El socialismo impide el desarrollo de la agricultura en Cuba

El éxodo de técnicos y el envejecimiento de la fuerza de trabajo complican el presente y futuro del campo cubano

Es lo que se deduce durante una reunión de balance sobre el estado de la agricultura en Cuba celebrada en el Instituto de Investigaciones Forestales.

En casi todos los acápites analizados en la referida reunión anual se señaló el éxodo de técnicos y el envejecimiento de la fuerza de trabajo como una debilidad para asumir el presente y futuro del campo cubano.

Se trata de un dilema lo que ahora acontece en la Isla: la dirección del país cada año destina más recursos para tecnificar el campo, y a su vez es considerable la fuerza de trabajo que emigra de este sector a otros más atrayentes, así como las familias que abandonan el campo porque las condiciones no favorecen sus expectativas, al tiempo en que envejecen los que apostaron por «echar raíces».

Para comprobar cuán cierto es el fenómeno no hay que ir tan lejos. En la finca El Pinareño, ubicada en Las Guásimas, en el capitalino municipio de Arroyo Naranjo, el avezado productor Caridad Hernández Robaina, de 61 años de edad, atiende sus casi 13 hectáreas solamente con Uvaldo Raúl Caballero, de 76 años, y Eliodoro Santisteban, de 81 años.

Caridad —quien ara la tierra con bueyes, y sin la ayuda de nadie— reconoce que el envejecimiento de la fuerza de trabajo es una situación que preocupa, «porque todo el mundo exige que la tierra produzca, aunque no a todo el mundo le gusta madrugar, doblar el espinazo a pleno sol e insistir en sembrar, a pesar de lo cruel que se torna el clima para los productores».

Ante estas señales preocupantes, en busca de respuestas en torno a la disponibilidad de los recursos humanos en el sector agrícola, conversamos con Adriana Ballester Hernández, directora de Personal del Ministerio de la Agricultura (Minag), y con Luis Enrique Díaz Burón, subdirector de la misma área.

Ambos admiten que no se dispone de la cantidad de personas necesarias en el sector para el desempeño de todas las funciones. Y agregan que lo que más preocupa es la fuerza de trabajo calificada.

Ballester explicó que la demanda de fuerza técnica para cubrir la capacidad de las carreras y especialidades de nivel superior, no logra completarse hace algunos años, debido fundamentalmente a la disminución de la natalidad, lo cual ha provocado que la cantidad de estudiantes sea insuficiente.

«La falta de vocación por el estudio de carreras y especialidades agropecuarias es una realidad que está fustigando al sector. También incide la poca efectividad de las acciones de formación vocacional y orientación profesional, por igual con los ministerios de Educación (Mined) y de Educación Superior (MES), así como el bajo porciento de retención de los estudiantes matriculados.

«Tenemos clara la demanda para el período 2015-2023. Se trata de 7 880 graduados de nivel superior en especialidades agropecuarias. Según la tendencia, aun con los esfuerzos y la prioridad que se le da al sector, esta no podrá ser satisfecha en su totalidad».

Ballester reconoció, además, que se manifiestan desviaciones en cuanto a la estructura, composición, atención, estabilidad y contribución de la fuerza de trabajo al desarrollo del sector.

«En el Consejo de Ministros realizado el 26 de febrero de 2015 se hizo un llamado para estudiar de manera integral los efectos del envejecimiento poblacional y buscar soluciones ajustadas a las particularidades del país, y de cada una de las provincias. Ante esa urgencia nuestro Ministerio realizó un diagnóstico de su fuerza laboral.

«Llegamos a la conclusión de que solo el 42,6 por ciento de la fuerza técnica de nivel superior en especialidades agropecuarias con que contamos, está vinculado directamente a la producción y los servicios en el sector estatal.

«Existen, además, cargos técnicos de nivel superior vacantes en la plantilla aprobada en el sistema empresarial y presupuestado; y cargos cubiertos por personas sin el requisito de nivel superior exigido.

«Por actividades, las plazas técnicas que tienen un menor nivel de completamiento en las plantillas son de cultivos varios, ganadería y café. Todas con menos del 90 por ciento del completamiento.

«También comprobamos que tenemos graduados universitarios en especialidades agropecuarias ubicados en perfiles no propios de la función principal. En las especialidades de ingeniero agrónomo y médico veterinario esta problemática se manifiesta en mayor medida».

La funcionaria consideró que no existe una total articulación entre el plan de desarrollo del Minag y las características sociodemográficas de la fuerza de trabajo del sector, lo cual podría comprometer su eficacia. Un ejemplo lo constituye el Programa Integral de Desarrollo de Mayarí, el cual cuenta con condiciones productivas y tecnológicas, pero carece del total de la fuerza calificada que demanda.

También Ballester se refirió a la falta de visión de algunos directivos del sector y a la ausencia de plena conciencia en estos en relación con el acuciante problema del envejecimiento de la fuerza laboral y su reposición.

En 2015 la dirección del país emitió a los organismos la indicación de que cada uno orientara sus medidas para atender la situación demográfica desfavorable existente. Debido a la baja natalidad y falta del reemplazo, para 2030 seremos una nación envejecida, con el 30 por ciento de la población con más de 60 años de edad.

«Aunque existe una comisión nacional para la atención al tema, todavía persisten insuficiencias en la realización de la demanda de fuerza calificada, en correspondencia con los programas de desarrollo que se están implementando en la agricultura», sostuvo Ballester.

Hispanista revivido.