Rufus Wainwright, invitado de Mariela Castro

Dio un concierto en la Fábrica de Arte Cu­bano

  • Es su tercer viaje a Cuba

Con 43 años cumplidos, Rufus Wainwright ha hecho casi de todo en la música durante una carrera de 35 años casi meteórica. Ha incursionado en el pop, en la música clásica (inspirado por figuras como María Callas), y en  la chanson française,  ha participado en la banda sonora de cintas como Brokeback Mountain, Moulin Rouge y Across The Uni­verse, ha crea­do —música mediante— coloridas po­laroids de la ciudad de Nueva York y, de paso, ha recibido premios Grammy y varias nominaciones.

En este momento de mi carrera —dice con cierto reposo— soy un ár­bol que crece con muchas ramas. Tengo un querido esposo, mis pa­dres, mi familia, la música y todo eso es muy fuerte en mi vida. Sin embargo, a veces una de esas ramas se asoma para recordarme  al  joven que era, porque nadie puede traicionar todo lo que ha sido”.

Después del show Rufus, camisa blanca y un colorido pantalón, se to­mó un descanso en los camerinos antes de recibirme para compartir algunas ideas de su extraordinaria carrera, su relación con el mítico músico canadiense Leonard Cohen —autor de joyas como Chelsea Hotel y la propia Hallelujah— y su militancia por los derechos de los ho­mosexuales (Ru­fus no solo ha manifestado sin remilgos su condición ho­mosexual desde la primera juventud, sino también aboga públicamente por los derechos de esta co­munidad).

El cantante y compositor está sentado sobre un pequeño sofá y bebe un poco de agua para mitigar el calor que desafía el aire acondicionado. Se seca el sudor del rostro y ríe a carcajadas cuando le recuerdo que Elton John  lo consideró el mejor cantautor del planeta.

Hispanista revivido.