Rusia y el separatismo

Han sido las repúblicas iberoamericanas (tales como México, Colombia, Perú, Argentina o Brasil) las primeras en condenar el proceso separatista y en apoyar sin fisuras la unidad de España

 

Antonio Moreno Ruiz

 

Ante el enésimo y tragicómico esperpento del nacionalismo “catalán” con la independencia que nunca llega, la prensa española incide en el papel de Rusia como potencia instigadora del desmembramiento nacional y de la desestabilización de la Unión Europea. Pasan los días y el discurso sigue siendo el mismo. Al ser un tema tan importante y tan candente, creemos que son merecidas algunas líneas. A saber:

-Parece evidente que Rusia, tanto como estado como prensa, está jaleando el separatismo “catalán” por todos los medios. Otrosí, tanto o más que lo han jaleado medios ingleses, italianos, israelíes, belgas, alemanes o austriacos. A nadie se exime, por supuesto. Todos iguales de enemigos de España, y encima muchos con problemas internos que les pueden salpicar. ¿Pero por qué esa fijación con Rusia y no con los otros muchos que han apoyado lo mismo? La prensa española sigue siendo una pésima comunicadora, y no pone el dedo en la llaga de cómo el separatismo catalán pide anexionarse por la fuerza parte de Aragón, Valencia, Baleares y hasta algunos pueblos de Murcia, así como el nacionalismo “vasco” se quiere anexionar Navarra y parte de Castilla; o así como hasta los “andalucistas” ya hablan de anexionarse el Algarve, el Alentejo, Murcia y el Rif. ¡Y después la imperialista es España! Se piden “referéndums”, pero que no voten todos los afectados; no ya toda España, que por supuesto, sino siquiera las regiones más inmediatas afectadas por el imperialismo separatista. Asimismo, tampoco se incide cómo en Francia, Portugal o Alemania los partidos separatistas están prohibidos, así como en la mentada Alemania sería impensable un referéndum independentista para Baviera. Por cierto que uno de los partidos más entusiastas del separatismo “catalán” ha sido AfD, aquellos que dicen ser identitarios, liberales y conservadores; como tantos otros de este pelaje, antaño neonazis, hogaño sionistas. Otro tanto puede decirse de los payasos de la Liga Norte en Italia.

-Con todo, y en especial a todos aquellos europeístas, ya sean progres, liberales, conservadores o dizque identitarios,  han sido las repúblicas iberoamericanas (tales como México, Colombia, Perú, Argentina o Brasil) las primeras en condenar el proceso separatista y en apoyar sin fisuras la unidad de España, mientras que todavía buena parte de Europa anda cerdeando, pareciendo tener algún trauma infantil por no haber superado las victorias de los Tercios de Flandes.

-Al apoyo de las repúblicas iberoamericanas hay que añadir el del pueblo serbio, que muy pronto, desde internet a las calles, ha recordado cómo España se negó a apoyar el separatismo proalbanés en Kosovo; otra magna obra de Estados Unidos ante la cual se achantó Europa.

 

-Sea como fuere, ¿alguien me puede explicar qué hacen nuestros soldados en el Báltico? ¿No sería mejor que estuvieran, por ejemplo, en nuestra complicada frontera africana? Asimismo, ¿alguien me puede explicar por qué España rompió relaciones comerciales con Rusia, siendo que el sector agropecuario ha sido el más afectado? ¿Es que acaso no se están despoblando aldeas de todo el noroeste y el centro del país por día? Pues sí, sin jusificar a ese maquiavélico eslavo que es Putin, España no sólo tiene soldados en el Báltico y no sólo se inmiscuyó sin venir a cuento en lo del Donbass (y todavía me pregunto qué pinta Estados Unidos en esta historia, que a lo sumo, es un problema de europeos), sino que es que encima ha perjudicado aún más su economía, y más a un sector especialmente vulnerable, en plena crisis. Y nos creíamos que estar arrodillados a los angloamericanos y a su colonia la Unión Europea no iba a tener consecuencias… Y así, nos hemos convertido en el instrumento para desestabilizar la Unión Europea que, mediante el Tío Sam, nos dice hasta a quien le podemos vender el queso y las hortalizas, los mismos que nos dicen cuántos litros de leche y de aceite debemos producir. En nombre del ¡libre mercado! Así, siempre estamos en el ojo de los anglosajones, y ahora sumémosle el de Rusia.

-Aprovechando todo este embrollo, muy pronto saltan aquellos que dicen que “Rusia no es Occidente, Rusia no es Europa”… Sí, lo mismo que los adorables franceses y anglosajones cuando decían que Europa terminaba en los Pirineos. Al menos los rusos no mendigan ser lo que no son. Y la verdad, tanto odio contra Rusia (sin justificar su asquerosa implicación en el proceso separatista, ojo) en el fondo no es más que un amor desmedido por el imperialismo anglosajón, el cual muchos no expresan abiertamente por cierta timidez. No fue Rusia la que invadió Cuba, Puerto Rico y Filipinas. Ni la que mandó matar a Carrero Blanco cuando dejó claro que España no quería entrar en la OTAN (en la que años después nos metieron los socialistas). Y tan superiores como ven algunos a los alemanes, les recuerdo que por sus tremendas meteduras de pata, desde la Revolución Francesa a la Segunda Guerra Mundial (pasando por la Revolución Rusa), todavía los europeos estamos pagando mucho.

¡Ah! Y tampoco fue Rusia la que entregó España a las oligarquías separatistas en 1978. Que si alguien ha fomentado y alentado el separatismo, es el mismo régimen nacido de lo peor del franquismo y lo peor del antifranquismo.

-En resumidas cuentas: Nos hemos ganado un enemigo que no esperábamos. Y con “amigos” y “aliados” tan buenos como Estados Unidos y Gran Bretaña, así como la Unión Europea, lo que nos hacían falta era más enemigos poderosos. Putin se crió en la KGB y, de hecho, nos va a utilizar como herramienta. Y por otra parte, Marruecos al sur ya con sus satélites espiándonos. Así que preparémonos para más diversión.