Aunque la mayoría de los países de la región se niegan a reconocer la Asamblea Constituyente de Maduro, Rusia y Cuba afichan públicamente su compromiso con el régimen de Caracas.

 

“Cuba denuncia el inicio de una operación orquestada a nivel
internacional y dirigida por Washington para suprimir y silenciar al
pueblo de Venezuela”, han indicado las autoridades cubanas en un comunicado.

El Departamento del Tesoro estadounidense ha aprobado una serie de
sanciones económicas contra el dirigente venezolano, en concreto contra
todos sus bienes sujetos a la jurisdicción de Estados Unidos. Asimismo,
Washington ha prohibido a todos los ciudadanos estadounidenses hacer
negocios con él.

Los gobiernos de Canadá, Argentina y Perú, entre otros, se han unido a
las denuncias y críticas hechas por Washington hacia la Constituyente,
que según La Habana, ha sido boicoteada por la oposición venezolana y
vista a nivel internacional como una amenaza contra la democracia.

“Conocemos bien estas prácticas intervencionistas”, ha aseverado el
Gobierno de Cuba. Tras la revolución de 1959, Washington impuso un
embargo económico contra la isla. “Creen que vamos a dejar que la gente
se someta a la oposición a la que han financiado”, ha indicado el documento.

Según las autoridades de Cuba, que han reiterado su solidaridad con
Caracas, sólo el pueblo venezolano puede decidir cómo sobreponerse a los
problemas. Venezuela es el principal aliado internacional de la isla
caribeña.

La semana pasada, el vicepresidente de Cuba, José Ramón Machado, negó
que el Gobierno estuviera intentando lanzar una nueva mediación de
países de la región para resolver la crisis política en Venezuela.

Machado recalcó que “sólo compete al pueblo y al Gobierno bolivariano
superar sus dificultades sin intromisión extranjera en sus asuntos
internos”.

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