Los fusilamientos del 3 de mayo

Luego y durante la madrugada del tres de mayo los franceses fusilaron con celo a todo español opositor

 DAMIAN GALMES CEREZO.

Recordemos que después de la ignominiosa derrota de Trafalgar aconteció en octubre del año 1807 que don Manuel Godoy, el valido del rey de España Carlos IV de Borbón y que Bonaparte, el emperador de la Francia revolucionaria, ambos a dos consignaron en la ciudad de Fontainebleau  un tratado, en cual se estipulaba la invasión militar conjunta francoespañola de Portugal —la por entonces aliada de la Inglaterra enemiga de Bonaparte— y que se permitiría para ello el paso de las tropas galas por el territorio español. Estemos a la mira de que gran parte de la nobleza y de la burguesía española confiaba en que esa alianza con el francés restablecería la supremacía naval de España en el Atlántico y que de nuevo haría que la metrópoli continental volviera a recibir los oros de América; siendo así y al cabo que ellos retornarían a verse ricos.

Rememoremos de seguido que en el año 1808 y tras los sucesos del motín de Aranjuez,  ciertos aristócratas, unos muchos burgueses, y por sobretodo todas las gentes populares del país estaban verazmente convencidos de que Napoleón se desharía, tanto del bobo rey padre y de su ministro corrupto Godoy, como que instalaría en el trono a Fernando VII, y que en consecuencia e estos hechos el emperador de Francia devolvería a España su grandeza económica y su preponderancia en el nuevo concierto de las naciones; así pues veamos que al día siguiente de la algarada en el palacio de estío, el rey Carlos IV abdicó a favor de su hijo; y avisémonos asimismo de que al detrás de este duro acontecer, Madrid, fue ocupada por las tropas del general Murat sin ningún resquemor por parte de sus vecinos; y por último no dejemos de advertir que en el día 23 de Marzo, se produjo una sonadísima entrada triunfal en la capital de España de Fernando VII acompañado de los franceses.

No obstante descubramos que ulteriormente a estos iniciales hechos confiables, el Bonaparte se dedicó a traicionar a los españoles; no sólo cuando el mando supremo de los galos en España apoyado en sus tropas, obligó a don Carlos IV y a don Fernando VII a acudir a Bayona para reunirse con Napoleón, donde ambos abdicaron y regalaron el trono de España al hermano del Bonaparte; sino también cuando el día dos de Mayo, Murat ordenó sacar de palacio a los dos hijos de don Carlos IV, los que aún quedaban en Madrid, María Luisa, la duquesa de Toscana y reina de Etruria, y el infante Francisco de Paula;, para trasladarlos a Bayona.

Estando así las cosas la muchedumbre, una vez conocida la aviesa intención francesa, y al grito  de «¡Que nos lo llevan!», acometió al alcázar; ocasionando que Murat mandase a todos sus milicianos imperiales, que masacraran a los madrileños antagonistas, para que al luego y durante la madrugada del tres de mayo fusilaran con celo a todo español opositor. [1]

[1] Ver. Artola Gallego, Miguel. La Guerra de la Independencia. Madrid 2008. Espasa Calpe.

Hispanista revivido.