No se justifica en ningún sentido

Un líder o figura de la disidencia o del exilio no tiene por qué mantener un mano a mano con un tipo tan despreciable.

Incluso no le llamo Inmundo porque ya me parece poco ofensivo en su caso. No es solo que no sea un interlocutor válido. Es un personaje sin ninguna credibilidad ética, política y ni siquiera profesional.

Él sabe que miente y miente a sabiendas en su defensa del castrismo.

Aun cuando se le enfrente un oponente con facilidad argumentativa y capacidad de respuesta, acostumbrado además a la camara y los micrófonos en un estudio de televisión, y no un todavía verde José Daniel Ferrer, no vale la pena enfrascarse en un inútil intercambio con un propagandista tan barato, con el cual es imposible razonar sobre el tema cubano con un mínimo de lucidez.

No se trata de evadir un debate con un representante del régimen aunque sea de quinta categoría. Es que ese tipo es mucho menos que eso.

No es más que un pelele del castrismo.

Aceptar debatir con él es propiciarle una oportunidad para que se luzca y se destaque como mamporrero de los Castro. No hay que darle ese gusto. Jamás.

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