Revisando la historia reciente de Colombia

Una parte de Colombia está reconocida como patrimonio de Usa, y la otra bajo un gobierno tumultuoso y efímero, semejante a muchos de la América Latina

Todo tan fácil, que apenas ha cambiado, o por lo menos eso nos parece a los que no estamos pisando el suelo Colombia, y solo podemos testimoniar de primera mano aquello que nos dicen los paisanos que están por aquí por España, algunos, otros no, con poca gana de volver por aquellas hermosas tierras que se deshacen en halagos hacia ellas, y maldicen a los malos políticos, al estilo español, o el español al estilo de Colombia, que impera por allí y por aquí.

Y como los criollos ya “tenían dientes” Nariño les pudo arengar a sus hombres cuando desde los ejidos de Pasto divisaban la ciudad: “Muchachos, a comer pan fresco a Pasto, que lo hay y muy bueno…” 

Nariño estuvo en Popayán reponiendo fuerzas y trató por medios políticos de que pastusos y patianos hicieran la paz con los payaneses al objeto de que un futuro propio, tan sólo con las injerencias extranjeras de rigor al uso de su tiempo, pero sin ser territorio colonial de ningún país, se abriese a la esperanza en aquellas feraces tierras. Pero para los pastusos y patianos, por boca de sus mandamases y caciques era un “orgullo vivir bajo las sabias y equitativas leyes del gobierno español…En fuerza de nuestros principios santísimos, hemos vivido satisfechos y contentos…” Por lo que en modo alguno se vislumbraba la posibilidad de ningún entendimiento entre gentes que la lógica más elemental de vida los debería de haber conducido hacia un entendimiento rápido y diáfano entre ellos. Y una vez entendidos ellos, España, una metrópolis que bastante tenía con intentar solucionar sus graves problemas domésticos, de haber estado gobernada con un solo ápice de inteligencia, hubiese procedido de otra manera totalmente diferente a como procedió en todo el tema indiano. Y así nos fue….

Y así les está yendo a los colombianos. Del pasaje anterior con eliminar España y poner el mundo gringo, el mundo maderero, petrolero, minero, y no gastar un euro en educación y cultura y la costumbre de un pueblo a ello, ya se tienen los modernos ingredientes para cocer un pan nacional muy sabroso y rico para los gobiernos y multinacionales de fuera, en detrimento perverso de los naturales del país, lógicos receptores y administradores de sus propios recursos.

En otro pasaje histórico Antonio Nariño Álvarez responde: “…Me permitirá que le haga observar que este gobierno en que murieron nuestros abuelos ya no existe; porque una parte de Colombia está reconocida como patrimonio de Usa, y la otra bajo un gobierno tumultuoso y efímero, semejante a muchos de la América Latina. Sería yo un loco al salir de la dominación española… Porque nuestra reunión de un cuerpo sano a otro moribundo y gangrenado…Todos mis deseos y todos mis sacrificios son por ver mejorar la suerte de mis compatriotas, asegurándole en la parte que nos toque, un gobierno moderado y justo, que les aleje las lágrimas de tres siglos de esclavitud…” Palabras; tristes palabras a las que se llega en la actualidad, simplemente cambiando la antigua dominación española por la actual.

Antonio de la Santísima Concepción Nariño y Álvarez, bogotano, que nació allá por el año de 1.765 fue uno de los paladines que defendieron, desgraciadamente hasta con la espada, la idea a cuajar de formar con los territorios que constituían el virreinato de la Nueva Granada una república centralista. Diferente, por tanto, de la idea federal de estados asociados, cuando muchos de los dichos estados lo formaban un puñado de vecinos en los que sumado el cacique de turno, cabían todos dentro de la sombra de un sombrero de ala ancha que, por regla general, era el que portaban los que lanzaban la piedra de la discordia y escondían la mano: los clérigos y los españoles.

En el movimiento emancipador en sí está toda la filosofía política de las gentes indianas, muy especialmente de aquellas con la suficiente formación como para poder pensar por sí mismas, En los escritos que se cruzaron entre el criollo Nariño y el militar español Sámano antes del encuentro de sus tropas en el Alto Palacé, una vez más se pone de manifiesto lo poco que se había avanzado en el campo político del pensamiento después de tantos años de sumisión al beato y pulgoso imperio español, porque una parte muy grande ella ya se encargaba el clero y los terratenientes criollos o españoles, o los funcionarios, de que fueran ignorantes hasta para eso, y caminaran tan sólo allá y para donde se les indicara.

No es nada fácil salir de la desidia que se va inyectando en un país donde se hace costumbre de ello, y la falta de criterio colectivo, impide cualquier razonamiento de progreso.

La paz; cualquier paz, es mejor, vale mucho más que la más victoriosa de las guerras. Pero en el caso de Colombia, lo que se ve desde fuera, desde la distancia, es que no es nada fácil cerrar el gran negocio que significa vender armas ligeras, mantener una guerra civil, en un hermoso país donde solo la razón la pueden llevar los que no quieran ningún tipo de guerra.

De todos modos, el único camino para la gran paz mundial, empieza, es de obligado cumplimiento, por legalizar las drogas, como lo está el alcohol y el tabaco.