El robot comete errores de bulto después de que la empresa de Mark Zuckerberg haya echado a todo el equipo humano encargado antes de la labor

Facebook es el nuevo quiosco, el lugar en el que se puede saber el nuevo trabajo de un amigo, la enfermedad superada por un primo, la muerte de un cantante o el acuerdo entre dos partidos para intentar gobierno. La red social sabe que el contenido personal y la información de los medios, las noticias, conviven en su plataforma. Por eso, hace menos de un año lanzó un espacio, en la parte superior derecha de la pantalla, con un módulo de noticias más relevantes en cada momento. Al igual que en Twitter, donde se tienen ‘Trending Topics’, en Facebook tan solo ponen ‘Trending’ para indicar que algo comienza a ser relevante informativamente.

El viernes pasado la red social decidió deshacerse del equipo humano detrás de dicho módulo para confiar únicamente en un algoritmo que selecciona lo que considera de interés. Desde entonces, no han parado los dislates. Desde la promoción de una historia falsa sobre la periodista de Fox News Megyn Kelly o un vídeo de un adulto masturbándose con una hamburguesa de pollo de McDonald’s. El eco fue tal que McChicken también se convirtió en tendencia dentro de Twitter, despertando todavía más curiosidad al respecto.

Facebook ha rechazado hacer declaraciones al respecto y se limita a hacer referencia a un post en su blog donde explican que esta medida les ayudará a operar a gran escala, una de las expresiones más repetidas en Silicon Valley. “Con un algoritmo a cargo del proceso podremos escalar la cobertura y llegar a más temas para hacer que poco a poco lleguemos a más gente”, explican.

En ningún punto hacen referencia a la necesidad de comprobar la veracidad de las informaciones que destacan, una carencia que ha sido objeto de mofa este fin de semana tras demostrar lo desacertado del algoritmo.

El equipo que comenzó a trabajar en 2014 fue despedido el pasado viernes sin previo aviso. Shayra Khan, una de las defenestradas, ha confirmado la disolución del grupo, que tenía base en Nueva York, y detallado cómo era su día a día. Casi siempre salían del trabajo de madrugada, no contaban en los turnos de vacaciones y tampoco con las ventajas de ser empleados de pleno derecho, sino que formaban parte de los ‘contractors’, una figura muy común en el mundo de la tecnología para contratar servicios de contenido o diseño de manera temporal. La mayor parte de las contrataciones suelen ir para ingenieros, mientras que estos colaboradores serían algo parecido a lo que en España se consideran autónomos dependientes con un contrato por obra.

Sesgo ideológico

Solo tres días antes de esta decisión The New York Times había desvelado cómo la red social clasifica los perfiles de sus usuarios según sus intereses políticos, qué patrones usa para ello y cómo es el mecanismo que les muestra anuncios acordes con sus intereses basándose en esa información.

Facebook también ha sido objeto de críticas por parte de miembros del Partido Republicano en Estados Unidos por su cercanía con la candidata demócrata. Sheryl Sandberg, su número dos, se reunió con varios representantes de la formación política para mejorar su criterio de selección de noticias y negar que la visión progresista de algunos de sus directivos no afecta al producto.

Uno de los miembros más polémicos de su consejo es Peter Thiel, de los escasos emprendedores que apoyan abiertamente a Donald Trump en Silicon Valley. Él es el multimillonario que ha llevado a la quiebra a Gawker, un conglomerado de blogs que acaba de comprar Univision. Cada vez son más las voces que consideran que mantenerlo en ese asiento es un síntoma del desprecio que sienten hacia los medios.

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