París, 27 de septiembre de 2015.

Querida Ofelia:

Te hago llegar esta importante declaración del ex Comandante de la Revolución, guerrillero del Escambray, Dr. Armando Fleites Díaz. Él me lo envió desde Miami. Te ruego que como sueles hacerlo, lo difundas en San Cristóbal de La Habana.

“Revolución es cambio total de viejas, obsoletas y arcaicas estructuras por nuevas instituciones y sistemas para lograr el bienestar y la felicidad de los pueblos.

Revolución es marchar hacia adelante, es avanzar hacia el futuro para edificar una nueva sociedad y una nueva nación.

En Cuba revolución es Martí, Guiteras, el Directorio Estudiantil de 1927-1930, Echeverría y Frank País.
Revolución es verdad, justicia, honradez y principios.

La revolución está más que justificada cuando existen dictadores y tiranías y cuando hay hombres dispuestos al sacrificio para derrocarla.

Aunque externamente funcionen las armas, internamente están presentes los ideales, el amor y la solidaridad humana.

Las revoluciones verdaderas son aquellas que están desprovistas de ambiciones personales, intereses sectarios, odios atávicos y protagonismos desmesurados.

Las revoluciones verdaderas son las nacionalistas que mantienen la soberanía del pueblo sin aceptación de ingerencias, ni supeditación ni dependencias a naciones extranjeras.

En definitiva deben tener lo que el Apóstol de nuestra Independencia José Martí, llamaba como la Ley Primera de la República: “el culto a la dignidad plena del hombre.”

Fidel Castro el 26 de Julio convocó al pueblo a la insurrección para rescatar la libertad, la Constitución de 1940, la democracia con pluralismo de partidos políticos, con elecciones transparentes y libres en 18 meses y las promesas de justicia social, reforma agraria, carrera administrativa, industrialización nacional, independencia económica total y honradez gubernamental.

A los 60 años del Moncada, la realidad y su legado niegan y defraudan ya que no se cumplieron los postulados por los que fue convocada una revolución autóctona, por la que murieron muchos combatientes y luchó un pueblo esperanzado.

La Cuba de hoy sólo muestra una ruina política, económica, social y moral en una sociedad fracturada y disfuncional.

Fidel Castro, un dirigente histórico en la lucha contra la dictadura militar batistiana por sus ansias de alcanzar y mantener un poder político total, personal y absoluto, realiza e impone por la fuerza, por la mentira, y el engaño una revolución foránea marxista, leninista, y estalinista, con su modelo económico de Capitalismo de Estado y las instituciones políticas y militares soviéticas.

Su mentalidad era fascista, pero Hitler y Mussolini ya habían desaparecido y la única ideología política que podía utlizar para mantenerse en el poder indefinidamente era la comunista, pero se equivocó al pensar que la Unión Soviética obtendría el dominio mundial y al menos mantendría el poder adquirido, pues esa potencia se colapsó estrepitosamente.

Fidel Castro a través del periódico Gramma, se dirige a las delegaciones extranjeras asistentes a la conmemoración del asalto al Cuartel Moncada en una carta dispersa, inconexa, imprecisa, confusa, inundada de diferentes tópicos donde prevalece el protagonismo y las justificaciones y donde señala que en esa etapa previa al ataque él fomentó una célula marxista con Abel Santamaría y Jesús Montané (ya fallecidos), utilizando una biografía de Carlos Marx escrita por Fuck Mehing.

También expone que los 160 combatientes seleccionados para la acción del Moncada estaban afiliados a un partido radical de la nación cubana donde todavía el espíritu pequeño burgués inculcado por los dueños extranjeros y sus medios de divulgación, influían en mayor o menor cuantía en todos los rincones del país.
Sin mencionar nombres, ataca al Partido Ortodoxo al que él y los combatientes pertenecían, reconociendo explícitamente que los participantes seleccionados para la operación no eran comunistas.

Recalcó también que el Partido Comunista estaba integrado por personas serias y consagradas de Cuba, manifestando de esta manera su innegable simpatía por el PSP, que sólo participó en las etapas finales del proceso insurreccional.

En New York en las primeras semanas después del triunfo, proclamó que: “Nuestra revolución está al centro y un paso al frente. Ni con el capitalismo que mata de hambre ni con el comunismo que cercena las libertades…”

Lo interesante que no dice en su carta es, que desde antes del 26 de Julio de 1953 ya tenía contacto con el comunismo internacional y más importante con la KGB rusa, llegando a acuerdos y recibiendo ayuda a través de los altos funcionarios soviéticos de la KGB Osvaldo Sánchez (Rafael), Wilfredo Velázquez y Nikolai Leonoev.

El Segundo Frente Nacional del Escambray y las organizaciones cívicas y revolucionarias del Frente Cívico no plantearon nunca una revolución comunista sino lo contrario y declararon su posición pública anticomunista. Acción y sabotaje y los ministros del M. 26 de Julio del nuevo gobierno revolucionario tampoco eran comunistas. El presidente Urrutia era anticomunista, por lo que fue destituido por Castro, que formó un gobierno secreto y paralelo para dirigir la comunización de Cuba.

Castro a todos los que no pensaban como él y discrepaban los llamó traidores. Encarceló, fusiló, y obligó al exilio a muchos verdaderos revolucionarios y combatientes.

Hoy ante nuestros mártires gloriosos ratificamos los postulados sagrados de una revolución democrática traicionada y proclamamos:

1-Que la revolución castro-comunista ha sido un fracaso.

2-Que Fidel Castro cambió, negó, distorsionó y traicionó a la verdadera revolución democrática cubana.

3-Que la historia jamás absolverá a Fidel Castro.

4-Que en definitiva la solución cubana no está en una dictadura militar ni en una tiranía monárquica comunista, sino en una República Democrática, nacionalista como la soñó el Apóstol de nuestra Independencia José Martí.

Con la ayuda de Dios los cubanos tendremos un nuevo amanecer”. Dr. Armando Fleites Díaz.

Un gran abrazo desde La Ciudad Luz,

Félix José Hernández.
Foto: De izquierda a derecha los comandantes guerrilleros: Lázaro Artola, el Dr. Armando Fleites Díaz y Genaro Arroyo, en el Escambray, Cuba, 1958.

Deja un comentario