Y Chanel llegó al Paseo del Prado de  San Cristóbal de La Habana. Mayo de 2016.
Y Chanel llegó al Paseo del Prado de San Cristóbal de La Habana. Mayo de 2016.

París, 10 de mayo de 2016.

Querida Ofelia:

Te envío este análisis que recibí ayer desde Miami, de nuestro viejo y querido amigo, el poeta disidente cubano Yndamiro Restano. Estimo que como de costumbre, uno no puede leerlo con indiferencia, pues él nos suele hacer reflexionar, sobre la evolución de la situación en que vivimos los cubanos y nuestros puntos de vista.

“Es muy interesante el proceso de reformas que se está llevando a Cabo en Cuba y en Miami.  Porque en la medida que Cuba cambie Miami tiene que cambiar. Lo hemos comprobado con la gestión magistral del Presidente Obama que ha convertido a dos enemigos en aliados. Paso transcendental este, que ha demostrado que se puede ser de izquierda y no ser antinorteamericano, sobre todo porque los cubano-americanos hemos aprendido, que Estados Unidos no deja abandonados a sus ciudadanos y aquí una persona tiene un valor excepcional. Pues, no solamente es que aquí el sistema es democrático y esto permite la participación de la Sociedad, de las comunidades y de los estados en la dinámica política sino  porque hay un Estado de Derecho. Obviamente, esta estructura tiene como uno de sus pilares fundamentales : La separación de poderes. Es decir, los cubano-americanos hemos aprendido en este país a vivir en democracia y sabemos donde tenemos que ir cuando se abusa en alguna forma de nuestra persona. En un escenario que el poder sea un pedazo de plastilina con el que yo puedo hacer cualquier figura que se me antoje partiendo de la intención de hacer bien también  implica el peligro, que aprovechándose de esa estructura vertical, haya individuos que pongan el poder al servicio de sus miserias humanas. Entonces vienen los bienes y los males desde arriba y nadie desde abajo habla con criterio propio. Por lo  que el buen bien no se puede hacer bien y el mal  encuentra sombras donde cobijarse y se puede hacer el mal bien.

De cualquier manera, no hay quien detenga el avance crítico de nuestra especie. Hoy hubo algo esperanzador en Miami a tono con la apertura que está teniendo lugar en Cuba y es el reconocimiento que hizo el canal 41 a Rick Sánchez periodista politzeriano y constructivo, que enaltece nuestra profesión. Sánchez no pertenece a los herederos de Hearst sino viene de Politzer, que es el periodista que se arriesga a ser conciencia crítica de su tiempo. Sánchez es el periodista que cuando los dos bandos en conflicto se atascan por sus tintes ideológicos o por sus intereses inmediatos dice con sabia sencillez: “La verdad es que no entiendo”. Y algo fundamental para que nuestra especie no caiga más en los abismos  del siglo XX, me refiero al holocausto, a los gulags, es que logremos entendernos entre nosotros mismos. Porque la realidad es que el mundo es una hermenéutica plural y hay que escuchar con respeto al otro.

En fin, muy bueno el reconocimiento a Sánchez, pero las cosas no quedaron ahí, en Cuba hace tres días  se publicó en el periódico Granma, un artículo muy serio del periodista Sergio Alejandro Gómez, quien analizando el caso Chanel, dijo que lo importante no era el Show en sí mismo, que obviamente fue de máxima calidad  sino cuánto se le cobró a esta prestigiosa firma y en qué se iba a emplear el dinero recaudado por esta transacción. Informarle por supuesto, a la sociedad, a la que los políticos se deben tanto moralmente como económicamente. He ahí, lo importante que es permitir un espacio crítico para que los verdaderos talentos puedan señalar constructivamente sus inquietudes. Muy bueno por Miami y muy bueno por Cuba.

De cualquier manera, el proceso de reformas sigue y continuará en los dos lugares, para el bien de Cuba y de los Estados Unidos. Por mi parte, mantengo el criterio que el socialismo no tiene que ser con harapos ni el capitalismo tiene necesariamente que crear bolsas de miseria. Mucho menos, que ambos no tengan otra solución  política que las dictaduras de ambos signos. Separar la libertad de la justicia social o la justicia social de la libertad  es utilizar el hambre como demagogia o disfrazar el egoísmo  de unos pocos de un fatalismo irremediable, de un dictamen genético insuperable, de  una especie de fin de la historia. Una vez, mi madre, comunista toda su vida, mujer intachable, me dijo : ‘Hijo yo creo en un socialismo de clase media’. Tal vez mi madre tenía razón y a partir de este criterio, aquí en los Estados Unidos de América , en algunos aspectos, estamos más cerca de cualquier utopía imaginada, como la que cantaba John Lennon, que en aquel mundo sin libertad que se proclamaba comunista.

De cualquier manera, hoy hay fiesta en Cuba y en Miami, porque lo cierto, es que el buen periodismo crítico, cuestionador, investigativo, está asomando su LUPA.  Y esto posibilita que el bien se pueda hacer mejor y el mal no se pueda hacer bien.  Además, tal vez por esos designios misteriosos que tiene la vida; quizás el mejor periodista sería aquel, que tenga la Pasión del Cubano y el Espíritu Práctico del Norteamericano. Quizás, tal vez… por qué no puede ser así…” Yndamiro Restano

 Un gran abrazo desde La Ciudad Luz,

Félix José Hernández.

 

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