Por: Alberto Hernández
La presidenta de la Red Latinoamericana de Jóvenes por la Democracia (JUVENTUDLAC), Rosa María Paya, viajó a Cuba a principio de marzo para la ceremonia de entrega de la segunda edición del “Premio Oswaldo Paya Libertad y Vida”.
El galardón -que lleva el nombre de su padre- le fue conferido a la iniciativa democrática de España y las Américas (IDEA), un foro internacional no gubernamental que integran 37 ex jefes de Estado y de Gobierno de España y Latinoamérica.
A los ex presidentes de Colombia Andrés Pastrana y de Bolivia Jorge Quiroga, quienes en representación de la iniciativa IDEA lo recibirían en la Habana, el régimen les negó la entrada al país.
Lo mismo sucedió en su primera edición cuando impidieron el ingreso a la Isla a Luis Almagro, Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), al ex presidente de México, Felipe Calderón, y a la parlamentaria chilena Mariana Aylwin.
Algunos opositores consultados se mostraron incrédulos de que las autoridades castristas hayan sido sorprendidas nuevamente por Rosa María Paya, si conocían al igual que el pasado año- el propósito de ella y prefirieran asumir el costo político de prohibir la entrada al país a dos ex presidentes latinoamericanos.
De ahí se desprende la otra interrogante cuya respuesta sigue siendo un enigma ¿Por qué la dictadura continúa permitiéndole la entrada al país si ella tiene el estatus de refugiada política y, sobre todo, conociendo de antemano que viene a realizar alguna provocación, como acostumbra a calificar el régimen a las actividades opositoras?
La esperada reacción del régimen permitió a la joven activista ganar visibilidad al mostrar otra vez el rostro de intolerancia del régimen, pero nuevamente las contradicciones persistentes en el seno de la oposición impidieron movilizar a todos los opositores en torno al evento.
En efecto, la también líder del proyecto” Cuba Decide” que impulsa realizar en la Isla un plebiscito vinculante, no es bien vista por todos los opositores. Algunos la califican de oportunista y elitista, aparte de mirar con recelos que desde el exterior intenten imponérsela como líder de toda la oposición.
También cuestionan su proyecto al considerarlo inviable en las condiciones de la dictadura y no dudan en calificarlo de ilusión como es el caso del reconocido disidente Antonio Rodiles. Además de echarle en cara que nunca ha tenido un gesto de solidaridad hacia los opositores internos que sufren las consecuencias de la represión del régimen.
Pero como si ello no fuera suficiente para comprender que no cuenta con el apoyo necesario de los opositores internos para organizar eventos en el país que logren un buen impacto, ni siquiera en el Movimiento Cristiano de Liberación (MCL) que fundara su padre quieren saber de ella.
Su propio tío, Carlos Paya Sardiñas, representante en España de este movimiento opositor se encargó de dejar claro que el MCL no tiene ya nada que ver con su sobrina, quien hace tiempo decidió apartarse del mismo para desarrollar su propia agenda en beneficio personal.
Quien debería ser la máxima defensora del legado del fundador del Movimiento Cristiano Liberación pero en una permanente ceremonia de la confusión lo que hace para provecho propio es destrozar el legado de nuestro fundador, afirmo Paya Sardiñas.
Por su parte la coordinadora en la habana del MCL, Rosa María Rodríguez Gil con la evidente intención de aclarar que el proyecto “Cuba Decide” no cuenta con el respaldo de su movimiento ni es continuidad del “Proyecto Varela”, como ha dejado entrever Rosa María Paya- declaró públicamente que los firmantes del “Proyecto Varela” no son promotores de ninguna iniciativa posterior creada fuera de Cuba.
Opositores a ambos lados del estrecho de la Florida se preguntan con cierta lógica. ¿Por qué a Rosa María Paya solo le interesa entregar esos premios a importantes personalidades políticas extranjeras? ¿Por qué no lo ha utilizado para premiar la labor de reconocidos líderes de la disidencia cubana tanto en el país como en el exilio? ¿Por qué no se lo confirió en esta ocasión a Eduardo Cardet, coordinador nacional del MCL, y así contribuir a la campaña internacional para lograr su liberación?
Lo cierto es que no basta con organizar un acto en Cuba y luego marcharse del país para continuar viajando por todo el mundo sin que ello se traduzca en acciones concretas que impacten y movilicen a la sociedad cubana. La batalla principal tiene que darse en la Isla y no en el exterior.
Sin embargo hay que reconocerle el haber conseguido generar otra dinámica interesante que puso al régimen a la defensiva, pero nuevamente las contradicciones producto de los males que aquejan a toda la oposición incluida naturalmente ella- la llevaron a “tropezar de nuevo con la misma piedra”, desluciendo su plan que no consiguió aglutinar a todos los opositores y no tuvo ningún impacto en la población.

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