París, 9 de diciembre de 2015.

Querida Ofelia:

Te envío este interesante artículo, que me hizo llegar desde Miami nuestro querido amigo, el poeta disidente cubano Yndamiro Restano.

“Lo mejor que le ha pasado a Venezuela ha sido que los venezolanos votaran en estas elecciones, por mayoría, a favor de las fuerzas democráticas. Obviamente este paso importante, que permite construir una auténtica división de poderes, hubiera sido impensable sin la vocación democrática de la sociedad venezolana y su sentido práctico de la política que le llevó a un protagonismo racional. La oposición venezolana comprendió que hay que participar. Si las fuerzas democráticas le obsequian todo el espacio de acción legal a las fuerzas autoritarias, estas lo van a ocupar porque el climax del autoritarismo es el dominio totalitario. Hay que ir, paso a paso, por los intersticios que deja la ley. Podríamos decir para fraseando a Engels, quien terminó siendo un socialdemócrata, que las fuerzas democráticas son invencibles porque subvierten el orden dentro de la legalidad.

De cualquier manera hay otra lección muy importante en el fenómeno histórico venezolano. Sin la proyección actual de los Estados Unidos, la política se hubiera visto acorralada por el Nacionalismo. Pues, las fuerzas autoritarias se hubieran sentido legitimadas por un patriotismo estrecho y convertido el momento político en un momento “revolucionario”. Discurso muy grato, por cierto, a los oídos autoritarios latinoamericanos. Me refiero al Viejo discurso del antiimperialismo, que ha terminado de desmontar el Presidente Obama al restablecer relaciones diplomáticas con su enigmático vecino isleño. En el caso venezolano, Estados Unidos le brindó apoyo moral a las fuerzas democráticas, de manera cautelosa para no ofrecerle a las fuerzas autoritarias la oportunidad de internacionalizar el conflicto. Obviamente, son dos procesos diferentes en momentos distintos que no se pueden reducir mecánicamente. Pero es indudable que Estados Unidos ha actuado con la sabiduría política que era necesaria y ayudado a este triunfo de las fuerzas democráticas venezolanas.

Ahora el camino está abierto para que siga fluyendo la libertad. Camino difícil, pero posible. Sobre todo si se parte del axioma que siempre nos recuerda, que son los medios los que prefiguran el fin. Equilibrio, balance, Todo alrededor del Centro. En resumen, desapego a la golosina del Poder para poder comprender a la pluralidad individual y entre Todos construir un mundo más amable.” Yndamiro Restano

Un gran abrazo desde La Ciudad Luz,

Félix José Hernández.

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