políticos generales.
También poner ante una disyuntiva a los no pocos cubanos que se han integrado por allá afuera a las organizaciones de solidaridad que ha armado el MINREX.
5-Poner al mismo nivel las “elecciones” con el Referendo no es más que una absoluta falta de visión táctica: Lo único efectivo que se puede hacer en las “elecciones” para declararse en contra del régimen es no asistir a votar. O sea, una acción pública, llena de consecuencias que quizás usted no haya conocido, o no recuerda. En cambio en el Referendo se puede marcar NO desde el anonimato.
Y si a pesar de la constante vigilancia, del constante acoso y persecución a quienes se atreven a no votar, este 11 de marzo uno de cada seis cubanos no salió a hacerlo (casi uno de cada cuatro en la ciudad de La Habana): ¿Qué se puede esperar cuando allá la posibilidad de marcar anónimamente un NO, posibilidad que no existe en las “elecciones” por la estafa de no reconocer el voto en blanco o voto por completo opuesto a la propuesta de candidatura?
La evolución del voto desde el 2008 demuestra que existe una tendencia que de todos poner el hombro en la campaña, y empujar con todas nuestras fuerzas, podría llevarnos a que uno de cada tres cubanos votara NO en el futuro Referendo. Todo un golpe a la supuesta unidad en su apoyo que publicita a los cuatro vientos, y que tantos dan por creíble más allá de Miami (aunque también allí).
Por elección yo vivo en Cuba, ya que podría haberme largado hace mucho tiempo. En consecuencia no tengo posibilidad de leer lo que se escribe en medios censurados por el régimen: En ese sentido agradecería que cualquier respuesta a mis trabajos se dirigiese a republicocubano@gmail.com.

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